Alimentar nuestro cerebro para rendir más


Si estás intentando estudiar de una manera más eficiente y mejorar la agilidad mental necesaria para superar las diferentes pruebas académicas; puedes apuntarte a nuestra técnica de estudio, alimentar nuestro cerebro. Al comer ciertos alimentos, podemos mejorar nuestra capacidad de concentración, la retención de la información que estamos analizando y poder superar nuestra sesión de estudio de una forma más exitosa.

Estudiante alimentacion
Una buena alimentación es clave en los períodos intensivos de estudio

En Alimentos Ricos ya os comentamos como puede afectar ciertos problemas relacionados con nuestro cerebro en nuestro día a día, así que hoy os proponemos un listado de alimentos para alimentar nuestro cerebro y además llenar nuestro estómago de una forma muy saludable.

Alimentos para nuestro cerebro

Pescado

El pescado tiene altas concentraciones de ácidos grasos Omega 3, esenciales para las funciones neuronales. La mayor parte de nuestro cerebro está compuesto por tejido graso, por lo que su consumo ayudaría a concentrarnos y estudiar de una manera más eficiente. Recomendamos pescados de tipo azul como el salmón, trucha, caballa, arenque y sardina.

Nueces

Al igual que el pescado, muchos frutos secos como las almendras, los pistachos y las nueces contienen altos niveles de ácidos grasos esenciales. Como beneficio adicional, los frutos secos contienen una buena cantidad de hierro y también proporcionan oxígeno al cerebro que permite mejorar la agilidad mental y capacidad de retención. Su consumo nos provee de vitamina E que previene el deterioro cognitivo, especialmente en ancianos.

Importancia de las nueces
reducen el envejecimiento del cerebro, refuerza la memoria y evita las enfermedades neurológicas

Chocolate negro

El chocolate negro, aparte de ser rico nutricionalmente y en nuestro paladar, contiene propiedades antioxidantes para el organismo, aumenta el flujo de sangre al cerebro y contiene estimulantes naturales como la cafeína, mejorando y aumentando la actividad cerebral. Olvida las bebidas energéticas, con una onza no necesitamos nada más para alimentar nuestro cerebro.

Frutas del bosque

Estos pequeños frutos nos proporcionan sabrosos bocados que reducen el nivel de toxinas en el torrente sanguíneo sin olvidarnos de los beneficios de los fitonutrientes, actuando contra coágulos y afecciones cardíacas.

Agua

Quizás no sería necesario mencionarlo, pero el hecho de mantenerse hidratado es muy importante. Cuando estamos concentrados nos olvidamos de ciertas necesidades, de manera que la sensación de sed desaparece temporalmente. Cuando comenzamos a padecer una deshidratación, nos sentimos más lentos y torpes. Así que siempre tenemos que tener una botella de agua junto con nuestros apuntes, eso sí, bien cerrada. También podemos cambiar el agua por zumo de frutas o té verde.

Brócoli

Este alimento no gusta a todos, ni por su olor durante su cocción ni por su sabor, pero es una gran fuente de vitamina K, conocida por mejorar la función cognitiva y potenciar la capacidad intelectual. Tampoco nos olvidamos de las espinacas, proveedor de ácido fólico.

Brócoli y cerebro
Rico en antioxidantes y ácido fólico

Fruta

Frutas como las naranjas no solo contienen vitamina C, también fibra, betacaroteno (vitamina A) y otros minerales esenciales. Bajas en calorías, refrescantes y con fructosa, el azúcar natural que nos da un impulso de energía extra tan necesaria cuando llevamos unas horas de estudio.

Cereales integrales

Como todo lo demás en nuestro cuerpo, nuestro cerebro no puede funcionar sin energía. La capacidad de concentración y atención proviene de un suministro adecuado y constante de energía, de glucosa en nuestro torrente sanguíneo. Los productos con cereales integrales permiten una lenta liberación que nos durará toda la jornada.

Tomates

Los tomates contienen un potente antioxidante, el licopeno, que podría ayudar a protegernos contra el daño de los radicales libres a las células, lo que en casos avanzados termina en el desarrollo de la demencia o la enfermedad del Alzheimer.

Otras recomendaciones

En la medida de lo posible, tendremos que evitar las comidas pesadas, ya que el gasto de energía que necesita la digestión, nos produce somnolencia y malestar. De la misma manera, si comemos rápidamente sin apenas masticar, padeceremos los mismos síntomas. Las comidas regulares inciden en equilibrar nuestro consumo calórico durante el día, evitando las distracciones y los picoteos.

Tampoco podemos saltarnos el desayuno si queremos rendir adecuadamente. Nuestras madres siempre nos decían que no nos fuéramos al colegio sin desayunar, y un café con un donut no es el mejor de los desayunos. La idea es conseguir un rico desayuno que nos aporte una cantidad óptima de proteínas, calcio, fibra y algo de fruta. Así que el clásico tazón de cereales con frutas puede ser una opción, y a media mañana una barrita de cereales.

Un poco de ejercicio antes de ir a la cama, nos ayudará a conciliar el sueño más rápidamente; también para liberar y refrescar nuestra mente durante unas horas.