¿La falta de sal puede ser tan peligrosa como su exceso?


Es habitual que demonicemos a la sal como uno de los enemigos de nuestra alimentación, sin embargo, tal vez no te has parado a pensar qué ocurre si una persona experimenta una falta de sal importante, es decir, si la elimina totalmente de su dieta. La sal no es buena en grandes cantidades, pero tampoco es tan mala como la pintan, siempre que se tome de forma controlada y teniendo en cuenta las necesidades que debe cubrir cada individuo. Este paso es fundamental para llevar una alimentación correcta, sana y equilibrada.

Tanto la falta de sal como el exceso de sal son peligrosos. Partiendo de esta premisa, queremos que, en este artículo, puedas conocer un poco más sobre este curioso tema que tanta gente desconoce y sobre el que ya es hora de arrojar un poco más de luz. Ponte cómodo, vamos a tratar de aportar nuestro granito de arena para que puedas saber cómo influye la sal en tu alimentación y en tu salud y qué puede provocarte el exceso o la falta de sal en tu organismo, para que tomes siempre las mejores decisiones para ti y para tu familia.

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¿Cómo actúa la sal en el cuerpo?

Antes de nada, sería interesante que conocieras cómo funciona la sal en el cuerpo, cuál es su cometido, cómo se absorbe y qué efectos puede tener. Dicho esto, vamos al lío. Prácticamente toda la sal que ingerimos con la comida (más de un 90%) se absorbe en la digestión. Es en este momento cuando el cuerpo hace el trabajo de separar sus compuestos en dos: cloro y sodio. El sodio es con lo que nos vamos a quedar para explicar mejor la importancia de consumir sal y no olvidarnos por completo de ella.

El sodio actúa sobre diferentes partes de nuestro organismo, muy importantes para la supervivencia humana. Por ejemplo, consigue que se contraigan los músculos del corazón o transmite los impulsos nerviosos del cerebro, imprescindibles para el funcionamiento de ambos órganos. ¿Cómo se regula el sodio? A través de la orina. Son las células suprarrenales las que producen la aldosterona, una hormona que envía la señal a los riñones para que retengan el sodio. ¿Qué pasa si los riñones detectan que hay un exceso de sal? Lo eliminan mediante la orina. De este modo, consiguen mantener el equilibrio necesario para que todo funcione como es debido.

La hipertensión arterial se relaciona con altos niveles de consumo de sodio cómo bajar la tensión alta

¿Qué es la hiponatremia o falta de sal?

La falta de sal o falta de sodio se conoce en términos médicos como hiponatremia. Se trata de un estado en el que el individuo comienza a experimentar síntomas leves, hasta llegar a un cuadro clínico que puede llegar a convertirse en un auténtico riesgo para la vida de la persona. El primer síntoma es el mareo o los estados de confusión (dificultad para expresarse, para situarse, para coordinarse…). En un estado más avanzado de hiponatremia se continúa con espasmos y, en caso de no poner solución, el paciente puede terminar en coma.

La hiponatremia puede suceder por falta de sal en la alimentación, por problemas de retención en los riñones o por un estado concreto, como una actividad física por encima de las posibilidades del paciente, una deshidratación o un golpe de calor. Es importante atender a los signos que envíe el cuerpo para saber qué está tratando de indicarnos y, en caso de que comiencen los mareos o la confusión, pararse un momento para ver qué puede estar sucediendo y, por supuesto, ponerle solución antes de que la cosa vaya a más y tengamos que lamentar algo mucho peor.

Cantidades de sodio recomendadas y cómo evitar pasarse

Actualmente, la Organización Mundial de la Salud ha establecido como cantidad de sodio recomendada 2 gramos al día (que vendría a ser el equivalente a unos 5 gramos de sal). Ten en cuenta que no solo consumes sal cuando añades a la comida de forma manual con el salero, si no que los propios alimentos, incluso la comida real, ya contiene sal. Fuentes animales y vegetales, por ejemplo, son alimentos que de manera natural incorporan sodio.

Como imaginarás y como seguro que ya sabes, la cuestión se complica si abusas de los alimentos ultraprocesados. Precisamente, una de las maneras que encuentra para darles ese sabor tan adictivo y potente que suelen tener es añadir cantidades ingentes de sal. Para que te hagas una idea, la sal suele estar entre los primeros alimentos que se indican en su lista de ingredientes. ¿Qué significa esto? Que es también uno de los más presentes. Ten mucho cuidado con esto, porque, según tus circunstancias médicas, ciertos ultraprocesados pueden ser una auténtica bomba para tu salud. No merece la pena que comprometas tu salud por una lasaña precocinada o por una pizza de microondas. Si no quieres estar contando gramos, la recomendación que mejor funciona es la de seguir una alimentación basada en la comida real. De esta forma será muy difícil que te pases de las cantidades recomendadas por los organismos de salud.

exceso de fructosa

Los peligros del exceso (y la falta de sal)

Terminamos este artículo, que esperamos que te haya resultado muy interesante, recordándote los peligros de pasarte con la sal, pero también refrescándote los peligros que puede acarrear un importante déficit de la misma, de forma sostenida en el tiempo. El exceso de sal conduce a un camino de riesgo de sufrir enfermedades coronarias y otros problemas relacionados con la presión arterial. Si de por sí la tienes alta, debes controlar con aún más interés la cantidad de sal que consumes en tus comidas.

De hecho, ciertos estudios han concluido en los últimos años que la importancia de regular la cantidad de sal que se consume en las comidas está más relacionado con problemas previos del paciente. Es decir, si una persona tiene hipertensión de manera natural, la sal se convierte automáticamente en su enemigo; sin embargo, otra persona totalmente saludable y que no tenga este tipo de problemas no debería preocuparse tanto, porque comer más o menos sal (siempre que no llegue a niveles preocupantes) no debería perjudicar su tensión arterial de forma sostenida.

De hecho, personas que sufran insuficiencia cardíaca podrían tener más problemas a largo plazo si eliminan por completo el consumo de sal. En conclusión, si ya tienes hipertensión debes reducir la sal para disminuir también el riesgo de sufrir infartos, mientras que si tu salud está bien este riesgo no debería aumentar por tomar más sal. Si eliminas totalmente la sal de tu dieta, vuelves a incurrir en el riesgo de sufrir ciertas enfermedades.

Como todo, en nutrición hay que abogar por el equilibrio. Si tu cuerpo no lo rechaza o no tienes alguna contraindicación médica, no debes eliminar de forma drástica ciertos nutrientes que también son necesarios para tu salud. Puedes tomar sal, sí, de forma moderada. Pero, lo más importante que deberías extraer de este artículo, es que el mejor camino siempre pasará por tomar una alimentación basada en comida real, sin ultraprocesados ni alimentos muy descompensados nutricionalmente. Atiende también a los consejos de tu doctor, que te podrá indicar cuál es el mejor camino para ti, según tu historial clínico y tus necesidades particulares en este momento.

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