Ventajas y desventajas de viajar en septiembre: disfruta tus vacaciones


La mayoría de la gente relaciona las vacaciones con los meses de la temporada estival. Julio y agosto han sido siempre la temporada alta y la época en la que todos queríamos coger vacaciones. Tiene una explicación: muchos de los trabajos exigen que el período vacacional sea precisamente en esta época, bien por bajada de producción (fábricas, por ejemplo) o bien por características del propio puesto de trabajo (maestros, algunos funcionarios…). Sin embargo, en los últimos años cada vez más personas deciden viajar en septiembre.

Si lo has probado años atrás, seguro que ya tienes tus propias ideas sobre las ventajas y los inconvenientes de este mes del año. Sin embargo, si es tu primera vez, bien porque te lo hayan impuesto en tu trabajo o bien porque has decidido probar, te vamos a dar las claves sobre lo mejor y lo peor de viajar en septiembre.

No estás solo. Son muchas las personas que cogen sus vacaciones cuando el verano ya empieza a dar los últimos coletazos y tiene muchas cosas buenas. ¿No te lo crees? Sigue leyendo y te contamos qué puedes esperar de viajar en septiembre.

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Ventajas de viajar en septiembre

El primer punto positivo de viajar en septiembre seguro que tú ya lo has pensado: la tranquilidad. Es esa época del año en la que todavía sigue habiendo un buen ambiente en la mayoría de los destinos más populares, pero en el que las masificaciones se han acabado. Ya no necesitarás tragarte una caravana de una hora para llegar a la playa en coche, ni colocar tu sombrilla en décima línea de playa o esperar más de una hora y media para poder encontrar mesa libre en tu chiringuito preferido. En septiembre todo está mucho más tranquilo, precisamente porque ya hay mucha menos gente.

Esto tiene una segunda ventaja, más allá de que tú te agobies menos al evitar las masificaciones: por lo general, el servicio suele ser mejor. En los restaurantes, los camareros están menos estresados. En las tiendas, ocurre lo mismo. En términos medios, si los empleados que trabajan de cara al público para atenderte durante tus vacaciones (ya sea en la recepción del hotel, el chiringuito, la oficina de alquiler de coches, el aeropuerto) están menos saturados, su atención también va a ser más distendida y eficiente. No se trata de estar en un mes o en otro, ni de que su actitud sea mejor o peor, pero sí se trata de que todos somos humanos y el estrés no nos favorece a nadie.

Evidentemente, la gran ventaja de viajar en septiembre se encuentra también en el precio de los viajes, especialmente en los referente a paquetes vacaciones, hoteles y transportes, pero también puedes notarlo al contratar excursiones, en los restaurantes o incluso en el precio de las entradas a las atracciones turísticas o similares. Septiembre hoy en día ya está considerado como temporada media, pero conforme nos vamos alejando de los meses de julio y agosto (octubre, noviembre…) entramos en temporada baja y podemos encontrar a precio de auténtico chollo ese viaje que en agosto era totalmente prohibitivo para nuestro bolsillo. No es una mala opción, ¿verdad?

Otra ventaja de viajar en septiembre respecto a hacerlo, por ejemplo, en el mes de julio, es que llegarás más descansado a tu vuelta a la rutina. Si has dejado tus vacaciones para el final, habrás enfrentado el verano con más ilusión que si te has ido en la primera semana de julio. Casi sin darte cuenta, cuando vuelvas, ya habrá empezado el tiempo algo más fresquito, te apetecerá más retomar tus obligaciones y tendrás la Navidad a la vuelta de la esquina. Sin duda la vuelta a la realidad se hace mucho más llevadera.

Además, en muchos sitios todavía hace buen tiempo, incluso, para algunos este es el mejor momento del año ya que todavía no llueve, hace buena temperatura, pero el calor no llega a ser tan asfixiante.

Desventajas de viajar en septiembre

vacaciones en septiembre

Pero no todo puede ser bueno, por supuesto. También hay algunos puntos negativos que te queremos comentar para que sepas qué puedes encontrarte y, sobre todo, para que lo conviertas en algo positivo.

Retomando el último punto que hemos comentado en el apartado de las ventajas, cuando viajamos en septiembre, según el destino, nos exponemos a que el clima no acompañe. Especialmente si queremos visitar una ciudad del norte de Europa, o incluso del norte de España, podemos tener más fresquito del esperado y por supuesto olvidarnos de ir a la playa. No ocurre lo mismo si quieres ir, por ejemplo, al Caribe, donde todo el año encontrarás sol y temperatura para bañarte, pero mira bien el histórico del tiempo si piensas quedarte en Europa y pretendes hacer turismo heliotrópico.

Otra desventaja es que si te gusta viajar con amigos cuesta más encontrar gente con quien viajar, ya que la mayoría de las personas siguen cogiendo sus vacaciones en julio y agosto. Por lo que, si pretendes movilizar un grupo grande, en septiembre se te va a complicar todo mucho más. Lo mismo ocurre si tienes niños. Si quieres viajar con ellos en septiembre ya tendrán que perder clase, algo que no es lo ideal. Entendemos que si es un niño pequeño, consideres que por perder unos días de clase al principio del curso no le va a afectar a su carrera académica, sin duda, esto es así. Pero también es cierto que los niños son mucho más vulnerables a los cambios y que, aunque se adaptan rápido, el hecho de llegar los últimos sí puede hacer que durante los primeros días se sientan más agobiados al tener ya la materia empezada, haberse perdido las clases de introducción y sobre todo a nivel social puede tener mayor problema. Evita viajar en septiembre con niños si este año cambian de centro escolar, porque les va a costar mucho más hacer amigos si llegan tarde que si están allí desde el primer día.

También es posible que, en determinados lugares, encuentres que algunas atracciones ya están cerradas. Por ejemplo, algunos chiringuitos y discotecas nocturnas o incluso algunos parques acuáticos y similares terminan su temporada cuando finaliza agosto. Revisa bien la oferta de ocio que habrá en septiembre en el destino que hayas elegido para que no te encuentres con el cartel de Cerrado al llegar.

Tú decides, pero, sobre todo, de ti depende disfrutar tus vacaciones

viajar en verano

Evidentemente, elegir las fechas de las vacaciones es algo muy personal, por lo que depende de ti si cogerlas en julio, en agosto, en septiembre… o incluso en febrero. Valora todos los condicionantes que te hemos planteado (precio, destino, compañía, oferta turística…) y elige cuál es la mejor opción en función de tus características personales y profesionales.

Lo importante, por encima del mes en el que te toque viajar, es que disfrutes de este descanso tan bien merecido.Si nunca has viajado en septiembre y te da algo de reparo, verás como descubres todas sus ventajas; y si ya lo has hecho y este año repites de nuevo, seguro que ya las conoces. Céntrate siempre en lo bueno y sácale a todo su lado positivo.

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