Tos Ferina, ¿quieres prevenirla?


La Tos Ferina es una enfermedad infecciosa causada por un germen bacteriano denominado Bordetella pertussis.

La bacteria que causa la tos ferina es inmóvil, es decir, que no tiene la capacidad de desplazarse por sí misma
El germen causal de la tos ferina es una pequeña bacteria del tipo cocobacilo porque tiene forma redondeada

Aunque la Tos Ferina puede afectar a cualquier edad es más frecuente y peligrosa en los niños. A pesar de que puede cursar de manera leve, en ocasiones, fundamentalmente en los lactantes,  es causa de complicaciones que conducen a la muerte o a la presencia de secuelas para toda la  vida.

Por ello es importante que prestes atención a la información que te brindamos sobre cómo prevenir, identificar y tratar esta enfermedad infecciosa.

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¿Con qué  frecuencia se presenta  la Tos Ferina en los asentamientos humanos?

La Tos Ferina es una enfermedad endémica en la mayoría de los países del mundo, pues se puede presentar de manera cíclica en forma de epidemia cada 2 a 4 años. Estas epidemias ocurren preferiblemente en invierno y sobre todo   en poblaciones que no están vacunadas contra el microorganismo causal ya mencionado, aunque también se presentan en países desarrollados con esquemas de vacunación adecuados.

De esta manera, es de distribución universal y a pesar de que existen vacunas para la prevención de la enfermedad, la Tos Ferina  continúa siendo un problema de salud importante. Por ejemplo, en los Estados Unidos de América y en el Reino Unido, se ha confirmado que la Tos Ferina se presenta como epidemia cíclica cada 2 a 5 años.

¿Quiénes corren mayor peligro al contraer la  Tos Ferina?

Aunque la Tos Ferina puede afectar a cualquier edad una gran mayoría  de los casos  son niños menores de cinco años.  Un gran porcentaje de ellos, alrededor del 40%, son lactantes menores de seis meses, los cuales constituyen el grupo de mayor riesgo de muerte y complicaciones posteriores.

De hecho, alrededor del 70% de las muertes se producen antes del primer año de edad, mientras que después de los 5 años la mortalidad se ha reportado que se encuentra alrededor del  3%. En la actualidad la letalidad general de la Tos Ferina ha disminuido y está entre el 0,5 y el 1%.

Los lactantes y el riesgo de la Tos Ferina
Los lactantes presentan mayor riesgo de padecer la forma grave de la Tos Ferina, que puede ocasionar la muerte o dejar serias secuelas neurológicas

Otro grupo étareo, el de los ancianos, también corren gran riesgo al contagiarse con  esta enfermedad infecciosa.

¿Cómo ocurre el contagio con  la  Tos Ferina?

La Tos Ferina es una enfermedad muy contagiosa. El germen causal es una bacteria minúscula, la más pequeña que se conoce, del tipo cocobacilo porque tiene forma redondeada. Esta bacteria es inmóvil, es decir, que no tiene la capacidad de desplazarse por sí misma.

Cuando una persona enferma de Tos Ferina  y se encuentra en las fases iniciales de la enfermedad, emite, a través de la tos gotas, que contienen las partículas de la bacteria que pasan al aire, y este las transporta hacia las personas que mantienen contacto íntimo con el enfermo, y que en su gran mayoría son contagiadas de esta manera.

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Se calcula que entre el 80 y el 90% de las personas que son susceptibles a la infección y que rodean al enfermo resultan contagiadas, por eso se considera una enfermedad altamente contagiosa.

No es usual que ocurra transmisión de la infección a través del contacto con objetos contaminados por secreciones provenientes del enfermo.

¿Cuáles son las fases que  identifican a la Tos Ferina?

Se reconocen diferentes fases o estadios de la enfermedad que se pueden establecer de la siguiente manera:

Periodo de incubación

Como en muchas enfermedades infecciosas después que la bacteria entra en contacto con la persona ocurre un periodo de incubación en el cual el individuo no se percata de que ha sido contagiado. Este periodo de incubación puede durar de una a dos semanas.

Fase catarral o catarral primera

El bacilo se adhiere e infecta  las células de la mucosa que cubre las vías respiratorias, liberando toxinas y sustancias, ante las cuales dichas células responden con la producción de moco. Esta secreción en los inicios de la enfermedad tiene características fluidas, pero a medida que avanza la misma se vuelve viscosa, adherente y pertinaz.

Esta etapa catarral de la Tos Ferina comienza generalmente con estornudos, lagrimeo, secreción nasal, enrojecimiento de la garganta y ronquera, entre otros signos y síntomas de resfriado. La persona se muestra con falta de apetito (anorexia), y  apatía o falta de deseos de realizar cualquier actividad física.

Lo más significativo es una tos seca muy molesta, que al inicio se manifiesta solo en la noche provocando trastornos para dormir, pero que gradualmente se experimenta también durante el día.

No es frecuente que las personas aquejadas de Tos Ferina experimenten fiebre, aunque esta puede aparecer.

La Tos Ferina y la tos paroxística o espasmódica
Durante la fase convulsiva de la Tos Ferina se producen accesos agudos de tos, con abundante excreción de moco viscoso y continúa con una inspiración ruidosa o silbido

Fase paroxística o convulsiva

Al término de los 10 días se desarrolla esta fase también denominada espasmódica  de la Tos Ferina. Está  puede llegar hasta las dos semanas y se caracteriza por un incremento de la tos, tanto en cuanto a su intensidad, pues se hace más fuerte, así como lo relacionado con su frecuencia.

La tos se produce por accesos paroxísticos o espasmódicos, de más o menos  5 veces durante una espiración forzada del aire y es seguida de una inspiración aguda prolongada ruidosa en forma de silbido que es característica de la enfermedad.

Durante los accesos de tos se produce la excreción de moco en abundancia, tanto  por la nariz como por la boca, el cual se presenta con una alta viscosidad.  La tos es tan fuerte que estimula el vómito, lo que determina que este sea frecuente.

En los lactantes puede presentarse coloración violácea de la piel y las mucosas o cianosis debido a la falta de aire causada por la dificultad en la respiración (apnea).

Fase de convalecencia  o catarral segunda

Aproximadamente 4 semanas después del inicio de la enfermedad se produce una atenuación de las manifestaciones características de la fase de convalecencia que dura como promedio 3 semanas.

La enfermedad en total puede tener una duración mínima de 3 semanas y una máxima de  3 meses. El tiempo promedio está alrededor de las siete semanas.

Durante la etapa de convalecencia de la Tos Ferina puede suceder, que la tos recidive o regrese más de una vez, sobre todo  si la persona sufre de otra infección sobre las vías respiratorias aun sensibles e irritadas.

¿Cómo se confirma el diagnóstico de  la Tos Ferina?

Al inicio la Tos Ferina puede confundirse con una gripe o una bronquitis, especialmente durante la fase catarral. También puede confundirse con infecciones muy serias como la tuberculosis.

Es importante distinguir la Tos ferina de la paratosferina, que presenta signos y síntomas muy parecidos aunque de menor gravedad y que es causada por otra bacteria similar denominada Bordetella parapertussis.

En estas fases iniciales generalmente puede realizarse el cultivo de la bacteria causal en los exudados nasofaríngeos, aunque este requiere de medios especiales de cultivo y un tiempo de incubación mayor.

Existen otras pruebas más complejas que permiten confirmar el diagnóstico.  

¿Cuáles son las posibles complicaciones de   la Tos Ferina?

  • Lo más frecuente son las complicaciones respiratorias. En los lactantes puede ocurrir la asfixia.  Tanto en los niños como en los ancianos es frecuente la bronconeumonía que puede ser la  causa de muerte.
  • También puede haber complicaciones hemorrágicas. Debido al esfuerzo por los fuertes paroxismos puede ocurrir hemorragia cerebral, de la piel y las mucosas y de los ojos.
  • Complicaciones neurológicas. Pueden ocurrir convulsiones sobre todo en los lactantes. Otra complicación es la parálisis que se desencadena producto de hemorragias cerebrales y el edema que afecta el cerebro. Estos trastornos también pueden producir retraso mental.
  • Otras complicaciones. En ocasiones se presentan hernia umbilical y prolapso rectal. Estos están causados por el esfuerzo durante la fase convulsiva. En determinadas circunstancias también se presentan infección del oído medio (otitis media).

¿Qué  tratamiento debe recibir un paciente con  Tos Ferina?

El tratamiento de la Tos Ferina dependerá en primer lugar de la edad de la persona afectada, de su estado de salud general y de la progresión de la enfermedad.

Lo aconsejable, fundamentalmente en el caso de los lactantes en estado grave,  es el ingreso y aislamiento respiratorio en un hospital. Y como medida general encontramos  que se debe extraer con regularidad el moco que puede obstruir la garganta de estos bebés.  Es recomendable que en paralelo reciban además tratamiento con antibióticos.

En ocasiones se administra oxígeno o se emplean procedimientos que facilitan la respiración como puede ser la intubación a través de la nariz y la garganta o nasofaríngea.  Algunos medicamentos pueden aliviar los síntomas.

Si el paciente no es ingresado en un centro hospitalario, debe también mantenerse en aislamiento o cuarentena durante 1 mes o hasta que cesen las manifestaciones.  Los antibióticos pueden ayudar, sobre todo en la llamada fase catarral.

También pueden ser necesarios los antibióticos para el tratamiento de las complicaciones como la bronconeumonía o la otitis media, o para evitar el contagio.

Entonces, es preciso prevenir la  Tos Ferina, pero ¿cómo?

La forma más efectiva de prevenir la Tos Ferina es a través de la vacunación. La vacunación con células bacterianas completas inactivadas, vacuna  conocida como  DPT es efectiva, aunque no confiere protección total ni permanente. Existen esquemas de vacunación en muchos países que combinan la vacuna con la antitetánica y la antidiftérica.

A pesar de que mientras menor es el bebé es mayor el riesgo de muerte, la vacunación en los primeros días de vida no produce adecuada protección. Por ello,   en general el esquema de vacunación incluye primero 3 dosis administradas a los 2, 4 y 6 meses de edad, y se refuerza con dos dosis más a los 12 meses y a los 6 años.  El número de dosis de refuerzo varía en los diferentes países, algunos de los cuales incluyen dosis adicionales en adolescentes o en trabajadores de la salud, entre otros grupos en riesgo.

Se ha planteado una estrategia de vacunación a embarazadas para evitar la enfermedad en los primeros meses de vida.

Hay que tener en cuenta que la vacunación contra la Tos Ferina con bacterias inactivas puede presentar efectos adversos tales como fiebre, dolor en el lugar de la inyección, y llanto persistente. En ocasiones las reacciones adversas son graves como por ejemplo el rechazo o reacción anafiláctica, las convulsiones y la neuropatía que pueden causar la muerte o dejar secuelas neurológicas.

Sin embargo, existen vacunas acelulares, es decir, que no utilizan células de la bacteria B. pertussis, sino algunos de sus productos y que producen protección similar, sin efectos adversos neurológicos significativos.

La protección conferida  por la vacunación  no es para siempre, sino que se considera que la inmunización comienza a disminuir después de 3 a 5 años hasta un máximo de 10 a 12 años.  Tampoco sufrir la Tos Ferina de forma natural proporciona inmunidad para toda la vida. Se cree que su efecto protector persiste generalmente durante unos 20 años.

La vacunación no garantiza que no se sufra la infección, ya que entre un 20 a un 30% de los vacunados pueden ser contagiados y desarrollar la enfermedad, porcentaje que puede ser aún mayor, pero en estos casos la enfermedad cursa de forma más leve.

Ante un caso de Tos Ferina, todas las personas que hayan tenido contacto con el enfermo deben recibir el correspondiente tratamiento con antibióticos durante 10 días, independientemente de que esté vacunado. En el caso de los niños menores de 7 años y que hayan recibido menos de 4 dosis de la vacuna, deben vacunarse de nuevo con el propósito de reactivar la respuesta inmune.

Por la información que te hemos brindado, has podido ver que la vacunación  no es una solución perfecta para evitar la Tos Ferina. Sin embargo, existen riesgos y teniéndolos en cuenta los peligros  que implica padecer esta enfermedad, la vacunación sigue manteniendo su vigencia y sigue siendo la vía más efectiva en aras de disminuir los impactos de la Tos Ferina sobre la salud.

La tos, ¡podemos evitarla!