Lo que debes hacer y lo que no para recuperarte de una ruptura


Romper con alguien nunca es fácil. Nos quedan los recuerdos, las fotos, las costumbres… Por supuesto, depende del tiempo que hayamos estado con esa persona o la importancia que haya tenido en nuestra vida, no es lo mismo una relación que no ha pasado de un mes saliendo a tomar un par de copas los fines de semana que un compañero o compañera con quien llevas compartiendo media vida. Sea como sea, una ruptura nunca es fácil, para ninguno de los dos.

Pero, si has llegado hasta aquí buscando cómo recuperarte de una ruptura, hoy te queremos dar una serie de consejos sobre cosas que sí debes hacer y cosas que no. Y es que al final, como nosotros enfoquemos la historia y sobre todo como enfoquemos nuestra actitud va a determinar mucho que podamos recuperarnos antes o que tardemos bastante más en salir.

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Tanto si te han dejado como si has sido tú, pero sigues queriendo a esa persona y echándole de menos, la actitud que tomes a partir de ahora determinará que lo puedas olvidar o no.

Si lo has dejado tú, quizás debas replantearte si has tomado la decisión correcta. ¿Era una persona tóxica? No mires atrás. ¿Ha sido un enfado puntual que se ha exagerado? Entonces piénsalo.

En cualquier caso, si esa persona no va a volver, a continuación te dejo algunos consejos.

fases de una ruptura superar una ruptura

Lo que sí debes hacer:

Darte un tiempo. No pretendas curarte de la noche a la mañana, si de verdad has querido a esa persona no puedes olvidarle en unas horas, no sería sano y al final, si no cicatriza correctamente, será peor.

Recuerda lo bueno y lo malo. Trata de ser objetivo, no idealices a esa persona ahora que todo ha terminado, pero tampoco le conviertas en un semidios. Nadie es perfecto. Él o ella tampoco. Tenía muchas cosas malas, seguro, pero también muchas buenas. Quizás te venga bien hacer una lista de lo bueno y lo malo, no por comparar ni evaluar si era mejor o peor, simplemente por tratar de poner todo en su sitio, de ser realista y de ver las cosas tal y como son, sin ningún cristal que enturbie la realidad.

Un poco de soledad está bien, pero cuidado. Necesitas tu tiempo para pensar, para volver a poner en orden tu vida y aunque la soledad de primeras duela, es importante pasar por este luto. Ojo, no te estamos diciendo que no hagas otra cosa que estar solo, no es sano y puedes entrar en un bucle difícil de salir, pero sí necesitas pensar un poco y adaptarte a la nueva situación.

Apóyate en tu gente especial. Mira a tu alrededor, seguro que tienes varias personas con las que disfrutas de su compañía, buenos consejeros o buenos compañeros de risas. Son ellos con los que ahora debes estar. No tengas miedo en decirles que estás mal, trata de abrirte para que sepan cómo ayudarte y trata de desahogarte. A veces, cuando decimos las cosas en voz alta, nos parecen menos graves que cuando las tienes guardadas. Sal con ellos, haced planes juntos, hablad, reid… Las penas en compañía son menos penas.

Si lo necesitas, ten contacto con esa persona. En este punto, hay dos tipos de actitudes. Hay quienes cortan todo contacto con la otra persona y quienes siguen hablando. No hay nada escrito sobre ello, de hecho, quizás lo más sano es lo segundo. Tratar de normalizar y si no ha habido un motivo grave para dejarlo, tratar de dejar a esa persona en tu vida. Con el tiempo lo superarás, incluso, os podéis ayudar a superarlo juntos, sin perder de vista que ya no estáis juntos. También este punto os ayudará para no quedaros con dudas de nada. Sed totalmente sinceros ante las preguntas del otro, muchas veces, para cerrar un tema, necesitamos tener todas las respuestas.

Acepta que la vida son etapas. Quizás esta es la parte más difícil, especialmente para los adultos que tienen un gran apego a ciertas personas, situaciones o cosas. Ha sido una etapa muy feliz de tu vida, pero debes aceptar que todo tiene un principio y un final y que tendrás más etapas, mejores o peores, no iguales, está claro, pero cuando antes aceptes y dejes fluir, mejor.

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Lo que no debes hacer:

Recrearte en el dolor no ayuda. Como te hemos dicho en el punto anterior, es sano pasar un tiempo en soledad, darte tiempo para pensar y encontrarte de nuevo contigo. Pero no sirve de nada que te recrees en tu desdicha. La pena es un círculo vicioso del que a veces nos enganchamos y nos cuesta salir.

No a las cosas tristes. Tu vida ya es lo suficientemente triste ahora, ¿no crees? No veas películas tristes, no escuches música triste ni pongas en bucle vuestra canción. No es el momento.

Encerrarte en tu mundo es lo peor que puedes hacer. Como hemos dicho antes, es importante que te rodees de personas que te hacen reir y con las que puedes mostrarte tal y como eres. No pasa nada por reconocer que estás en una mala etapa, pero no te encierres en ti mismo, no te quedes solo, no te sientas solo.

Vivir esperando algo es otro punto que debes desterrar de tu mente. Sí, la vida da muchas vueltas, y sí, hay parejas que terminan y que después vuelven a estar juntos. Puede ser tu caso, ¿por qué no?, pero también puede que no lo sea. Lo que está claro es que en una ruptura no es nada sano que uno de los dos se quede esperando a que el otro vuelva o simplemente viva con la idea de que al final terminarán juntos. Si sucede, adelante, pero no te cierres solo a esa idea. Lo que tenga que ser será, mientras tanto, no pierdas el tiempo por algo incierto.

Si hablas con la otra persona, es importante que seas sincero tras la ruptura, pero desde un punto de vista sano. Olvida los reproches, los “nunca me has querido” o los “¿por qué me has olvidado?”. No pidas, no exijas, la situación es la que es, pero tampoco te escondas si te preguntan cómo estás. Sé sincero, desde un punto de vista objetivo, si la otra persona te pregunta es porque le importas. Y probablemente, si sabe exactamente en el punto en que te encuentras, quizás también te pueda ayudar.

Por último, no te conviertas en alguien destructivo tras una ruptura. Lo fácil es hacer daño, a la persona que te ha dejado o incluso al resto del mundo, a veces, tratamos de compensar el daño que nos han hecho haciéndolo también nosotros, pero te aseguramos que esto no es lo que quieres. Si caes en esta actitud, te convertirás en alguien que no quieres ser y a la larga será mucho peor. Trata de enfocar tu energía en ayudar a otros, quizás así te sientas incluso mejor, y ten claro que siempre, todo, pasa. Todo se soluciona, todo se cura y todo cicatriza. Aunque ahora no lo veas, de todo se sale. Confía en nosotros, esto no va a durar para siempre.

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