¿Qué es el ghosting y cuáles son las razones para hacerlo?


Si estás buscando pareja, ligue o una simple compañía esporádica en estos tiempos que corren, seguro que te han hecho o has hecho ghosting alguna vez, incluso si ni siquiera sabes qué significa esta palabra. Tal vez, hayas llegado hasta aquí precisamente para tratar de entender los motivos por los que la otra persona te lo ha hecho o  incluso para saber cómo debes actuar a partir de ahora, tanto si quieres recuperar esa pseudo-relación que teníais como si lo que quieres es mantenerte fuerte y pagarle con la misma moneda si intenta regresar.

Antes de nada, ghosting o no ghosting, queremos que tengas clara que nuestra posición nunca va a ser la de actuar por venganza. Pero sí que buscamos que encuentres aquí una ayuda, una herramienta para consigas relajarte y mantenerte en la posición en la que realmente quieras estar, para ser feliz contigo mismo, independientemente de los estímulos que te vengan desde fuera. ¿Crees que es posible? Si te han hecho o has hecho ghosting, sigue leyendo, tenemos cosas muy interesantes que contarte y que te ayudarán a mejorar tus relaciones a partir de ahora.

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Qué es el ghosting

Vamos a comenzar construyendo la casa desde los cimientos y lo primero de todo, queremos definirte qué es el ghosting. Tanto si ya conoces este concepto como si nunca lo has escuchado, nunca está de más refrescar conceptos y comprobar de nuevo si lo tienes todo claro al respecto. El ghosting es una práctica que ha surgido a raíz del uso de las nuevas tecnologías, pero que se podría extrapolar a cualquier otro ámbito. Si bien se relaciona también con las relaciones de carácter sentimental, realmente en cualquier situaciones nos pueden hacer ghosting (un amigo, un familiar, un trabajo…).

Pero, ¿qué es exactamente el ghosting? Se define de esta manera a la acción de desaparecer repentinamente de la vida de otra persona. Normalmente, estas relaciones solían ser diarias, frecuentes, con una carga elevada, pero, de pronto, uno de los dos deja de contestar a los mensajes, evita llamadas y encuentros, ignorando al otro. La posición del primero puede llegar a ser muy incómoda, pero la del segundo es de absoluto desconcierto. ¿Por qué no es capaz de dar una explicación? ¿Qué he hecho mal? ¿Es posible que regrese en algún momento? ¿Debería esperarle? Son algunas de las dudas más frecuentes que pueden surgir ante estos casos.

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Cómo vive el ghosting la persona que es ignorada

Hay dos formas de vivir esta práctica: siendo quien ignora o siendo el ignorado. Al igual que en las rupturas (a fin de cuentas, esto es algo así, aunque a menor escala) ambas partes pueden pasarlo mal, pero obviamente es el dejado quien peores cartas tiene, ya que realmente es posible que no llegue a entender la situación. Las dudas queman, y es precisamente uno de los puntos más negativos del ghosting, que la otra persona se marcha sin dar ninguna explicación.

La persona “dejada” siente impotencia, frustración, tristeza y desconcierto. Incluso, puede dañar seriamente a su autoestima. Es inevitable caer en preguntas acerca de qué se ha hecho mal o por qué no ha sido capaz de ser suficiente. No te fustigues. Esto es totalmente injusto y muchas veces este ghosting ni siquiera tiene nada que ver contigo, si no que es más algo que afecta a la otra persona. En cualquier caso, es evidente que el mayor perjuicio recae en las dudas que deja este tipo de actuaciones. Un simple mensaje o una sencilla llamada para explicar los motivos por los que se desea dejar la relación son suficientes para que la persona dejada no caiga en esta espiral.

¿Qué hacer si te han dejado sin explicaciones?

Hay que tener en cuenta que no es lo mismo que te dejen cuando has tenido una relación larga con esa persona a que lo hagan cuando simplemente estabais en una fase inicial, tal vez aún en esos primeros compases de tonteo o si simplemente os habíais visto durante algunos fines de semana. Vamos a tratar de aplicar consejos en el segundo caso, ya que una ruptura de pareja sería algo muy diferente al ghosting.

En este caso, si esa persona con la que habías quedado un par de sábados y con la que te estabas ilusionando de repente deja de contestar a tus mensajes y a tus llamadas y se vuelve invisible para ti, te recomendamos que mantengas la dignidad. Es muy frecuente que pienses incluso en “asaltarle” en su casa o en su lugar de trabajo para que tenga que dar la cara, pero, te lo aseguramos, esto es muy incómodo y no es nada beneficioso para ninguno de los dos. Plántate. Inténtalo una última vez. Envía un mensaje conciliador en el que le expliques de forma breve cómo te sientes y en el que le pidas, sin presiones ni ataques, que simplemente quieres saber qué ha ido mal para poder aprender para el futuro y seguir adelante. Si sigues sin obtener respuesta, haz tu vida. Piensa que no era para ti y que hay muchísimas más cosas interesantes que puedes hacer, sin depender de nadie.

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¿Y si eres tú quien hace ghosting?

Sois los malos de la película y es cierto que todo esto surge a raíz de vuestra actitud. Pero hay que entender que en ocasiones, también tenéis vuestras razones. Tratad de ser justos con la otra persona. Tanto si son ellos quienes han hecho algo que os ha molestado, como si, por cualquier cosa, no deseas seguir manteniendo contacto con esa persona, díselo. Díselo antes de desaparecer y seguir ignorando llamadas y mensajes que simplemente demuestran que esa otra persona se preocupa por ti.

Sabemos que dar la cara a veces puede ser muy difícil, pero es un momento, en el que saldarás cuentas y no causarás un mal mayor a la otra persona, y ambos podréis seguir con vuestra vida.

Si sabes bien que no es por el otro, si no que es por ti mismo, sé amable contigo. Este paso también es fundamental, porque sabemos que muchos de los que hacéis ghosting simplemente tratáis de protegeros a vosotros mismos. Tanto si estás agobiado por cualquier tema, como si esa persona no os encaja y no queréis seguir manteniendo el contacto o como si tienes cualquier otra herida emocional que aún no ha sanado y consideras que esta nueva relación no te hace bien, es importante que seas justo, contigo y con el otro. Puedes explicarle esto sin entrar en más detalle, pero de forma que pueda entender que no estás en tu mejor momento vital.

Eso sí, nunca dejes abierta una puerta en la que sabes que no vas a querer volver a entrar. Mantener a las personas simplemente “por si en algún momento te vuelven a hacer falta” es la peor idea que puedes tener y algo que no querrías nunca que te hicieran a ti. Es mejor cortar por lo sano y dejar que cada cual siga haciendo su vida, que dar falsas esperanzas a alguien que sabes que no encaja para ti y que no es lo que quieres en la vida.

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