¿Qué debo hacer para que las enfermedades del corazón no progresen?


Como hemos visto en artículos anteriores,  las enfermedades del corazón son múltiples, pero la más frecuente es la cardiopatía isquémica. Esta es causada casi siempre por aterosclerosis de las arterias, en especial de las coronarias. Las arterias coronarias son las que llevan los nutrientes y el oxígeno al músculo cardiaco.

Sistema de irrigación del Corazón
Las arterias coronarias son las que llevan los nutrientes y el oxígeno al músculo cardiaco

También abordamos los denominados factores de riesgo más importantes y frecuentes que aumentan la probabilidad de que padezcamos de  enfermedades del corazón.

Para prevenir las enfermedades del corazón, o si ya tenemos una cardiopatía isquémica y queremos enlentecer o detener su progreso y que no ocurran complicaciones, hay varias cosas que podemos hacer.

Por un lado están los medicamentos para los que lamentablemente ya la padecen, y por el otro lado, tan importante como las medicinas, está el cambio de algunos hábitos de nuestra vida.

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¿Qué medicamentos se toman para la cardiopatía isquémica?

Los medicamentos a utilizar deben ser consecuencia de la consulta e indicación del médico, y entre ellos los más frecuentemente usados si no hay complicaciones con las enfermedades del corazón que tengamos, está la aspirina. Si no hay contraindicaciones de tomar la aspirina, este es uno de los mejores medicamentos si la persona padece de cardiopatía isquémica.

Incluso, en los últimos años se han realizado varios estudios que las personas que tengan factores de riesgo para esta enfermedad, como puede ser  tener la presión alta, ser diabéticos o fumadores.

Aunque no tenga la enfermedad, tomar aspirina puede protegerlos de tenerla.

A pesar de que la aspirina no necesita receta del médico para comprarla, no recomendamos que las personas la tomen con estos fines sin consultar a su médico. Las personas que la tomen, deben estar atentas a las reacciones no deseadas que esta puede producir, como los sangramientos digestivos y las alergias a la misma.

Existen otros medicamentos que ayudan a dilatar las arterias coronarias cuando están estrechadas por las placas de ateroma.

También hay medicamentos para bajar las grasas en exceso de la sangre, en especial el colesterol. Todos los medicamentos tienen reacciones no deseadas, más aún en las personas mayores donde el metabolismo y la excreción de los medicamentos cambian con el paso de los años. Por ello, recomendamos no automedicarse y consultar al médico.

¿Qué cambios puedo hacer en mi vida que me ayuden a combatir las enfermedades del corazón?

Los hábitos que tenemos en la vida se establecen desde temprana edad. No son fáciles de cambiar, y menos cuando lo tratamos de hacer siendo ya personas mayores. La buena noticia es que aunque los cambiemos tardíamente en la vida, traen beneficios, aunque si eso lo hacemos a edades tempranas, los beneficios serán mayores.

El cambio de hábitos es tan válido para aquellos que no padezcan del corazón como para los que ya tengan la enfermedad. Veremos los principales cambios que podemos hacer para tener una mejor salud cardiovascular.

La salud cardiovascular se puede lograr con buenos hábitos de vida
Los buenos hábitos de vida contribuyen a cuidar el corazón

Alimentación

La dieta debe contener la menor cantidad posible de grasas, principalmente las llamadas saturadas, que en la práctica son las grasas provenientes de los animales.

Eso no quiere decir que no ingiramos ninguna grasa. Esto se traduce en que comamos frito no más de una vez a la semana, que usemos papel absorbente para que le extraiga el exceso de grasa a lo que freímos, que no le agreguemos mucha grasa a la comida, y que cuando la usemos, sea aceite, preferiblemente de oliva.

Hay varios estudios que sugieren que el aceite de oliva es el menos dañino a la salud, o en su defecto que sean de origen vegetal las grasas que consumimos.

Aunque no se ha demostrado que las carnes rojas son malas para la salud, contienen más grasa. Podemos ingerirlas, pero las carnes más saludables son el pollo y el pescado. Comamos de las tres si nos apetece, con prioridad para estas dos últimas.

Las verduras no deben faltar en nuestra mesa. Son fuente de vitaminas y minerales, combaten algunos tipos de cáncer y el estreñimiento. Las frutas también son muy saludables, pero su contenido en azúcar pudiera limitar las más dulces entre las personas diabéticas.

Mucho se ha hablado de las grasas en la dieta, pero menos del azúcar. Dentro del organismo, los azúcares que ingerimos en forma de helados, gaseosas y dulces, se transforman en grasa, y terminan haciendo lo mismo. Por ello, debemos limitar nuestra ingestión de azúcares en la dieta. Es tan importante como limitar las grasas.

Además de la grasa, debemos limitar la sal. Su exceso es muy dañino, porque favorece que padezcamos de presión alta o puede empeorar las enfermedades del corazón si ya la padecemos. La presión arterial ideal es por debajo de 130 la máxima y 85 la mínima. Si no es hipertenso, chequéese la presión al menos dos veces al año. Mientras menos sal consumamos, más saludables seremos. Una buena medida es no poner un salero en la mesa.

Hábito de fumar

El tabaco, en cualquiera de sus formas, es malo para la salud. Ya hemos conocido  lo que provoca en las arterias. Fumar puede ser una adicción, y resulta muy difícil a veces poder eliminarlo. Existen varios métodos con más o menos éxito para ello, hay parches de nicotina, cigarrillos electrónicos, y otros. Consulte a su médico para que lo oriente.

Fumar daña el corazón
El tabaco es malo para la salud. Ya hemos conocido lo que provoca en las arterias

Sobrepeso

El estar pasado de peso no es bueno para el corazón, y mientras más libras en exceso tengamos, peor será. Una combinación de dieta baja en calorías y ejercicios físicos son la mejor combinación para bajar de peso. Hay varias formas de conocer si estamos pasados de peso o no. Las personas mayores pueden tener algunas limitaciones físicas para la realización de ejercicios, pero casi siempre se puede hacer algo de actividad física. Consulte a un especialista para que le indique qué ejercicios puede realizar.

Actividad física

Ejercicios y actividad física no es lo mismo, pero ambas, en distinta medida, nos ayudan a gastar calorías de más y a mantenernos en la mal llamada forma física.

Los ejercicios tienen múltiples beneficios.

Hay estudios que ya han confirmado que la práctica de ejercicios físicos puede enlentecer el daño que las demencias producen en nuestro cerebro. No está aún clara la forma en que esto se produce, pero se ha señalado por diversos autores que el aumento de la circulación de la sangre durante la realización del ejercicio pudiera influir.

Las personas que logran realizar ejercicios físicos se siente con mejor ánimo, y más aptas para ejecutar las acciones de la vida cotidiana.

Caminar a paso rápido al menos tres o cuatro veces a la semana puede ayudar mucho a su corazón. Si tiene enfermedades del corazón o secuelas de las mismas que pudieran limitar la realización de algunos ejercicios, consulte a un fisioterapeuta o entrenador deportivo.

Otros cambios que ayudan

Vivir sin estrés es imposible. Pero controlarlo y que no nos dañe sí es posible. Existen diferentes formas de aprender a manejarlo, desde los ejercicios Tai Chi hasta técnicas de relajación relativamente fáciles. Acuda a un terapeuta si considera que tiene problemas de estrés.

Otro aspecto que puede ayudar es el alcohol. Está demostrado que la toma diaria de como máximo dos bebidas de unos 40 ml de whisky, ginebra, ron, vodka, entre otros o vino tinto hasta dos vasos pequeños puede ayudar a evitar enfermedades del corazón, siempre y cuando lo puedas hacer. Consulta a tu médico.

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