Obesidad infantil, no le des la espalda al problema


Educar a los niños para que aprendan a comer bien debería ser un objetivo de los padres y profesores, al que deberían darle la misma importancia que le otorgan a otros aspectos como el respeto a los demás o la responsabilidad hacia sus obligaciones diarias.

Los motivos no se centran solo en aspectos como evitar la obesidad infantil: la necesidad de conocer e interiorizar desde la infancia aspectos nutricionales nos asegurarán estar criando a un adulto sano y concienciado con su propia salud. Aunque tu hijo no presente obesidad infantil, si no le enseñas la importancia de comer bien probablemente será un adulto con problemas de sobrepeso.

En otro artículo de Alimentos Ricos, ya te dimos algunos consejos para alimentar a los más pequeños de una forma más sencilla y divertida, pero hoy queremos ampliar la información entrando en profundidad en un tema que no es ningún juego de niños: la obesidad infantil.

La obesidad infantil: un problema real

obesidad infantil
Una mala alimentación es la primera causa de obesidad infantil

La obesidad infantil no entiende de fronteras ni idiomas; de hecho, la OMS la clasifica como un problema mundial que ya afecta a más de 42 millones de niños.

Un niño obeso camina inevitablemente hacia la obesidad también al llegar a la edad adulta, con el consecuente incremento de la probabilidad de sufrir enfermedades del corazón, diabetes y otros trastornos relacionados a los que no hay que restar importancia y que, en la gran mayoría de los casos, se podrían prevenir con un mayor control de la nutrición de los más pequeños. Las cifras son, cuanto menos, alarmantes: cada año mueren en torno a 2 millones y medio de personas por culpa de la obesidad. ¿Necesitas más motivos para cuidar tu alimentación y la de tus hijos?

Causas de la obesidad infantil

Aunque la genética puede ser un condicionante para la obesidad infantil, una incorrecta nutrición y un ritmo de vida sedentario son dos factores que han disparado el número de niños con problemas de sobrepeso u obesidad. Algunos padres se niegan a sí mismos lo evidente e incluso les agrada comprobar que su hijo o hija tiene unos kilos de más por lo mucho que come. Los extremos nunca son buenos y debemos tomar consciencia del error que supone restarle importancia a los (demasiados) kilos de más que marca la báscula.

verduras niños
Aunque a los niños no les suelen gustar las verduras, hay que conseguir que las coman

Las tres principales causas de la obesidad infantil se deben a tres factores:

  • Alimentación incorrecta: demasiadas calorías, grasas y azúcares en los alimentos destinados a los niños. Olvidarse de las comidas ricas en nutrientes, como las legumbres, las verduras o las frutas, es un gran error que debemos resolver. Todos los niños escogerían antes un plato de patatas fritas que unas lentejas, pero sus padres o el adulto encargado de ellos en cada momento tienen la responsabilidad de enseñarles la importancia de una buena nutrición, sin excusas.
  • Nula actividad física: los niños deben moverse, siempre. Los cambios en el apartado del ocio y la gestión de su tiempo libre están llevando a nuestros pequeños a realizar cada vez más actividades sedentarias, como jugar a videojuegos o ver televisión, en lugar de optar por la actividad física. De tu ejemplo aprenderán hábitos, por lo que tú debes ser quien dé el primer paso: practica algún deporte, aparca el coche y opta por caminar más a menudo o enséñales actividades divertidas en las que haya que moverse, como bailar o pasar un día jugando en el campo o en la playa. Los niños tienen una capacidad de aprendizaje asombrosa, ¡no la desperdicies!
  • Genética: Aparte de los malos hábitos, por desgracia hay un factor biológico que también desencadena la obesidad infantil. Si el sobrepeso de tu hijo está condicionado por la genética, además de alimentarle bien y fomentar la actividad física, es recomendable que acudáis juntos a un doctor para ver qué soluciones existen. No te resignes a que tu hijo sea un niño obeso.

¿Cómo evitar la obesidad infantil?

alimentacion infantil
Corregir la alimentación es imprescindible para prevenir la obesidad infantil

La propia Organización Mundial de la Salud nos da cuatro valiosos consejos para prevenir la obesidad infantil:

  • Reducir el consumo de azúcares: Refrescos, bollería, dulces, chucherías… todos ellos son alimentos muy ricos en azúcares e hipercalóricos, los cuales aumentan considerablemente el riesgo de sufrir obesidad infantil. No hay niño que se resista a ellos, pero deben ser los adultos los que se los limiten y les hagan comprender que no se debe abusar de la comida poco nutritiva.
  • Reducir el consumo de grasas: Un consumo exagerado de grasas provoca sobrepeso y otros problemas asociados, como colesterol o triglicéridos. Estos dos conceptos no son solo cosa de la edad adulta, también los niños pueden padecerlo bien por genética, bien por una alimentación inadecuada. No dejes que abusen de las grasas y, en cualquier caso, opta siempre las insaturadas en lugar de las saturadas.
  • Aumentar el consumo de alimentos saludables: hortalizas, frutas, frutos secos, legumbres… Los grandes enemigos de los niños son en realidad sus mejores aliados para crecer sanos. Enséñales, como si de un juego se tratara, la importancia de una correcta nutrición, come tú lo mismo que ellos y no le des opciones. Desde pequeños deben aprender que hay que comer lo que se pone en la mesa. Si cedes una vez, habrás creado un precedente difícil de olvidar. Aprende recetas divertidas con verduras para que sea más fácil inculcarles el gusto por la comida sana.
  • Realizar actividad física: la OMS recomienda un mínimo de 60 minutos al día de actividad de ritmo moderado o alto para los niños. Cuando la báscula nos indique que el peso se está descontrolando y, sin embargo, ya cuidamos que nuestro hijo tenga una alimentación sana, en primera instancia debemos siempre intentar bajar el peso aumentando el ejercicio diario en lugar de reduciendo la comida o poniéndole a dieta.

Además, el problema de la obesidad infantil hay que cuidarlo incluso antes de que el bebé nazca. Durante la gestación, nuestra dieta también condicionará el estado futuro del pequeño. Trata de llevar una alimentación nutritiva durante el embarazo y la lactancia para evitar pasarle al bebé las propiedades negativas de los alimentos que tomamos.