Todo lo que nunca te han contado sobre el trasplante de riñón


El trasplante de riñón es una alternativa de tratamiento, cuando todos los demás intentos disponibles para salvar el órgano han fracasado.

La persona que necesita el transplante de riñón se encuentra en un estado deplorable de salud denominado enfermedad renal terminal. Esta se caracteriza, entre otros elementos, por que sus riñones no son capaces de eliminar de la sangre los desechos e impurezas del organismo.

Por esta razón, la persona está obligada a someterse cada corto tiempo, a un procedimiento denominado hemodiálisis, en el que la sangre se hace circular por un sistema, destinado a realizar la función limpiadora del riñón. Esto imposibilita el normal desenvolvimiento de la vida de la persona y tiene numerosas consecuencias adversas.

Hemodiálisis en la enfermedad renal terminal
El riñón forma parte del sistema urinario y es el encargado de elaborar la orina.

El trasplante de riñón constituye entonces, en el momento actual, la esperanza de una vida mejor para el que padece de enfermedad renal terminal. Sin embargo, esta técnica tiene varios inconvenientes. El primero de ellos, es la disponibilidad del riñón que va a ser trasplantado influido grandemente por la disposición del posible donante.

¿Qué importancia tienen los riñones para el cuerpo?

El riñón es un órgano que forma parte del sistema urinario, elaborando la orina que será después excretada a través de las vías urinarias.

Conservación del riñón para trasplante
El riñón que va a ser trasplantado debe conservarse adecuadamente y por corto tiempo para atenuar el rechazo del organismo receptor.

La función más conocida de los riñones en el cuerpo humano es la de limpiar la sangre de los desechos celulares y de las sustancias que ingerimos.

Los riñones efectúan sus funciones fundamentales mediante el filtrado de la sangre, que elimina las sustancias no deseadas y recupera aquellas que el organismo necesita. Las sustancias desechadas pasarán a formar parte de la orina y de esta manera serán excretadas fuera del cuerpo.

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Sin embargo, los riñones cumplen otras funciones también muy importantes. Entre estas se encuentran las siguientes:

Excretar los productos de desecho del funcionamiento celular o metabolismo
Excretar productos extraños que ingresan al organismo
⦁ Regular el equilibrio del agua y los electrolitos o sales, como por ejemplo el sodio. La excreción de estos compuestos estará en dependencia de su ingreso al organismo, para que así se mantengan constantes.
Regular la presión sanguínea arterial. A través de la excreción de agua y electrolitos se regula el volumen de sangre y por tanto la presión arterial. De otra parte los riñones liberan sustancias que funcionan actuando sobre los vasos sanguíneos, coabyudando de esa forma en la regulación de la presión arterial.
Regular el equilibrio ácido-básico. Por ejemplo, los riñones excretan sustancias que tiene caracter como ácidos evitando que la acidez de la sangre se incremente.
Secretar, procesar y excretar hormonas. Como ejemplos:
la elaboración y liberación a la sangre de la hormona eritropoyetina, conduce a la estimulación de la formación de eritrocitos.
⦁ la producción de la forma activa de la vitamina D. La vitamina D comienza a formarse en la piel y después de varias transformaciones requiere de un paso final importante para su activación que ocurre en los riñones.
Formar glucosa que pasa a la sangre y sirve como combustible para diferentes tejidos, principalmente el cerebro. Esto es importante y de forma esencial  durante periodos de ayuno prolongado.

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Necesidad del trasplante de riñón

La gran variedad de funciones mencionadas, explica el por qué el procedimiento de hemodiálisis utilizado en personas con enfermedad renal terminal, no logra sustituir eficientemente las funciones de los riñones.

Sin embargo, con el trasplante de riñón, al colocarse un nuevo órgano, sí se puede lograr la restitución de estas funciones. Con ello, no solo se logra elevar considerablemente la calidad de vida de estas personas, sino también alargar su supervivencia.

El riñón es el órgano sólido que más frecuentemente se trasplanta en todo el mundo. En las últimas décadas se ha incrementado la supervivencia del riñón trasplantado y por lo tanto de la persona receptora, debido a la introducción de nuevos tratamientos de sostén y mejoras en las técnicas quirúrgicas.

Problemas que enfrenta el trasplante de riñón

A pesar de las grandes ventajas que presenta este tratamiento y de las mejores tasas de supervivencia logradas, varios retos deben enfrentarse para lograr el éxito del trasplante de riñón.

Las dificultades se presentan tanto antes del trasplante de riñón, como después de este son:

Antes del trasplante de riñón

Disponibilidad de los riñones para el trasplante

Esta disponibilidad depende de varios factores:

El primero de ellos es la mencionada disposición de las personas a ser donantes del órgano. La persona debe expresar de alguna manera su conformidad con esta condición.

En su lugar, en casos de fallecimientos sorpresivos, en los que el fallecido no expresó su posición al respecto, son los familiares cercanos quienes podrán dar el consentimiento o no, para que los diferentes órganos incluyendo los riñones puedan ser trasplantados. Esto debe seguir lo establecido en la legislación de los diferentes países.

Dada la importancia de la donación de órganos para el trasplante, y de la gran cantidad de vidas que puede salvar, se hacen necesarias campañas de concientización sobre este sensible problema.

El donante puede ser una persona viva. Las personas pueden vivir normalmente con el buen funcionamiento de un solo riñón. Por ello es cada vez más frecuente que las personas accedan a ceder un riñón para su trasplante a familiares cercanos con enfermedad renal terminal.

También influye en la disponibilidad de órganos para el trasplante, el establecimiento de un sistema bien estructurado y organizado que rija la obtención de los órganos, su evaluación, conservación y traslado. Esta es una responsabilidad de los sistemas nacionales de salud en los diferentes países.

Accesibilidad al trasplante de riñón

Las necesidades de órganos para el trasplante de riñón, superan las disponibilidades de los mismos. Se conforman entonces largas listas de espera, en las que la posición que ocupa la persona está determinada por diversos factores que constituyen prioridades.

El alto costo del trasplante de riñón y sus tratamientos de mantenimiento, también limita la accesibilidad de las personas que lo necesitan a dicho tratamiento.

También influye en la accesibilidad al tratamiento la existencia del sistema organizativo mencionado anteriormente.

Conservación del órgano para el trasplante de riñón

Una vez que el riñón deja de recibir irrigación sanguínea, comienza a desarrollarse un proceso de muerte celular, que con el tiempo lleva al deterioro irreversible del órgano. Por ello es muy importante frenar este proceso mediante una adecuada conservación del riñón extraído y disminución al mínimo del tiempo de conservación hasta su colocación en el receptor del trasplante.

Existen diferentes métodos de conservación basados en la inmersión del órgano en diferentes tipos de soluciones, siempre a bajas temperaturas. En estas condiciones el órgano extraído del donante cadavérico puede durar varias horas. Esto es muy importante, porque frecuentemente el órgano debe ser trasladado grandes distancias desde el donante al receptor.

Se sabe que la adecuada conservación del órgano y el tiempo que dure este periodo son factores que influyen de manera fundamental en el éxito o fracaso del trasplante de riñón.

Conservación del riñón para trasplante
El riñón que va a ser trasplantado debe conservarse adecuadamente y por corto tiempo para atenuar el rechazo del organismo receptor.

Compatibilidad inmunológica entre el donante y el receptor del riñón

Este factor es determinante para el éxito del trasplante.
Nuestro sistema inmunológico es capaz de detectar y atacar a los tejidos ajenos, a través de una reacción de rechazo.

Como mínimo debe haber entre el donante y el receptor del trasplante de riñón una compatibilidad de sus grupos sanguíneos. También debe haber compatibilidad en el sistema HLA, unas moléculas que forman parte del reconocimiento de los tejidos propios y los ajenos.

Mientras mayor sea la compatibilidad inmunológica entre el donante y el receptor, mayor será la tasa de supervivencia del trasplante de riñón.

De todas formas, aunque exista un alto grado de compatibilidad, será necesario que la persona que recibe el riñón trasplantado, se someta a una terapia de supresión de la respuesta inmunológica. Esto puede provocar su predisposición a sufrir infecciones de diferentes tipos, que en ocasiones ponen en riesgo su vida.

Después del trasplante de riñón

Durante los tres primeros meses

Problemas urológicos. Pueden aparecer problemas de retención urinaria y filtración de orina. También puede presentarse obstrucción o bloqueo de la uretra, la cual es la parte de las vías urinarias por la que la orina viaja desde la vejiga hacia el exterior.
Funcionamiento retardado del riñón injertado. Se define usualmente por la necesidad de usar hemodiálisis durante los primeros 7 días después del trasplante de riñón. Se debe a diferentes características tanto del órgano trasplantado, como del donador y del receptor del mismo.
Reacción de rechazo agudo del trasplante. Se debe a la respuesta inmunológica contra los tejidos reconocidos como ajenos. El uso de terapia inmunosupresora adecuada disminuye este evento adverso.

Se diagnostica mediante biopsia del riñón trasplantado, aunque se investigan pruebas menos invasivas para esto. La presencia del rechazo agudo predispone al fracaso posterior del trasplante de riñón.
Rechazo agudo acelerado o rechazo hiperagudo. Se presenta muy rápidamente después del trasplante de riñón. No es común.
Rechazo agudo mediado por las llamadas células T. Si bien no es frecuente su aparicion su tratamiento es básicamente aplicando corticosteroides.
Rechazo agudo mediado por anticuerpos. Se producen anticuerpos contra los tejidos del riñón trasplantado. Su tratamiento lleva la eliminación de los anticuerpos de la sangre y la inhibición de la producción de los mismos.
Microangiopatía trombótica. Se refiere a la formación de trombos en los vasos sanguíneos de pequeño calibre. Puede poner en riesgo el éxito del trasplante.

Durante el primer año

Enfermedad recurrente. El riñón trasplantado resulta dañado por la misma enfermedad que dañó inicialmente el órgano del receptor y lo condujo a necesitar el trasplante. Ejemplo de esto es la nefropatía diabética.
Polioma virus BK. La infección por este virus se encuentra latente en el receptor y luego de recibido el trasplante, probablemente por la terapia inmunosupresora, ocurre una reactivación del virus que ataca al riñón recibido, disminuyendo su funcionamiento. Por ello, el tratamiento incluye la disminución de los inmunosupresores. También se preconiza el uso de medicamentos antivirales.

Después del primer año

Fallo tardío del injerto. Es una causa importante de fracaso del trasplante de riñón. Se cree que se debe al efecto acumulativo del daño inmunológico y no-inmunológico sufrido por el riñón trasplantado.

Influyen el grado de incompatibilidad HLA, el rechazo agudo por anticuerpos y el no seguimiento adecuado de la terapia inmunosupresora. También la edad del receptor y la existencia de algunas enfermedades crónicas no transmisbles como puede ser la diabetes mellitus, entre otros factores no-inmunológicos.

Perspectivas de vida de la persona que recibe un trasplante de riñón

La calidad de la vida de una persona que recibe un trasplante de riñón, mejora de forma ostensible.

A pesar de la posibilidad de aparición de las alteraciones mencionadas, el incremento de la supervivencia es notable.
Es importante diferenciar la supervivencia del injerto, de la supervivencia de la persona receptora.

⦁ Supervivencia del injerto

El trasplante de riñón puede fracasar, lo que ocurre más frecuentemente luego de varios años.

De hecho, la tasa de supervivencia del injerto a los 10 años de efectuado el trasplante, es de más del 70%. Estos datos son válidos, para aquellos injertos que funcionaban al año de realizado el trasplante de riñón.

⦁ Supervivencia de la persona receptora del injerto

La falla del injerto no impide que la persona pueda volver a someterse al trasplante de un nuevo riñón. Se reporta una supervivencia de los receptores a los 10 años del trasplante de riñón, entre el 70 y el 86 %.

Numerosas investigaciones se dirigen a incrementar aún más dichas tasas de supervivencia del injerto y de las personas receptoras del trasplante de riñón.

Son promisorios en el futuro, el desarrollo de la ingeniería de tejidos y órganos que permita prescindir de la obtención de los órganos para el trasplante a partir de otra persona.

Mientras tanto, es importante comprender la necesidad de disposición a la donación de órganos para el trasplante de riñón, como gesto solidario y altamente humano.

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