Jengibre, una raíz con poder


¿Qué es el jengibre?

Cuando oímos que una receta lleva jengibre, rápidamente, nuestro paladar viaja a lugares exóticos e inexplorados, que nos encantaría poder conocer. El sabor característico de esta raíz no sólo aromatiza como ninguna otra especia nuestros platos, sino que, además, aporta a nuestro cuerpo un buen puñado de estupendas propiedades.

El jengibre es una raíz que se cultiva en zonas tropicales y cuyo nombre científico es Zingiber officinale. Pertenece a la familia de las zingiberáceas. La carne del rizoma es jugosa, muy apreciada por su sabor picante pero dulce, de aromas a madera.

jengibre
Jengibre, un súper alimento que no puede faltar en nuestra dieta

¿De dónde viene?

Nuestra planta protagonista proviene de Asia. Allí ha sido conocida durante milenios por las culturas hindúes y chinas que lo apreciaban por sus cualidades digestivas. Su nombre nos llega del sánscrito: sringavera, que significa “forma de cuerno”. Los primeros vestigios en Occidente podrían datar de las incursiones del rey Darío, en el siglo V a.c.

El jengibre fue una de esas especias consideradas producto de lujo. Se dice que en el Jardín de las Delicias, el paraíso de los musulmanes, encontrarán esta aromática planta. Considerado como un producto sólo apto para bolsillos caros, el jengibre fue viajando y expandiéndose por el mundo. Llegó a Inglaterra en el siglo XI; a África, de manos de los portugueses; los españoles la plantaron en América, dando excelentes resultados por el clima.

Sus innumerables propiedades

El jengibre es una planta muy recomendada para tratar problemas digestivos. Tiene propiedades antibacterianas que ayudan a cuidar de la flora intestinal al proteger a nuestro cuerpo de las bacterias infecciosas. Ayuda a que el organismo trabaje en la producción de enzimas digestivas que nos evitan complicaciones derivadas de los gases, al estimular de manera muy conveniente el páncreas.

Incluso para evitar los vómitos y náuseas, esta raíz puede ayudarnos. Por ejemplo, se recomienda su consumo para las embarazadas, que suelen sufrir estos síntomas en los primeros meses de gestación. Una infusión preparada con media cucharadita de raíz seca puede resultar muy saludable.

Si nuestro problema son las úlceras o las gastritis, de nuevo el jengibre vendrá en nuestra ayuda. Es muy recomendado para luchar contra la bacteria H. pylori y contra los ácidos gástricos. De igual forma, si padecemos diarrea o sufrimos de gastroenteritis, nos podemos beneficiar de los efectos de la exótica raíz.

Si sufrimos un resfriado, una infusión de jengibre con limón nos aliviará, pues ayuda a eliminar la mucosidad acumulada. Además, combate la fiebre, la congestión nasal y el clásico dolor de articulaciones que caracteriza esta enfermedad.

Para la circulación y la salud de nuestro corazón, el jengibre también es un buen aliado. Tiene propiedades que ayudan a fluidificar la sangre, por lo que también disminuye nuestros niveles de colesterol. Si sentimos que nuestros brazos y piernas se quedan fríos, puede deberse a los problemas circulatorios que también conseguiremos combatir con esta poderosa raíz.

Su poder analgésico y antiinflamatorio le convierten en un gran remedio natural que no debe faltar en ningún “botiquín”. Por ejemplo, para el dolor de muelas, podemos masticar un trocito de raíz. Si sufrimos de artritis, una cataplasma nos puede ayudar.

Y es que el jengibre es, de verdad, un súper alimento, uno de esos productos que cuidan de nuestro cuerpo… y nuestra mente. Su uso está también recomendado para segregar “hormonas de la felicidad”, es decir, endorfinas. Si nos sentimos tristes y apagados, el jengibre puede encender una lucecita en nuestro interior.

Variedades del jengibre

  • Jengibre espiral: muy utilizada contra la fiebre y las enfermedades respiratorias.
  • Jengibre oculto: sus flores, al nacer, quedan escondidas tras las hojas.
  • Zingiber: el cono de la planta produce una sustancia lechosa, usada en cosmética.
  • Jengibre globba: una variedad que necesita humedad y zonas de sombra.
  • Jengibre alpinia: alcanza una elevada altura.

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