Fases del sueño: ¿cuáles son y cómo aprender de ellas?


Lo que nosotros conocemos como dormir en realidad se trata de un proceso bastante complejo en el que intervienen diferentes variables y que es clave para que todo funcione bien en nuestro organismo. Un buen descanso es síntoma de una buena salud y también, al contrario, un mal descanso, además de ser síntoma de que algo no va bien, es la pescadilla que se muerde la cola ya que, también, empeorará nuestra salud. Por ello, conocer las fases del sueño es clave para que entiendas cómo funciona todo mientras estás durmiendo.

En este artículo te queremos explicar qué son las fases del sueño, cuáles son, qué función tiene cada una y cómo aprender de ellas. Además, te ayudaremos también a que sepas cómo monitorizarlas. Es un proceso muy sencillo y barato que puedes hacer tú mismo desde casa con una alta efectividad.

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La importancia de pasar por todas las fases del sueño

Creer que dormir es simplemente entrar en un estado de letargo e inactividad es un error bastante considerable. Se trata de un proceso biológico marcado por las fases del sueño, diferentes estadios por los que pasa una persona mientras está con una supuesta “inactividad”. El cerebro sigue funcionando y el resto de los órganos también. Los procesos que se llevan a cabo en cada una de las fases del sueño son fundamentales para que todo funcione correctamente y para que consigamos un descanso realmente reparador.

Seguro que te ha pasado más de una vez que, aunque hayas dormido muchas horas, no te sientes descansado. También puede ocurrir lo contrario: un sueño corto puede ser muy reparador. La clave se encuentra precisamente en estas fases del sueño que ya hemos mencionado.

¿Cómo medir el sueño?

 fases del sueño Pasar una buena noche nos evitará problemas al día siguiente

Para medir o monitorizar el sueño, lo mejor es acudir a un doctor que evalúe nuestros resultados. Entre las pruebas que se pueden realizar, se incluyen un electrooculograma, un electromiograma y un electroencefalograma. Es decir, con todos los dispositivos médicos disponibles actualmente, se observan los cambios que se originan en el ritmo respiratorio, en la frecuencia cardíaca, en los espasmos oculares, en la piel y en la actividad cerebral, entre otros, para valorar, conjuntamente, el estadio del sueño en el que se encuentra una persona y las fases por las que va pasando.

También están muy de moda las alternativas caseras para medir el sueño. Obviamente, nunca van a estar a la altura ni ser tan exactas y efectivas como las pruebas médicas mencionadas, pero para llevar un registro básico y personal suelen ser opciones bastante buenas.

Existen los llamados wearables, que nos ponemos en la muñeca para dormir y nos monitoriza la actividad del sueño teniendo en cuenta el ritmo cardíaco y los movimientos. Entre las marcas más populares, Fitbit, Huawei o Xiaomi son las más deseadas por los usuarios. El famoso Apple Watch (muy enfocado en la salud) no monitoriza el sueño como tal, pero el dispositivo está preparado para ello y se pueden utilizar apps de terceros que sí registren y valoren esta información.

Una función muy interesante que están empezando a incluir este tipo de dispositivos es la de despertarnos en el mejor momento. Esto lo hace calculando la fase del sueño en la que nos encontramos, dentro del margen de horas que le demos.

Datos interesantes sobre las fases del sueño

Antes de entrar a conocer cuáles son las fases del sueño, existen otros datos que también te pueden resultar muy interesantes para entender más y mejor este concepto. Ten en cuenta que el sueño no sigue una forma lineal, si no que es cíclica. Vamos pasando por las diferentes fases hasta llegar al final y volver a comenzar, repitiendo el ciclo.

¿Y cuánto duran estos ciclos? Lo normal es que un ciclo completo dure 100 minutos. Por tanto, si dormimos las ocho horas recomendadas, pasaremos por unos cinco ciclos completos.

Las fases del sueño se dividen en dos fases principales, que a su vez se ramifican. La fase No REM y la Fase REM. Otra forma de recordarlos es llamarlos coloquialmente fase de sueño lento y fase de sueño rápido. De hecho, se denomina REM por la abreviación de las palabras Rapid Eye Movements o lo que es lo mismo, movimientos rápidos del ojo.

Fase No REM

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En la Fase No REM o fases del sueño lento, el cerebro se mueve a partir de ondas lentas o cortas. Se trata de un sueño ligero, con respiración lenta y donde podemos despertarnos ante pequeños ruidos o estímulos. Es decir, todavía no estamos profundamente dormidos, al menos no en las primeras etapas, como veremos a continuación, ya que la propia Fase No REM se subdivide en cuatro fases más.

En la Fase 1 empezamos a quedarnos dormidos. En algunas personas es más larga que en otras, pero por lo general dura en torno a 10 minutos. Como características comunes, el movimiento de los ojos es algo lento y los músculos se relajan.

Cuando entramos en la Fase 2 ya sí vamos navegando hacia el sueño ligero. De hecho esta fase es la más larga, ya que dura en torno al 50% del tiempo. El cuerpo activa los mecanismos necesarios para que no nos despertemos con tanta facilidad. Hay menos movimientos oculares y también baja el ritmo respiratorio y el ritmo cardíaco.

Llega un momento en el que el cuerpo, de forma rápida (apenas durante dos minutos), navega hacia el sueño profundo. Es lo que se conoce como Fase 3 y lo que hace es preparar al cuerpo para entrar en ese estado de dormir profundamente. Si alguna vez te has despertador confundido, es porque estabas en esta fase. Es bastante desagradable despertar en Fase 3 de Sueño No REM.

Por último, avanzamos hacia la Fase 4. No soñamos, pero descansamos de una manera muy profunda y efectiva, tanto a nivel físico como mental. La duración es de unos 20 minutos. Normalmente, a no ser que sea por despertador o por la interacción de otra persona, en esta fase el cuerpo es incapaz de despertarse por sí solo.

Fase REM

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Todas estas fases nos llevan a la principal, de la que más se habla y la que más le interesa a la ciencia. La fase REM o fase de movimientos oculares rápidos, es un proceso mediante el cual el cerebro se activa a pleno rendimiento (de ahí esos movimientos oculares) pero sufrimos un bloqueo motriz, por lo que no nos movemos durante la Fase REM. Cuando una persona está totalmente inmóvil, es muy posible que esté en esta Fase. Lo más curioso es que, mientras que el cuerpo cae en un estado absoluto de inactividad (al menos físicamente), el cerebro es cuando más actividad tiene.

En la Fase REM tienen lugar los sueños. En un patrón de sueño normal de ocho horas, la duración de la Fase REM va aumentando. En el primer ciclo es apenas de 10 minutos, mientras que en el último puede llegar a los 30 minutos. Es por ello que a veces recordamos varios sueños distintos que, a priori, no encajan entre sí. Es decir, soñamos varias veces en una sola noche, pero tendemos a recordar solo el último, especialmente si nos despertamos durante esta fase.

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