Estás cometiendo estos errores de belleza (y ni siquiera lo sabías)


Todos, en mayor o menor medida, nos cuidamos e intentamos estar más bellos y sentirnos mejor con nosotros mismos. Las causas o motivos pueden ser muy variados, incluso confluir todos: vernos más guapos, retrasar el envejecimiento, potenciar (o tratar de ocultar) una característica o rasgo de nuestra imagen, cuidarnos para estar más saludables… Y realmente es algo muy bueno. Por eso, a veces nos puede dar tanta rabia enterarnos de que, tal vez, estamos cometiendo ciertos errores de belleza sin saberlo, simplemente por desconocimiento o porque no pensamos que hemos caído en un “vicio” que ni siquiera sabíamos que estaba ahí.

Y precisamente de eso trata este artículo, de dar luz sobre los errores de belleza que muchas personas cometen y que, sin embargo, siguen haciendo a diario, pensando que es algo bueno para sí mismo, y sin saber que en realidad hay otras formas de hacer las cosas. ¿Quieres saber si tú también estás en el team de las personas que cometen ciertos errores de belleza? Sigue leyendo, en este artículo te contamos 5 errores de belleza que tal vez estás cometiendo o que podrías cometer en un futuro. ¡Ponte sobre aviso y evítalos!

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Dejarte llevar por la publicidad y no mirar la lista de ingredientes

Este es un error de manual y que todos y todas hemos caído en alguna ocasión. No vamos a regañarte demasiado, precisamente por esto, porque todos lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo. Y quien no lo haya hecho, que tire la primera piedra. Pero sí, todos hemos comprado por la publicidad, ya sea porque hemos visto a nuestro influencer favorito anunciando un producto que nos ha llamado la atención o porque hemos ido a comprar X cosa y en la tienda tenía el envase más bonito o un supuesto reclamo de propiedades o ingredientes destacados.

¿Y dónde está el problema? Pues que, quizás, eso que anunciar el influencer no es lo que mejor te viene a ti, por tus características personales (aunque abordaremos este tema más adelante). O ese envase tan bonito puede que quede genial en tu estantería del baño, pero tal vez a tu cara no le sienta demasiado bien. Y por no hablar de las características o ingredientes destacados. ¿Ves una crema anunciando que tiene colágeno? Dale la vuelta al frasco y trata de interpretar su lista de ingredientes (INCI). Muchas veces ese producto que dice que tiene mucho colágeno (por poner un ejemplo), en realidad tiene menos de un 1%. Cuidado con esto.

Confundir los pasos de la rutina facial: entre los clásicos de los errores de belleza

Este es otro de los errores de belleza más comunes. Hay quienes, directamente, se saltan el hacer una rutina facial a diario (en la mañana y en la noche), mientras que otros, con toda su buena intención, la hacen mal. Los pasos siempre deben ser estos: limpiador – tónico – mascarilla – serum – contorno de ojos – crema – protector solar.

¿Qué pasa si primero te aplicas el serum y después el limpiador? Pues que, en realidad, te estarías quitando todo el producto al lavarte la cara, lo cual no tiene ningún sentido. ¿Y si pones primero el protector y después la crema? Pues tampoco estaría haciendo el efecto deseado, porque quedaría “tapado”. En definitiva, una rutina facial puede parecer sencillo, y lo es, pero tienes que tener muy claros cuáles son los pasos que llevan y el tipo de producto que necesitas usar según tus características personales… Vamos a hablar de ello ahora…

Una limpieza facial casera

No tener en cuenta tus características personales

Y es que, de nuevo, al hilo de lo que hemos comentado en el primero de los errores de belleza, si compramos productos sin tener en cuenta qué necesitas será difícil conseguir los mejores beneficios. Por lo tanto, tienes que valorar qué te viene mejor y qué características tienes, antes de elegir el producto que vas a adquirir (y a utilizar). Solemos tener ya bastante conciencia con los productos capilares (todo el mundo sabe si tiene el pelo graso, seco, estropeado, teñido, con caspa…) y suele elegir el champú o mascarilla que se recomienda para cada caso.

Pero, cuando se habla de elegir otros productos, no siempre se tiene en cuenta la edad de la persona, si presenta una piel concreta, qué tipo de productos le han ido bien anteriormente… Todo esto es muy importante para que los efectos sean mejores y más sostenidos en el tiempo. Además, también hay que recordar que hay ciertos productos que no se deben compartir con otras personas por cuestiones de higiene, incluso si él o ella tiene las mismas características, mejor tener el propio y no compartir para evitar que, posibles infecciones (por ejemplo) se puedan pasar de una piel a otra.

No ponerte en manos de profesionales: otro de los errores de belleza

Entendemos que no siempre vas a estar acudiendo a salones de belleza y que, por comodidad y precio, muchas veces preferirás cuidarte en casa y ser tú quien te haga los rituales para cuidarte. Sin embargo, este es otro de los errores de belleza más comunes y es que, por mucho que tú te cuides, que te lo hagas todo con mimo, que seas constante o que inviertas en productos buenos y de calidad, los centros profesionales tienen herramientas que tú nunca podrás tener en casa.

No solo hablamos de mejores productos, también tienen ciertos procedimientos y tratamientos que te pueden hacer mucho bien, además de, por supuesto, sus conocimientos y experiencias. Por tanto, deberías plantearte tener una rutina también a la hora de acudir a uno de estos centros, al igual que la tienes con las revisiones médicas. Una vez al trimestre podría ser suficiente para estar bello y cuidado. Entre los tratamientos más habituales, una buena limpieza en profundidad o un tratamiento de oxigenación y descontaminación de la piel pueden hacerte muchísimo bien. ¡No te prives de ello y entiende la importancia de acudir a profesionales que van a saber qué es lo que necesitas y qué es mejor para ti!

errores de belleza

Pequeños gestos con grandes consecuencias

Por último, en el último de los errores de belleza que te vamos a mencionar, queremos señalar en realidad varios, pero agrupados en una misma categoría: esos pequeños gestos del día a día que parece que no tienen importancia, pero que en realidad te pueden hacer mucho mal. Hablamos, en primer lugar, de no mirar la fecha de caducidad de los productos. Todos tenemos botes abiertos desde hace tiempo que no hemos usado apenas y que de repente los vuelves a utilizar. Mira la fecha de uso recomendada (suele venir expresada en meses desde que los has abierto) y no sigas usándolos para evitar posibles alergias o disminución de beneficios.

Tampoco es recomendable que, a la hora limpiarte la cara o aplicarte ciertos productos, como el tónico, no restriegues con fuerza, ya que esto te puede provocar a la larga arrugas y mayor sequedad de piel. Hazlo suave. Por último, sécate siempre con una toalla limpia que tengas reservada para eso. Si utilizas la misma con la que antes te has secado el sudor, por ejemplo, estarás ensuciando de nuevo tu piel, y es una pena ahora que la tienes limpita, ¿no crees?

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