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¿No disfrutas el sexo? Claves de las disfunciones sexuales femeninas

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¿No disfrutas el sexo? Claves de las disfunciones sexuales femeninas
La dificultad para excitarse puede ser de origen orgánico

Esta sola palabra genera temor e inseguridad, decir disfunciones sexuales femeninas suena a un tema casi tabú. A pesar de que hace mucho ya comenzó el siglo XXI, aún tratamos el tema de la sexualidad con misterios y secretos como si fuese la edad media.

Si bien el tema de las disfunciones sexuales masculinas ha sido abordado con algo más de libertad, quizás por resultar en ocasiones más evidente, en las mujeres ha sido visto como algo vergonzoso o inusual.

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Nada más lejos de la verdad: las disfunciones sexuales femeninas son mucho más frecuentes de lo que se cree. Se estima que un 43% de las mujeres padecen de este trastorno, fundamentalmente entre los 45 y 65 años.

Las disfunciones sexuales femeninas afectan a la pareja
Las disfunciones sexuales femeninas son frecuentes y aun se tratan con gran misterio

Contenido

Pero… ¿qué son las disfunciones sexuales femeninas?

Las disfunciones sexuales femeninas están asociadas a problemas relacionados con cualquiera de las fases del ciclo de la respuesta sexual. No es más que un trastorno que ocurre al haber un cambio significativo en el comportamiento habitual de la mujer con respecto al sexo.

Sus principales manifestaciones son una disminución o desaparición de la libido: desaparecen los pensamientos relativos al sexo y se evitan, dificultan o posponen las relaciones.

Atiende a tiempo tu disfunción sexual
Las disfunciones sexuales femeninas provocan una alteración del comportamiento sexual habitual

Las disfunciones sexuales femeninas pueden manifestarse en cuatro áreas principales: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Como resultado de la incapacidad de disfrutar una sexualidad plena, se afectan las relaciones de pareja, generan angustia  y la calidad de vida de la mujer.

Aunque las disfunciones sexuales femeninas pueden ser numerosas las frecuentes son:

  • Disminución del deseo sexual
  • Incapacidad para excitarse
  • Trastornos en el orgasmo
  • Dolor durante las relaciones sexuales

Por lo general las disfunciones sexuales femeninas son más frecuentes cuando las mujeres padecen de enfermedades crónicas, con la ingestión de algunos medicamentos, con los cambios hormonales o asociadas a  determinadas situaciones de índole social y sicológica.

Disminución del deseo sexual

Hay momentos en la vida de la mujer donde es perfectamente normal que haya una disminución de la libido y una falta de interés en el sexo y puede llegar hasta el rechazo o ausencia de pensamientos de índole sexual.

Es normal que disminuya la predisposición para actividades de tipo sexual en el embarazo, la lactancia, la menopausia y luego de eventos traumáticos o en momentos de crisis en que la mujer está sometida a un fuerte estrés. Sin el tratamiento adecuado, en algunas mujeres, esto puede volverse crónico.

Por otra parte en este grupo también se sitúan los trastornos de aversión sexual. Ellos se pueden corresponder con una aversión fóbica al contacto sexual o a determinadas conductas sexuales como pudiera ser el sexo oral entre otras.

Las disfunciones sexuales femeninas pueden tener orígenes diversos
La disminución del deseo sexual es una de las disfunciones sexuales femeninas

En la mayor parte de los casos los problemas relacionados con estas manifestaciones son de índole sicológico o sociológicos. Pero además pueden estar relacionados con trastornos hormonales, con el efecto de algunos medicamentos y con el consumo de alcohol y drogas.

Las alternativas de tratamiento están directamente relacionadas con las causas que originan la alteración y de la edad de la paciente.

Incapacidad para excitarse sexualmente

Si existe el deseo pero si la mujer tiene dificultades para excitarse, también estamos en presencia de una disfunción sexual femenina. En esta fase de la relación ocurren cambios orgánicos en los genitales de la mujer, en que su vagina se dilata y alarga para facilitar la entrada del pene y se incrementa la lubricación.

La excitación necesita una correcta comunicación de la pareja
La dificultad para excitarse puede ser de origen orgánico

Esta fase no depende solo de factores físicos, sino también mentales y es esencial para el disfrute del acto sexual. Entre los factores que afectan la excitación puede estar motivada por una insuficiente lubricación vaginal, por ansiedad o porque falte la sensación de estimulación en el clítoris o la vagina.

Puede también estar asociada a un insuficiente riego sanguíneo, Puede a problemas neurológicos, u otras causas médicas. A todo  lo anterior se unen problemas de índole sicológico.

Dolor asociado al coito

Llamada en términos médicos dispareunia,  esta es una de las disfunciones sexuales femeninas más frecuentes. Generalmente su naturaleza es orgánica e impide el disfrute del acto. Más aun, puede generar miedo en la mujer a mantener relaciones y ser una causa de la disminución de la libido. Puede manifestarse en forma de dolor, ardor o escozor.

En estos casos se produce una contracción involuntaria de los músculos que rodean la vagina, dificultando la penetración o experimentando dolor que en ocasiones puede ser muy dolorosa, en estos casos se trata de vaginismo.

Otra causa del dolor en el coito es puramente psicológica, por la anticipación al dolor. Esto causa una contracción de la vagina o vaginismo, que puede ser primario (en mujeres que nunca han experimentado la penetración) o secundario, cuando la mujer ha tenido dolor previo y lo anticipa.

Trastornos en el orgasmo

La experiencia del orgasmo en la mujer es muy distinta cada vez, incluso en la misma mujer. Aun con la estimulación adecuada puede no producirse, lo que llega a ser muy frustrante para la pareja y crea inseguridades y sentimientos de fracaso.

En general para lograr el orgasmo la mayoría de las mujeres necesitan la estimulación del clítoris, la que puede lograrse por diferentes vías. Cuando la mujer es incapaz de lograr el clímax sexual en repetidas ocasiones  puede estar padeciendo una disfunción sexual femenina.

Las causas de la anorgasmia o falta de orgasmo pueden ser:

  • Mala comunicación sexual con la pareja
  • Escasa o inadecuada estimulación sexual
  • Dificultades en la relación de la pareja
  • Experiencias traumáticas del pasado
  • Problemas de índole psicológica
  • Estado físico debilitado, problemas vasculares o neurológicos

Alternativas de tratamiento para disfunciones sexuales femeninas

Los tratamientos para las disfunciones sexuales femeninas dependerán de la causa que los motiva. En sentido general los tratamientos pueden ser:

  • Atención por un terapeuta sexual.
  • Revisar los medicamentos que consume la paciente.
  • Tratar las posibles enfermedades causantes de las afectaciones como la depresión, ansiedad, diabetes u otras.
  • Empleo de lubricantes vaginales cuando se trata de dolor al acto sexual.
  • Terapias hormonales sustitutivas o de uso externo.
  • Fortalecimiento de los músculos pélvicos.
  • Evitar el consumo excesivo de alcohol.
  • Llevar un estilo de vida saludable, con una alimentación balanceada y actividad física sistemática.

¿Es la píldora rosada o viagra femenina una solución para las disfunciones sexuales?

Para la disminución de la libido o el deseo sexual hipaoactivo se cifraron muchas esperanzas en el desarrollo de medicamentos que como en el caso del viagra masculino contribuyeran a la solución de una parte de los problemas de disfunciones sexuales femeninas.

A finales de pasado año,después de un largo y controversial camino fue aprobada por la FDA (Agencia reguladora de los medicamentos y alimentos de los Estados Unidos) la llamada pequeña píldora rosa ( Addyi, Flibanserina, Fibanserin).

A solo unos meses de su aprobación hoy aun es más cuestionada esta famosa píldora y no está teniendo en el mercado el éxito comercial que tuvo el viagra o la píldora azul. No parece ser la solución, esperemos nuevas noticias.

Lo más importante…

En el caso de las disfunciones sexuales femeninas, lo más importante es una comunicación abierta y fluida con la pareja y recurrir a un especialista ante cualquier trastorno de la sexualidad. Este es el indicado para descartar que exista algún problema orgánico en la mujer, y orientar las terapias que ayuden a atravesar los momentos de crisis.

El ostracismo es el principal elemento que convierten a las disfunciones sexuales femeninas en algo crónico. No permitas que la timidez o la vergüenza te impidan disfrutar de una sexualidad plena y no hay ninguna razón para que no te atiendas en cuanto aparece.

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