Tos con sangre y falta de aire, ¿será tuberculosis?


Tuberculosis, así de simple fue el diagnóstico que se le dio a Maria, una vecina de muchos años. La tos con sangre fue su primer síntoma. María, es una persona de 76 años y me cuenta cómo hace 2 años comenzó a presentar falta de aire, dolor en el pecho y tos con sangre.

Su hija la llevó preocupada al hospital. Allí después de varios días y varios exámenes se le diagnosticó tuberculosis. El especialista le impuso un tratamiento con varias drogas y por un largo tiempo. Hoy María nos cuenta que su vida es normal. Se siente feliz de haber acudido a tiempo al médico antes de que la enfermedad fuera irreversible.

Cuando María comenzó a toser con sangre, enseguida pensó en la tuberculosis. Nos dice que había leído mucho sobre el tema. En tiempos pasados, María recuerda que muchas personas morían de tuberculosis. Gracias al avance de la medicina, hoy es una enfermedad tratable, dice orgullosa.

Y es así. Hoy gracias a los avances de la medicina la tuberculosis puede diagnosticarse desde fases tempranas. El tratamiento oportuno y correcto erradica en muchos casos la enfermedad.

Sin embargo, no todo es tan sencillo. Por diferentes razones, han aparecido formas de tuberculosis que son resistentes a la mayoría de los medicamentos usados en la actualidad para combatirla. Por ello la enfermedad ha resurgido como importante problema de salud en muchos países, incluso en los de alto desarrollo.

De esta manera, una enfermedad que se consideraba derrotada, dista mucho de estarlo y se cree que alrededor del 25% de la población del mundo está afectada por la tuberculosis y que cada año millones de personas resultan infectadas.

En este artículo quiero compartir con ustedes acerca de esta enfermedad y pretendemos hablarle un poco más de esta, para que también tú puedas contribuir a la erradicación de la tuberculosis.

La tuberculosis: ¿de qué tipo de enfermedad hablamos?

La tuberculosis es una afección  crónica  de tipo  infeccioso. Se caracteriza por presentar un carácter lento y progresivo. Es ocasionada por la infección con una bacteria denominada Mycobacterium tuberculosis. La infección afecta generalmente los pulmones, pero también puede afectar otros órganos como el hígado, los riñones, los huesos y  las articulaciones, entre otros.

Imagen de la bacteria Mycobacterium tuberculosis que ocasiona la tuberculosis
Forma característica de Mycobacterium tuberculosis causante de la tuberculosis

¿Cómo se transmite la tuberculosis?

Cuando una persona que presenta  síntomas de tuberculosis tose, libera al aire partículas que transportan  en su interior al Mycobacterium tuberculosis. Lo mismo sucede si esta persona canta  o realiza otra actividad para la que se demande de un esfuerzo del aparato respiratorio.  Esta bacteria puede mantenerse en el aire por varias horas. Esto propicia que aumente el riesgo de diseminacion de la enfermedad. Los familiares que conviven con los enfermos son los que con  mayor probabilidad pueden ser contagiados con  la tuberculosis. Lo mismo sucede con el personal médico que los atiende.

La convivencia de muchas personas en una casa sin condiciones para ello, es decir, el hacinamiento, propicia la transmisión de la tuberculosis. Es por esto que aquellas personas que tienen un nivel bajo desde el punto de vista socioeconómico, presentan mayor riesgo de padecer y transmitir la enfermedad.

Es importante señalar, que en cuanto se pone el tratamiento adecuado, la tos mejora de forma rápida. Por tanto en poco tiempo, cuestión de semanas el paciente  deja de transmitir la tuberculosis.

¿Cuáles son los factores predisponentes?

  • El principal factor que propicia la infección por el Mycobacterium tuberculosis es actualmente la infección por VIH o Virus de Inmunodeficiencia Humana debido a que el VIH afecta las defensas del organismo. 

Esto implica que las personas tengan menor potencial para defenderse y contrarrestar las infecciones a las que nos exponemos diariamente. Eso hace al organismo más propenso de padecer enfermedades como la tuberculosis.

En estudios realizados se ha comprobado una estrecha relación entre la infección por VIH y la tuberculosis. Es muy frecuente encontrar pacientes contagiados de VIH que padecen tuberculosis. Por esta razón muchas veces el diagnóstico de VIH  se sospecha por el diagnóstico de la otra.

  • La Diabetes Mellitus
  • Los tratamientos con medicamentos que deprimen el sistema inmune, es decir, que disminuyen las defensas. Por ejemplo, los corticoesteroides como la prednisona que como ejemplo se utilizan en el tratamiento de algunas alergias.
  • La edad avanzada influye también en una disminución de las defensas del organismo y por tanto hace a las personas propensas a las infecciones como la tuberculosis.

¿Cómo evoluciona la tuberculosis?

Después de la exposición prolongada al bacilo de la  tuberculosis, este se hospedará en los pulmones de la persona contagiada. De acuerdo a la fortaleza de las defensas del organismo afectado, será entonces la evolución de la enfermedad. Hasta este momento la persona no presenta síntoma alguno.

La tuberculosis se disemina a través de la tos

La forma más frecuente que una persona se puede contagiar con tuberculosis es a través de la tos o estornudos de personas afectadas

La tuberculosis luego de colonizar los pulmones puede tomar 3 caminos en dependencia del huésped, es decir de la persona contagiada:

  1. El primer y mejor camino es que el organismo logre contrarrestar la infección por sí solo sin que se le aplique ningún tratamiento.
  2. La segunda opción es que el Mycobacterium tuberculosis se mantenga en estado de latencia. Esto quiere decir, que a pesar de que el organismo no ha podido eliminar la infección, el paciente no experimenta ningún síntoma.

De esta manera, la etapa de latencia puede durar años, en los que el paciente no presenta síntomas pero continúa infectado por la tuberculosis. La aparición de los síntomas dependerá del estado de las defensas inmunológicas del organismo.

  1. La tercera opción y menos frecuente es que la infección evolucione rápidamente hacia la enfermedad aguda. Es decir, que el paciente comienza a presentar los síntomas poco tiempo después de infectarse de tuberculosis.

En los casos de la infección latente, solo en un 10% de los casos se activará la enfermedad. Esto quiere decir, que en estas personas aparecerán los síntomas de la tuberculosis, lo cual  estará en dependencia del funcionamiento de su sistema inmune.

Los factores que pueden propiciar la aparición de la enfermedad son:

  • Infección por VIH.
  • Tratamiento con inmunosupresores. Ejemplo de ello los corticosteroides.
  • Cirugías del tubo digestivo.
  • Insuficiencia Renal.
  • Estrés.
  • Diabetes Mellitus.
  • Cáncer de cabeza o de cuello.
  • Edad avanzada.

Principales manifestaciones que síntomas y signos aparecen en la persona enferma

Es necesario señalar que incluso la enfermedad activa puede transcurrir de manera asintomática. Es decir, que el paciente no refiere malestar alguno. También puede darse el caso, en el que el paciente refiere solo no sentirse del todo bien.

Lo más frecuente cuando la tuberculosis se activa, es que el paciente presente los síntomas que se consideran clásicos de la enfermedad.

El síntoma que con mayor  frecuencia se presenta es la tos. Esta se acompaña de expectoración amarilla o verdosa al principio de la enfermedad. Esta tos generalmente se presenta en la mañana cuando la persona se despierta y es poca la expectoración. A medida que la enfermedad avanza aumenta la cantidad de la expectoración.  La tos con sangre  es también clásica de la tuberculosis. Esta orienta a los especialistas en la localización de la infección.

Es clásico que la tuberculosis produce una gran sudoración durante el sueño. La persona despierta empapada en sudor. Sin embargo  este no es un síntoma específico de tuberculosis y puede no presentarse.

¿Quieres profundizar en cómo controlar la molesta tos?

En dependencia del grado de afectación de los pulmones por la enfermedad será la falta de aire. Esta puede ser ligera, moderada o severa.

La fiebre es otro síntoma que puede presentarse durante la enfermedad activa de tuberculosis. El dolor en el pecho es otro síntoma clásico.

¿Cómo se establece el diagnóstico de tuberculosis?

Cuando un paciente acude a la consulta aquejándose de síntomas respiratorios, el especialista evaluará integralmente el cuadro clínico.

Ante la presencia de tos con sangre, dolor en el pecho, falta de aire y fiebre, el médico puede sospechar. Esto sucederá si además el paciente presenta algunos de los factores predisponentes. Es decir que está infectado con VIH, o es diabético, o utiliza corticosteroides, o es un anciano. En fin, tendrá en cuenta  los factores de riesgo anteriormente descritos.

En el caso de que el paciente tenga un diagnóstico anterior de VIH, rápidamente el médico debe sospechar tuberculosis. Y es que hay grandes posibilidades de que esa persona esté contagiada.

Si no es así, el especialista iniciará una serie de exámenes para orientarse en el diagnóstico certero de la enfermedad.

El primer examen que debe indicarse ante cualquier paciente que acude a consulta con síntomas respiratorios es la radiografía de tórax. Este examen muestra imágenes clásicas que hacen sospechar de tuberculosis.

Radiografía de tórax de un paciente con tuberculosis
Radiografía de tórax de un paciente con tuberculosis donde se muestra la imagen clásica de la afectación pulmonar

Otro examen que se realiza desde el primer momento es la tinción y cultivo del esputo, es decir, de la expectoración del paciente. También puede examinarse el aspirado proveniente de los bronquios o del estómago en ayunas.

La prueba de la tuberculina es un examen cutáneo. Esto significa que  se realiza mediante una inyección intradérmica. Esta es una prueba muy importante para el diagnóstico de la tuberculosis. Aunque es necesario señalar, que en ocasiones esta prueba aporta falsos resultados.

¿Cuál es el tratamiento necesario para curar la tuberculosis?

En el caso de los pacientes que presentan las defensas elevadas, es decir que son inmunocompetentes, los resultados del tratamiento son satisfactorios.  También es importante que el organismo afectado responda de forma adecuada a los medicamentos. Es decir, que tolere las dogas y el microorganismo invasor sea sensible a estas.

El tratamiento de la tuberculosis tiene como objetivo eliminar  todos los bacilos que se encuentran en el cuerpo del enfermo y lograr curar  la enfermedad definitivamente.

Es necesario finalizar el tratamiento a pesar de su larga duración. Muchas personas luego de mojorar su sintomatología abandonan el tratamiento. Esto provoca que la enfermedad se active nuevamente en otro momento de la vida. Además,  ha contribuido a la aparición de formas del Mycobacterium tuberculosis resistente  a muchas de las drogas utilizadas en la actualidad.

También hay personas que mueren de ella o por la influencia de esta. Este es el caso de los pacientes con las defensas inmunológicas bajas o  inmunodeprimidos. Especialmente los pacientes con VIH presentan más probabilidades de fallecer.

Los factores de riesgo de padecer la enfermedad mencionados anteriormente, son también factores agravantes de la enfermedad. Estos pueden influir también en el empeoramiento del cuadro y en que ocurra una falta de respuesta al tratamiento en la persona.

Es de gran importancia  conocer que de no imponerse un tratamiento precoz, puede ser mortal.

Los pacientes que no tienen complicaciones, ni factores de riesgo, pueden ser atendidos desde la casa. Es necesario por supuesto tomar las medidas necesarias para que los familiares no contraigan la enfermedad por el contacto prolongado. Debe evitarse el recibir  visitas en el hogar de la persona afectada de tuberculosis y esta  debe  tener el cuidado de tapar su boca durante el acto de toser.

Es de importancia extrema controlar que los pacientes reciban la medicación y sigan estrictamente el plan de tratamiento. El abandono antes de tiempo del tratamiento de la tuberculosis trae consigo consecuencias fatales para el enfermo y la comunidad.

Se utiliza la prueba de la tuberculina para diagnosticar tuberculosis

La tuberculosis se diagnostica, entre otros medios, a través de la prueba cutánea de la tuberculina

Los medicamentos de primera elección para tratar la tuberculosis son:

  • Isoniazida
  • Rifampicina
  • Pirazinamida
  • Etambutol

Son importantes dos principios en el tratamiento de la tuberculosis. Uno es el uso de varios fármacos simultáneamente. El otro es la suficiente duración del tratamiento para evitar la recidiva o regreso de la enfermedad.

El tratamiento inicial dura 2 meses. Después se realizan exámenes al paciente y en dependencia de los resultados se continúa el tratamiento de mantenimiento por 4 o 7 meses más.

El diagnóstico precoz unido a un tratamiento adecuado, instaurado de forma temprana,  en personas con una alta competencia inmunológica y sensible a los medicamentos,  hace a la tuberculosis  curable en un 100 %.

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