Cómo distinguir entre un problema real y un problema que no lo es tanto


Muchas veces nos pasa que nos agobiamos por cosas que nunca llegan a pasar. Otras, magnificamos un problema y en realidad no tiene tanta importancia. Pero es inevitable. El ser humano es así y debemos ser capaces de razonar de forma lógica ante las diferentes situaciones de la vida, sin embargo, no podemos evitar, en ocasiones, ver problemas donde en realidad solo hay un pequeño conflicto o contratiempo o quizás ni siquiera eso. Entonces, ¿cómo podemos distinguir entre un problema real y otro que no tiene tanta importancia?

Hay una serie de consejos que te podemos dar para que consigas relajarte un poco más en este aspecto y poder dejar de ver problemas donde, quizás, no los hay. Te lo aseguramos. Conseguirás vivir mejor, más a gusto contigo mismo y más feliz con la vida que te rodea.

Porque, a fin de cuentas, no podemos evitar los problemas de la vida, pero sí podemos distinguir entre un problema real y otro que no lo es. Ser resolutivos, ser capaces de distinguir y no saturarnos por ellos es la clave para salir victoriosos y ser felices.

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Cómo diferenciar entre un problema real y otro que no lo es

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Hay veces que convertimos en un problema algo que realmente no lo es, tomamos una decisión precipitada o actuamos de una forma incontrolada y, cuando esto pasa y nos damos cuenta que hemos exagerado bastante. Que en realidad no era tanto y la confusión del momento, del pensar en caliente nos ha jugado una mala pasada. Te sientes identificado, ¿verdad?

Esto ocurre muy a menudo, pero debemos tener cuidado porque algo que no era un problema real puede generar otro que sí lo sea. Ten cuidado especialmente con herir a otros, con tomar decisiones precipitadas importantes (como dejar un trabajo o una pareja) o con dejar algo por escrito de lo que te arrepientas una vez que se ha pasado el problema en caliente.

Si esto ocurre mucho, deberías tratar de hacer que esas experiencias te sirvan para el futuro, para determinar qué es y qué no es importante y sobre todo para aprender a no actuar en caliente y dejar pasar un tiempo prudencial.

Busca apoyo externo:

Reunión de amigas tomando té
Apóyate en tus mejores aliados. ¡Cuidado! No sirve cualquiera

A veces nosotros mismos no sabemos ver una situación, pero otro sí nos puede ayudar. Te suena esto, ¿verdad? Somos especialistas en darle consejos a otras personas y luego nosotros mismos no nos podemos ayudar.

Por ello, es tan importante que tú también tengas tus personas de confianza, que trates de buscar un apoyo externo en alguien que te pueda aconsejar y asesorar bien. ¿Cómo lo podemos hacer?

Ten tu círculo reducido (puede ser una o dos personas tan solo) y apóyate en ellas en cada cosa importante que te ocurre. Ellos, desde la imparcialidad que da ver las cosas desde fuera, te pueden decir si estás exagerando o si realmente es un problema real que debemos tratar de solucionar de otra manera.

Es muy importante que esta ayuda externa sea una persona o personas de plena confianza, leales pero sobre todo muy sinceros, que no tengan ningún problema en decirte las cosas tal y como son, siempre desde el respeto y la empatía.

Por tu parte, también es muy importante que sepas aceptar todo lo que te puedan decir, ya sea bueno o malo, en el caso contrario, esta ayuda externa no te servirá para nada y no podrás ver realmente si es un problema real o si solo te están bailando el agua.

Trata de ser objetivo:

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Ser objetivo contigo mismo es fundamental para solucionar tus problemas

Pero además de que otra persona te ayude a verlo, tú también tienes que saber diferenciarlo. ¿Cómo? Con objetividad.

Lo primero, analiza el problema en pequeñas cosas concretas. Desgránalo todo lo que puedas para que puedas ver con objetividad cada una de sus piezas. De este modo, podrás verlo todo como partes pequeñitas, menos abrumadoras, y no como un todo de un problema grande.

Lo segundo, es ir viendo como puedes resolver esas cosas, divididas en cosas más pequeñas. Así suele ser mucho más fácil.

Lo tercero, es analizar la situación al completo, sola y en conjunto. ¿A qué nos referimos en conjunto? Exacto, en conjunto con su entorno. Es decir, a qué puede perjudicar o a qué puede afectar. ¿Este problema puede traer otros problemas consigo? Atájalos rápido antes de que la bola se haga más grande o de que se convierta en un problema real otro que realmente no lo era. Esto va también relacionado con lo que te hemos dicho anteriormente de tener cuidado con tu actitud cuando se manifiesta en problema, porque en algunos casos, puedes crear tú mismo situaciones peores.

¿Puedes resolverlo pronto?

Dolor de cabeza insomnio
¿Tus problemas te quitan el sueño? Es hora de afrontarlos

Después de analizar el problema, determinar si es real o no, tratar de buscar otras personas externas que nos ofrezcan objetividad sobre el mismo, ha llegado el momento de ser resolutivos.

Todo problema, sea grande o pequeño, sea real o fruto de nuestra imaginación debe ser resuelto. Precisamente para evitar lo que hemos dicho antes: que surjan nuevos problemas añadidos, que la bola se haga más grande o incluso que se convierta en crónico.

Para ello,  busca soluciones. Todo tiene solución, eso no lo dudes nunca, simplemente debes encontrar el modo más sencillo de llegar a dicha solución.

Trata de averiguar si puedes resolverlo solo o si necesitas que alguien te eche un cable. Intenta resolverlo lo antes posible, sin prisa pero sin pausa y sobre todo dando los pasos certeros y efectivos para llegar a la solución final. Lo importante es que no lo pospongas. Con los problemas no vale lo de procastinar. Intenta resolverlo cuanto antes para quitártelo de la cabeza.

Créenos, si te está costando tu paz es demasiado caro. Hay muchas veces que llegar a la solución del problema no es tan difícil como podríamos pensar, pero nos cegamos creyendo que sí cuando no lo es.

Y si es un problema real, busca solución:

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Si encuentras la solución a tus problemas conseguirás sonreir de nuevo

Y hablando de soluciones, independientemente de si es un problema real o es fruto de tu imaginación, tienes que encontrar la salida. Obviamente, si no era para tanto y has hecho una montaña de un grano de arena, debes cerrarlo, olvidarlo y hacer que te sirva de enseñanza para el futuro.

Pero si, por el contrario, es un problema real, trata de atajarlo cuanto antes. Busca la solución. Casi todo lo tiene y, si no la hay, si después de mucho buscar, de pedir ayuda y de probar diferentes posibles soluciones, realmente es un problema del que no hay mucha salida, solo puedes poner lo mejor de tu parte para sobrellevar la situación lo mejor que puedas.

Es importante que, al igual que has sabido determinar si es un problema real o no, también sepas ser resolutivo para encontrar la solución o al menos la mejor salida, a lo que está ocurriendo.

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