Primeros días con gafas: las verdades que nadie te cuenta


Nadie nace con gafas. Es cierto que, cuando nos las ponen a una edad muy temprana, siendo niños, posiblemente ni lleguemos a recordar nunca cómo era nuestra vida antes de llevarlas. Sin embargo, cuando pasamos los veinte, treinta o incluso cuarenta años, y de pronto el oculista nos da la noticia de que nuestra vista ha empeorado o hay algún problema y debemos llevar gafas a diario, podemos sentir muchas dudas e intranquilidad. Si has llegado hasta aquí porque estás viviendo los primeros días con gafas y hay muchas cosas que no sabes si son normales o no, tranquilo, vamos a tratar de responder a todas tus dudas.

Hay muchas verdades y mentiras acerca de los primeros días con gafas (y acerca del hecho de llevar gafas en general), pero sobre todo lo importante es que los detectes, aprendas a convivir con ellos y, aunque te resulte imposible de creer ahora, saber que todo pasará y que llegará un momento en el que tengas que tocarte la cara porque ni siquiera recuerdas si llevas las gafas puestas o no. Haznos caso, no te estamos mintiendo. Así que respira y lee todo lo que te podemos contar a continuación.

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Los primeros días con gafas te pueden afectar psicológicamente

¿Notas que tu autoestima ha caído? ¿Qué ya no te ves tan guapo o guapa como antes? Incluso, ¿qué te avergüenzas un poco cuando ves a otras personas? Tranquilo, es absolutamente normal. A fin de cuentas, estás tratando de acostumbrarte a una nueva imagen de ti mismo. Pero, te pedimos que hagas un ejercicio. Piensa en una persona que lleva gafas desde que la conoces. ¿Pensaste algo acerca de ellas cuando la viste por primera vez? ¿Lo consideras un defecto físico? ¿Esa persona te parece menos atractiva que otras, por el simple hecho de tener las lentes? No, ¿verdad?

Pues contigo y con el resto del mundo va a suceder lo mismo. Seguramente, más allá de la sorpresa de “anda, ¿pero tú tenías gafas?”, nadie hará más comentario, ni siquiera se parará a pensarlo dos veces. Incluso, si escoges un modelo bonito y que te siente bien, pensarán que ahora estás más guapo o guapa. Tus problemas de autoestima, la posible tristeza que hoy sientes o incluso el sentimiento de “esclavitud” a este nuevo accesorio van a pasar, solo necesitas darte unos días. Prometido.

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Mareos, náuseas, dolor de cabeza… Es absolutamente normal

Otro de los asuntos que pueden llegar a desesperar mucho en los primeros días con gafas son esos mareos, incluso esa sensación de náuseas, y los muy habituales dolores de cabeza. Seguro que tu óptico te ha advertido, especialmente si has pasado de no llevar nada de graduación a una graduación considerable. Vas a notar mucho el cambio. Es posible, incluso, que te cueste andar, porque veas inclinación del suelo y diferente distancia de los objetos que te rodean.

¿Vas a tener que convivir siempre con esto? ¡Para nada! Te aseguramos que esto también se pasa en unos días y que, aunque ahora lo creas imposible, cuando te acostumbres a llevarlas vas a ser incapaz de ir por la vida sin ellas o al menos sin notar lo mal que veías antes. Esto es algo muy común, creer que las gafas te están haciendo más mal que bien, pero para nada es así. Ten un poco de paciencia y verás como esas náuseas, esos mareos y ese dolor de cabeza se irán. Puedes ayudarte de ciertos medicamentos, como el paracetamol o el ibuprofeno, para que te sean algo más pasajeros estos primeros días tan delicados. Si el problema persiste durante semanas, vuelve a consultar a tu óptico por si la graduación no es la adecuada.

Rutina de limpieza también para tus gafas

Seguro que ya estás acostumbrado a seguir una rutina de higiene contigo. Rutina de limpieza facial por la mañana y por la noche si no eres dejado en este tema, lavado de manos cada vez que llegas a casa (siempre ha sido importante, pero ahora es aún más imprescindible con el tema del covid) y la ducha de la mañana o de la noche, según lo que mejor se adapte a ti según tus gustos y tus rutinas. Pues con las gafas también vas a tener que desarrollar tu propio ritual de limpieza, porque sí, las gafas se ensucian y debes cuidarlas, para que te duren más pero sobre todo para ver mejor.

Vas a notar muchísima diferencia respecto a ver las gafas limpias o verlas sucias. Coge la rutina de limpiarlas cada mañana, bien cuando te levantes o bien como parte de tu propio proceso de higiene (lavado de dientes o limpieza facial, por ejemplo). Para limpiarlas, basta con aplicarle un pelín de jabón de manos en los cristales, restregarlos con los dedos para limpiar bien toda la superficie del cristal y aclararlos con agua fría bajo el grifo del lavabo. Ahora, con papel higiénico suave, sécalo. No uses toallas de rizo ni cualquier otro material que podrían rayarlas y estropearlas.

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El empañamiento: un problema añadido en los primeros días con gafas

A quienes están viviendo sus primeros días con gafas en plena pandemia del covid-19 se enfrentan con un problema añadido a esa tristeza, esos dolores de cabeza o esa sensación de vértigos: el empañamiento. Desde ya queremos decirte que nos pasa a todos. No es que tú estés haciendo algo mal o que tus gafas estén defectuosas y tengas que ir a cambiarlas. Las gafas, llevando puesta mascarilla, se empañan sí o sí. Y esta es una realidad a la que, cuanto antes te acostumbres, mejor.

Pero, por supuesto, aparte de saber que esto es impepinable y no hay mucho más que decir, es interesante que busques la manera en la que a ti se te van a empañar menos. Ten en cuenta que, cuanto más frío haga, más se empañan. Te recomendamos que las limpies bien antes de salir de casa y le des con una toallita antiempañamiento. No son mágicas, pero algo hacen. Como consejo, las que venden en farmacias son las mismas o casi idénticas que las que venden en tiendas tipo Aliexpress, donde las puedes encontrar mucho más baratas. Lleva estas toallitas en el bolso y cuando notes que se te vuelven a empañar, dale de nuevo. La forma en la que te coloques la mascarilla también va a influir mucho. Ajústala lo máximo posible a la nariz y haz siempre que las gafas queden por encima de la mascarilla. Otro truco es que, cuanto más te mantengas en movimiento, mejor. De hecho, muchas personas se quejan de que las gafas están desempañadas mientras van caminando y cuando se paran en un semáforo porque está en rojo para los peatones es cuando notan que se empiezan a empañar poco a poco.

En definitiva, los primeros días con gafas son muy complicados, aunque nadie te lo haya contado. A fin de cuentas, es una nueva situación a la que te debes acostumbrar, pero te aseguramos que conseguirás hacerlo y no te parecerá ningún drama. Recuerda también que hay alternativas, aguanta unos meses y en caso de que no desees llevarlas, mírate la posibilidad de llevar lentillas o incluso de operarte con láser, si el oculista te lo recomienda.

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