Nada es tan fresco como la menta


¿Qué es la menta?

Menta. ¿Cómo puede una sola palabra evocar tantas buenas sensaciones? Frescura, ligereza, aroma, jovialidad… la menta está asociada a momentos de esparcimiento y diversión, pero también de salud y confort. La menta es lúdica, dando sabor a chicles y caramelos, y es curativa, aportando sus increíbles propiedades a nuestra salud. La menta es un alimento fantástico que queremos conocer un poco mejor.

Hablamos de una planta herbácea que pertenece a la familia de las labiadas. Se trata de una de las hierbas aromáticas más apreciadas por ese frescor que asociamos a momentos gratificantes. Sus usos son culinarios y gastronómicos pero también farmacológicos. La más común es la menta piperita, cuyo nombre nos remite a la pimienta por lo “picante” de su sabor.

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La menta aporta frescura y confort

Breve historia de la menta

La menta no sólo ha acompañado la vida diaria del hombre desde muy antiguo, sino que éste ha sabido apreciarla como un elemento indispensable. Ya los griegos la utilizaban para aromatizar sus casas. Además, la usaban en el agua para el baño, pues así se sentían tonificados.

En la supersticiosa Edad Media, la menta era considerada una planta para pócimas, con propiedades mágicas. Es probable que muchos de los que hacían esos elementales remedios caseros usaran esta planta para aromatizar el resultado final, dándole un sabor mucho más gratificante. En el siglo XVII la menta vive una importante revolución, pues se descubre el poder curativo de su aceite esencial, esto es, el mentol. A partir de ese momento, el mentol se convierte en un elemento terapéutico sumamente apreciado, cuya fama llega hasta nuestros días.

Muchas propiedades y beneficios

La menta es una planta muy usada para tratar afecciones de nuestra salud. El aparato respiratorio es uno de los que más beneficios obtiene del uso de esta hierba. La menta contiene mentol y timol, ambas sustancias son ricas en propiedades antivirales, ideales para combatir los estados gripales. Una infusión de menta ayuda también a bajar la peligrosa fiebre.

También se utiliza para frenar la bronquitis y la tos. Esto se debe al ácido acético y ascórbico que contiene la menta, las propiedades mucolíticas (que ayudan a expulsar las mucosidad) de estos ácidos son muy reconocidas.

Otra de sus cualidades más apreciadas y comúnmente reconocidas se refiere a sus beneficios a la hora de ayudarnos a hacer una correcta digestión. El mentol es un potente antivomitivo por sus propiedades suavizantes. Así, se usa para evitar las naúseas y los dolores de estómago, gracias también al carvacrol, el limoneno o el cineol que posee. La menta también es de mucha ayuda para ayudar al hígado a recuperarse de los excesos.

Además, gracias a la menta, podemos mejorar nuestra circulación sanguínea, por las propiedades anticoagulantes del ácido rosmarínico y el eugenol. Y, por supuesto, no podemos olvidarnos del uso tonificante que muchos dan a esta completa planta. Usado de forma externa, son muy populares los remedios que emplean el aceite de menta para tratar dolores de cabeza, de cervicales, espalda o problemas de reuma.

¿Cuántos tipos de menta existen?

Las variedades de menta son muchas y en cada región del mundo encontramos hierbas distintas, aclimatadas a las condiciones geográficas y de temperatura de cada lugar. Entre los tipos más importantes, podemos destacar:

  • Menta piperita: también conocida con el nombre de hierbabuena. Es, posiblemente, la variedad más conocida y utilizada.
  • Menta verde: algunos la llaman mentha spicata. Es muy similar a la menta piperita, pero sus hojas no tienen tallos.
  • Menta poleo: una variedad muy empleada para el uso medicinal.
  • Menta mastranzo: las hojas de esta variedad tienen una forma redondeada.
  • Menta silvestre: crece de manera natural. Para encontrarla, hemos de buscarla en zonas húmedas, como cerca de pantanos o de las zonas costeras.