Meningitis, infección del sistema nervioso


¿Qué sabes sobre la meningitis? A diario nuestro cuerpo se encuentra expuesto y convive con miles de tipos de bacterias, agentes externos que en ocasiones intervienen de manera perjudicial con nuestro organismo produciendo infecciones y el desarrollo de diferentes enfermedades, y que nuestro sistema inmunológico no puede hacer frente.

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El sistema nervioso puede verse afectado, al igual que el resto de sistemas, por la invasión y colonización de diferentes gérmenes que causan enfermedad en el mismo. Dado que se trata de la parte más importante del organismo y de que su funcionamiento correcto es imprescindible para la vida, las infecciones, aunque raras, son siempre potencialmente graves y requieren del máximo cuidado en su detección y tratamiento. En este artículo os traemos la meningitis, donde analizamos cómo surge y los principales síntomas para detectarlo a tiempo, especialmente en niños y ancianos.

Desde antaño, ha sido tema de debate la meningitis, síntomas y otros datos asociados que nos han hecho temerla ante las terribles consecuencias que hemos escuchado sobre ella. Y lo cierto es que, aunque no siempre el desenlace acaba en catástrofe, es una infección con la que debemos tener cuidado, prevenirla y sobre todo detectarla a tiempo en cualquier persona, pero sobre todo en grupos de riesgo.

Infección meningitis
La meningitis se manifiesta en el tejido que cubre el sistema nervioso desde el cerebro hasta el final de la médula espinal.

¿Qué es la meningitis en adultos o en niños?

Las meninges son tres capas finas que recubren el tejido nervioso desde el cerebro hasta el final de la médula espinal, que dejan un espacio entre sí para que circule el líquido cefalorraquídeo por todo el sistema nervioso. Este líquido tiene la función de proteger y nutrir al tejido nervioso y, en condiciones normales, es estéril, es decir, que no debe existir ningún germen en su interior.

La meningitis es la inflamación de las meninges, concretamente de dos de ellas, la piamadre y la aracnoides, denominadas meninges blandas y en cuyo interior circula el mencionado líquido. Es una enfermedad temida que diezmaba a la población infantil hasta no hace muchos años, y que desde el desarrollo de los antibióticos y la mejora de la alimentación y la higiene ha disminuido mucho tanto su incidencia como su mortalidad. Puede aparecer en adultos mayores de 25 años, aunque es 50 veces más frecuente entre los menores de esa edad; en cualquier caso hoy en día es una infección poco habitual.

¿Cómo se produce la meningitis, contagio o producción propia?

Se produce por la entrada en el líquido cefalorraquídeo de gérmenes que irritan e infectan a estas dos meninges que lo contienen. Estos gérmenes pueden llegar al líquido de maneras diferentes:

  • A través de la sangre. Aunque el sistema nervioso se encuentra protegido por la llamada barrera hemato-encefálica, algunos patógenos son capaces de atravesarla y alcanzar la meninges. Es la vía más frecuente.
  • A través de una infección interna próxima al cerebro o a la médula, que no es tratada y que se extiende hasta ellos por contigüidad; en este grupo se incluyen algunas otitis, sinusitis complicadas y la rotura de abscesos cerebrales.
  • A través del aire de forma directa al quedar las meninges expuestas tras una fractura craneal o nasal, una intervención quirúrgica o una punción lumbar.

Tipos de meningitis, secuelas y grupos según germen o presentación.

Según el tipo de germen responsable podemos dividirla en:

  • Meningitis vírica: son las más frecuentes y están causadas por virus de la familia de los enterovirus, el virus de las paperas e incluso por el virus de la hepatitis y el herpes. Son benignas en la mayoría de los casos, pero no por ello debemos restarle importancia. Ante cualquier tipo de esta infección, hay que seguir las recomendaciones del médico, estar bajo vigilancia y no propagarlo más para que no se convierta en una alerta sanitaria.
  • Meningitis bacteriana: sobretodo producida por la bacteria llamada meningococo, que se encuentra normalmente en la faringe de casi todos los individuos, pero sólo produce infección en determinados casos. Otra bacteria menos habitual es el neumococo. Dentro de las formas graves de meningitis, estas son las más frecuentes. Hoy en día el porcentaje de supervivencia ha crecido por fortuna, pero aún así queda mucho camino por andar.
  • Meningitis tuberculosas: por el propio bacilo de Koch que alcanza el cerebro diseminado por la sangre desde una caverna pulmonar. Hoy en día su aparición es excepcional salvo en ancianos con antecedentes de tuberculosis y muy bajas defensas.Puede ser muy grave.
  • Meningitis fúngicas: está producida por hongos, y que son extraordinariamente raras y casi exclusivas de enfermos con leucemia o linfomas. Aún así, también existen algunos casos de tipo fúngico y junto con las tuberculosas son las más peligrosas.

Según la forma de presentación pueden ser:

  • Meningitis aguda: con inicio brusco y aparición de los síntomas en las primeras 24 horas. Es la forma más habitual de presentarse y se puede confundir con una gripe rápida.
  • Meningitis subaguda: más lenta, se instaura durante un período de cinco o siete días.
  • Meningitis crónica: con un duración más allá de las cuatro semanas. Por ello, es muy importante tratar siempre esta infección cuanto antes, ya que un tratamiento incorrecto o simplemente no hacerle caso nos puede llevar a consecuencias fatales si se termina convirtiendo en crónica.
Vacuna inyección cura meningitis
Existe la vacunación contra la meningitis en nuestro país.

¿Cómo se manifiesta la meningitis vírica o meningitis viral? ¿Y la meningitis bacteriana o meningitis bacterial? Dos tipos distintos con iguales síntomas

Aunque no todas las meningitis sean iguales ni se manifiesta de la misma manera, sobre todo si están causadas por diferentes microorganismos, existen una serie de características comunes en ellas que pueden hacer sospechar de su presencia:

  • Malestar general, similar a un cuadro gripal, con cansancio, pérdida de apetito, somnolencia, pérdida de apetito, mareo y dolor muscular.
  • Cefalea grave que obliga al enfermo a acostarse y permanecer quieto.
  • Fiebre alta que pueden superar los 40º C.
  • Náuseas y vómitos especialmente fuertes.
  • Alteración de la conciencia, dificultad para pensar, recordar o concentrarse.
  • Convulsiones, especialmente en los niños y ancianos (y otros grupos de riesgo), causada por la fiebre alta,
  • Señales como rigidez del cuello y aparición de pequeñas lesiones rojizas en la piel.

El hecho de que esta infección suela comenzar como una gripe o resfriado, hace que en muchos casos no acudamos al doctor y simplemente nos automediquemos en casa con paracetamol o ibuprofeno sin tomar en consideración que podríamos estar ante una enfermedad más grave. Por ello es tan importante pedir siempre la opinión de un doctor y no esperar a poner una solución tardía.

El tratamiento requiere cuidados especiales en un centro hospitalario con antibióticos en el caso de las meningitis bacterianas, así como un control que evite la propagación del virus. Nunca debemos tratar de curar la meningitis viral en casa, ya que además de no lograr superarla contribuiríamos a su propagación. Ante la mínima duda, es mejor acudir a un doctor que diagnostique y ponga el tratamiento necesario para tratarla, ya sea del tipo meningitis vírica o meningitis bacteriana. Hazlo por ti y por quienes te rodean.

Síntomas meningitis signos
Son muchos los síntomas que pueden contemplarse a primera vista para poder detectar la enfermedad lo antes posible.

¿Se puede prevenir la meningitis a, la meningitis b o la meningitis c?

Es esencial tener un sistema inmunológico bien reforzado que impida la aparición y el desarrollo de la enfermedad en el organismo. En Alimentos Ricos ya os hablamos de diferentes alimentos y suplementos para reforzarlo, así como alimentos que tenemos que evitar como frituras, comida basura y productos refinados. Somos lo que comemos y la alimentación juega un papel fundamental en la prevención de muchas enfermedades.

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