Lo que debes saber sobre los factores de riesgo del cáncer de mama


Cada año, más de 190,000 estadounidenses son diagnosticadas con cáncer de mama. Según el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos de América, la incidencia de cáncer de mama ha decrecido entre 1999 al 2006 cerca de un dos por ciento. Desgraciadamente y aunque nos gustaría decirte lo contrario, el cáncer aún no se puede evitar exclusivamente con la alimentación.

¿Qué factores pueden haber influido en esta importante disminución de mujeres afectadas por esta terrible enfermedad?

Entre las posibles causas que han influido en la disminución del cáncer de mama ocupa un lugar cimero el prestarle atención a los factores de riesgo.

Cada año cerca de 200 000 estadounidenses se ven afectadas por el cáncer de mama
El cáncer de mama es una de las enfermedades más severas que afecta al sector femenino

Entre esto se encuentran:

Factor edad: En promedio, las mujeres que tienen más de 60 años tienen mayores probabilidades de ser diagnosticadas con cáncer de mama. En tanto sólo cerca del 15 por ciento de cánceres de mama ocurren en mujeres menores de 45 años. Sin embargo, esto puede variar en función de las etnicidades o razas diferentes.

Género: Aunque casi 2,000 hombres sean diagnosticados con cáncer de mama cada año, el cáncer de mama es 100 veces más frecuente en mujeres.

Historia familiar: Teniendo una historia familiar de antecedentes de mujeres en la familia que padezcan cáncer de mama, en particular mujeres con una madre, hermana o la hija que tiene o tuvo cáncer de mama, puede duplicarse el riesgo. Entre el 5% al 10% de cáncer de mama son casos considerados hereditarios, es decir parte de la historia familiar. Esto quiere decir que la mayoría, es decir en el orden del 85% de las mujeres que padecen de cáncer de mama no tienen una historia familiar de esta enfermedad.

El historial personal de cáncer de mama: Una mujer con cáncer en un pecho tiene mayores posibilidades de desarrollar un nuevo cáncer en el otro pecho o en otra parte del mismo pecho. Esto es diferente a una recurrencia, es decir al regreso del primer cáncer.

Factores ancestrales: Algunas mutaciones genéticas ancestrales pueden aumentar sus riesgos de cáncer de mama. Las mutaciones en el BRCA1 y los genes BRCA2 son las causas más comunes. Otras mutaciones raras también pueden hacer a algunas mujeres más susceptibles para desarrollar cáncer de mama. En los Estaos Unidos de América las mutaciones BRCA son más comunes en personas judías de origen Ashkenazi, es decir de Europa del Este.

Obesidad: Después de la menopausia aumentan los niveles de estrógenos y estos pueden aumentar el riesgo de cáncer de mama. La ganancia de peso durante la edad adulta y la grasa corporal excedente alrededor de la cintura también pueden jugar un papel relevante.

No tener hijos: Las mujeres que no han tenido hijos, o que se han embarazado después de 35 años pueden tener mayores probabilidades para desarrollar cáncer de mama. El amamantamiento puede ayudar a aminorar el riesgo.

Lactancia materna: Algunos estudios sugieren que la lactancia materna puede arrojar riesgo de cáncer de mama, especialmente si es mantenida durante para 1 ½ hasta 2 años. Pero esto ha sido un área difícil para estudiar, especialmente en países altamente desarrollados donde la lactancia materna mantenida por su mucho tiempo resulta realmente un hecho inusual.

Una explicación para este efecto posible puede ser que la lactancia materna reduce los ciclos menstruales.

La constitución de la mama: Las mujeres con menos tejido adiposo y mayor proporción de tejido glandular y tejido fibroso pueden estar en riesgo más alto para desarrollar cáncer de mama que aquellas mujeres contienen menos densidad en los pechos.

La historia menstrual: Las mujeres que inician la menstruación a una edad temprana, antes de los 12 años y la menopausia aparece en una edad mayor de los 55 años tienen un riesgo ligeramente más alto de padecer potencialmente de cáncer de mama. El incremento en el riesgo puede ser debido a una exposición más prolongada a los efectos del estrógeno y la progesterona.

cancer mujeres
El diagnóstico precoz es fundamental para evitar peores consecuencias

Estilo de vida: La actividad física en forma del ejercicio regular del orden de cuatro a siete horas a la semana puede ayudar a reducir riesgo de cáncer de mama.

Consumo de bebidas alcohólicas: El uso de alcohol es asociado a un aumento del riesgo de desarrollar cáncer de mama. Las mujeres que consumen 1 bebida alcohólica al día tienen muy pequeño riesgo. Las que consumen entre 2 a 5 bebidas diariamente tienen aproximadamente 1 ½ veces el riesgo de mujeres que no beben alcohol.

Uso de píldoras anticonceptivas: Las píldoras anticonceptivas utilizadas en el término de los 10 años anteriores pueden influir ligeramente en aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de mama. El riesgo decrece con el paso del tiempo una vez que se deje tomar estas píldoras.

Exposición a las radiaciones: Las mujeres que en edades comprendidas entre la niñez y adolescentes que han recibido radioterapia en el área del pecho como tratamiento para otros tipos de cáncer tienen un riesgo superior a padecer de cáncer de mama.

La hormonoterapia después de la menopausia: La hormonoterapia con estrógenos, frecuentemente combinada con progesterona, ha sido usada continuamente para ayudar a disminuir los síntomas de menopausia y ayudar a prevenir las manifestaciones de osteoporosis, es decir modificar las estructura de los huesos disminuyendo su grosor. Este tratamiento ha recibido múltiples denominaciones entre los que encontramos hormonoterapia posmenopáusica (PHT), la terapia de reemplazo de hormonas, y la hormonoterapia climatérica (MHT).

Hay 2 tipos principales de hormonoterapia. Para mujeres que todavía tienen el útero se prescribe habitualmente la aplicación de estrógeno y progesterona, es decir la hormonoterapia combinada o HT. La progesterona se necesita porque el estrógeno a solas puede aumentar el riesgo de cáncer del útero. Para mujeres que ya no tienen el útero que han sufrido una histerectomía anterior, el estrógeno a solas puede estar prescrito. Esto se reconoce comúnmente como la terapia sustitutiva de estrógeno (ERT) o simplemente la terapia de estrógeno.

Numerosos estudios sugieren que pudiera tener otros beneficios médicos también, pero estos beneficios no se han encontrado en otros estudios más recientes. Sin embargo se reporta que esa hormonoterapia combinada utilizada después de que la menopausia aumenta el riesgo de padecer de cáncer de mama. Otra arista negativa es que también puede aumentar las oportunidades de morir de cáncer de mama. Otro acercamiento arroja que el uso de estrógeno a solas, después de la menopausia, no parece aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de mama.

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La autoexploración puede ayudarnos a detectar un cáncer de mama poco avanzado

Sostenes: Han existido muchos comentarios a través de Internet que han sugerido que los sostenes causen cáncer de mama debido a que interfieren con la circulación linfática bloqueándola. No hay buena base científica o clínica para esta consideración, y un estudio reciente de más de 1,500 mujeres no se encontró relación entre el uso del sostén con riesgo de cáncer de mama.

Antiperspirantes: Se plantea que los productos químicos usados en las formulaciones como antiperspirantes axilares son absorbidos a través de la piel, interfiriendo con la circulación linfática y ocasionando acumulo de toxinas en el pecho, y eventualmente conducir al cáncer de mama.

Basados en la evidencias disponibles aun no es posible inclinar la balanza a favor de que los antiperspirantes aumentan el riesgo de cáncer de mama.

Aborto inducido: Varios estudios brindan evidencias muy fuertes en función de que ni los abortos inducidos ni los abortos espontáneos tienen efecto en el incremento de riesgo de cáncer de mama.

El humo de tabaco: Durante mucho tiempo los estudios no encontraron relación entre el hábito de fumar y el cáncer de mama. Sin embargo en estos últimos años se ha encontrado que el ser fumador activo por largo tiempo es asociado a un riesgo más alto de cáncer de mama. Algunos estudios se han encontrado con que el riesgo está más alto en ciertos grupos, como mujeres que comenzaron a fumar antes de que tuvieran su primer niño. El informe de 2014 del Inspector General de Sanidad de los Estados Unidos de América concluyó que las pruebas son “sugestivas pero no suficientes” para concluir que el hábito de fumar aumenta el riesgo de cáncer de mama.

Otro tema relacionado es si el fumador pasivo aumenta el riesgo de cáncer de mama a punto de partida de considerar que el humo que afecta al fumador pasivo contienen los productos químicos que es conocido que en concentraciones altas, causan cáncer de mama en roedores. Los productos químicos que contiene el humo de tabaco se encuentran en tejido mamario así como su hallazgo en leche materna.

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Rompe con el tabaco para prevenir el cáncer de mama

Las pruebas relacionando el humo que recibe el fumador pasivo y el cáncer de mama en estudios en humanos resultan totalmente controversiales, al menos en parte porque la relación entre el humo de cigarrillo en el caso de los fumadores pasivos y el cáncer de mama no ha sido claro.

Si bien los factores de riesgo no son inequívocos resulta saludable y aoncejable atender la presencia de estos. Así he aprovechado y he enumerado algunos de los factores de riesgo que debes tener en cuenta, y sobre todo, si acaso alguno de estos está presente debes visitar a tu medico para que de esa forma, aparte de la revisión individual, hagas uso de las inmensas posibilidades que brindan los exámenes complementarios, como es el caso de la mamografía para la detección temprana del cáncer de mama.