La fruta deshidratada, fruta atemporal


Comer fruta se asocia con una mejor salud y proporciona muchos de los minerales esenciales, vitaminas, fitonutrientes y fibra que necesitamos al día, pero con la particularidad de que la fruta deshidratada no se estropea tan rápido y nos permite llevarla a cualquier lugar, lista para comer.

En Alimentos Ricos ya hemos hablado en muchas ocasiones de los beneficios del consumo de fruta en nuestro organismo, pero hoy os ofrecemos una nueva opción para consumirla, perfecta para los peques de la casa porque parecen chucherías y también para los grandes cuando el hambre aprieta en mitad del trabajo.

fruta desecada
La fruta deshidratada es una excelente opción para consumir fruta en cualquier lugar

¿Qué proceso sigue?

Para el proceso de desecación, es necesario eliminar toda la cantidad posible de agua de las frutas, deshidratarlas. Con este proceso podemos paralizar la acción de descomposición de los alimentos, ya que los gérmenes necesitan de un entorno húmedo para poder vivir.

Para la desecación de las frutas podemos optar por la exposición a fuentes de calor, ya sean de origen natural o artificial. Para la evaporación del agua, si optamos por los procesos naturales, deberemos tenerlo en un entorno con sol y bien aireado durante al menos 8 días, y en algunos casos incluso más.

Desecar fruta
Podemos aprovecharnos de la mejor fuente de energía gratuita para desecar nuestras frutas.

En el secado artificial podemos utilizar un horno a gas, de leña o eléctrico, o un microondas. En el caso de hacerlo en un horno, presentaremos la fruta en rodajas libre de piel en una bandeja, con una temperatura comprendida entre los 50 y 70 ºC, puede llevarnos unas 5 horas. En el microondas, con unos 45 minutos a una temperatura baja. También venden deshidratadores eléctricos que cumplen con esta función, cuentan con varias bandejas de desecado.

¿Es tan beneficioso como la fruta normal?

Hay que tener en cuenta que la fruta deshidratada es más calórica que en sus versiones hidratadas, ya que al perder el agua, sus nutrientes están mucho más concentrados. Por ejemplo, 100 gramos de ciruelas pasas tienen 240 calorías, mientas que su versión hidratada solo aporta 46 calorías.

También hay que señalar que algunas vitaminas se pierden durante el proceso de secado. Siguiendo con el ejemplo anterior, con las mismas ciruelas frescas, está comiendo el 16% de sus necesidades diarias de vitamina C, sin embargo la cifra se reduce a 1% en el caso de la ciruela pasa.

Tampoco nos podemos olvidar de prestar especial atención al etiquetado de las frutas, ya que en algunas ocasiones puede contener azúcar añadido para mejorar el sabor y sacar el agua de las células microbianas, con lo que lo protege del deterioro. Hay que mirar que en el etiquetado se señale que no contiene azúcares añadidos, o tendremos una merienda no tan saludable. Algunas frutas serán difíciles de encontrar sin azúcar añadido, como es el caso del plátano, la piña o los arándanos. La fruta deshidratada también puede contener dióxido de azufre, que trabaja para preservar la fruta y evitar la decoloración.

Los nutrientes de la fruta deshidratada

Durante el proceso de deshidratación, algunos nutrientes como la vitamina C, vitaminas del grupo B y la vitamina A se vuelven inestables, lo que repercute en una disminución de las cantidades asociadas a la fruta fresca. Lo mismo ocurre con algunos minerales. Las frutas deshidratadas como los albaricoques, ciruelas pasas o los higos contienen altas cantidades de beta caroteno, vitamina E, niacina, hierro, magnesio, potasio y calcio.

La fruta deshidratada, en general, contiene más cantidad de fibra que la misma cantidad de fruta fresca. Un ejemplo, los orejones (albaricoque), ayuda a mantener el sistema digestivo funcionando sin problemas. La fibra no solo ayuda al sistema digestivo, sino que también previene problemas de obesidad, enfermedades del corazón y algunos tipos de cáncer; de manera que su consumo se hace imprescindible.

Platos fruta deshidratada
Albaricoques secos, ciruelas pasa, dátiles, higo seco, naranjas, albaricoques, plátano, etc. Cualquier fruta puede ser tratada y añadida a nuestros platos

Los antioxidantes son más abundantes en frutas como los dátiles o higos que en algunas frutas frescas. Los polifenoles son excelentes para combatir enfermedades cardíacas, el cáncer, la osteoporosis, la diabetes y las enfermedades degenerativas del cerebro.

Algunos inconvenientes

La fruta deshidratada tiene azúcar natural en forma de fructosa, que es el azúcar de la fruta. Como ya hemos comentado anteriormente, puede contener azúcar añadido, lo que supone en un exceso. El azúcar es uno de los principales contribuyentes de la caries dental, y cuando se presenta implementado en frutas puede potenciar la adherencia de esta sustancia en las piezas dentales.

Otro aspecto a tener en cuenta es el de la cantidad de fruta que ingerimos. La fruta deshidratada tiene un tamaño mucho más reducido, mengua con la pérdida de agua. De manera que podemos consumir mucha cantidad de fruta sin darnos cuenta. Un exceso de consumo de fibra molesta al intestino, más si no acostumbra a consumir alimentos ricos en fibra. La fruta deshidratada puede hacer que tengamos gases, calambres abdominales, hinchazón, estreñimiento o posiblemente diarrea, si no consumimos cantidades adecuadas.