Estreñimiento, un problema para todos


El estreñimiento es el estado en el que tenemos dificultad para mantener el ritmo de defecaciones adecuado y con un volumen de expulsión que evite acumulaciones en el intestino. Aunque cada persona tiene sus propias necesidades corporales, se considera de forma objetiva que menos de tres deposiciones a la semana es un signo de estreñimiento; sin embargo, se puede mantener un ritmo normal y seguir estando estreñido ya que con cada expulsión no retiramos la totalidad de heces.

Es un problema por el que muchos hemos pasado, sin importar época del año o alimentación, ya que obedece a múltiples causas. Pero no es un problema que tengamos que ocultar y dejar pasar, ya que normalmente tiene una fácil solución y no tenemos que avergonzarnos por padecer este problema.

¿Cuáles son los síntomas?

Aparte del ritmo frenado de expulsiones de heces, otro de los síntomas clave son las molestias abdominales, generalmente por la acumulación de gases entre las heces endurecidas, el mal aliento o cefaleas.

Es más preocupante en el caso de la aparición de sangrados a través del ano o la pérdida de peso en pocos meses, ya que puede indicar la presencia de un proceso tumoral en el colon, especialmente en individuos mayores de 60 años.

Estreñimiento causas y remedios
El estreñimiento nos llega a todos por igual con molestias abdominales

¿Por qué se produce el estreñimiento?

Las causas del estreñimiento son muy variadas, aunque en la mayoría de los casos éste no se debe a una enfermedad concreta sino más bien a la modificación de nuestros hábitos alimenticios y culturales, que provocan la aparición de estreñimiento crónico, más o menos aceptado por el individuo por costumbre.

En otros casos existe una patología de fondo o cualquier otra circunstancia como lesiones intestinales y anales, enfermedades neurológicas y metabólicas, abuso continuado de laxantes, dietas excesivas y mal reguladas, estrés y trastornos del sueño, embarazo, etc.

¿Cómo tratarlo?

El tratamiento de esta disfunción intestinal debe ser siempre consultado al médico para que esté adaptado a las circunstancias de cada persona. No obstante, podemos dividir el tratamiento en tres bloques:

  1. Hábitos dietéticos: básicamente se debe recomendar el consumo de alimentos ricos en fibra, que aumentan el volumen de las heces al no ser casi digeridos en el intestino delgado y favorecen la velocidad del tránsito intestinal, aumentando el número de deposiciones. Algunos ejemplos de este tipo de alimentos serían las frutas como la ciruela, el kiwi, la naranja, la pera y la piña, así como los zumos de las mismas, las verduras (preferentemente crudas), las hortalizas, los cereales (fibra de trigo), las patatas y el pan integral.Se debe evitar el consumo de ciertos alimentos que endurecen las heces como el arroz, el pan blanco, los quesos curados, el cacao y sus derivados y, en general, los dulces. Se recomienda un consumo diario de al menos 2 litros de agua al día, distribuidos tanto durante las comidas como en ayudas nada más levantarse.
  2. Estilo de vida: 
    – Comer despacio, masticando bien los alimentos y con horarios lo más regulares posibles.
    – Tratar de acudir al servicio siempre a la misma hora, preferentemente después de una comida para aprovechar el llamado efecto gastrocólico tras la llegada de alimentos al estómago.
    – No reprimir el deseo de defecar; dedicar el tiempo necesario a la tarea sin hacer un esfuerzo excesivo durante la misma.
    Practicar ejercicio físico moderado de forma diaria, produce una aceleración del metabolismo y movimiento del aparato digestivo.
  3. Tratamientos farmacológicos:
    Laxantes y medicamentos que actúan ablandando las heces y cambiando el tránsito intestinal. Una medida efectiva e inmediata pero de la que no conviene abusar, ya que puede suponer un riesgo para la salud y empeorar el estreñimiento a largo plazo.