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¿Sabías que el estrés puede ser enemigo de tu sistema inmune?

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¿Sabías que el estrés puede ser enemigo de tu sistema inmune?
El estrés y el sistema inmune están íntimamente relacionados: mientras más nos afecte el primero, más se deprime el sistema inmune y seremos propensos entonces a diversas enfermedades

De seguro que alguna vez has escuchado hablar del estrés o lo has sufrido en alguna etapa de tu vida, pero la mayoría de las personas tienen la percepción errónea de que no tiene relación con la salud física de nuestro cuerpo. Sin embargo, lo cierto es que el estrés y el sistema inmune tienen una relación directa con nuestro bienestar físico y emocional y mientras más tiempo sufras de estrés, tendrás más vulnerabilidad a sufrir enfermedades o la recuperación de las mismas será más demorada.

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Los efectos psicológicos y físicos del estrés pueden ser poco visibles o ser menospreciados. Sin embargo, investigaciones realizadas por instituciones muy prestigiosas de diferentes países han demostrado que sus consecuencias pueden ser muy dañinas. Tanto es así que las relaciones entre la mente, el sistema nervioso y el sistema inmune han dado origen a la psiconeuroinmunología.

El estrés y el sistema inmune están íntimamente relacionados: mientras más nos afecte el primero, más se deprime el sistema inmune y seremos propensos entonces a diversas enfermedades

¿Qué es el estrés?

El estrés es una reacción fisiológica que genera el organismo para responder a un desafío. Esta reacción se traduce en una respuesta del sistema nervioso  y la producción de hormonas que deben ayudar a solucionar la situación, activándose la respuesta de lucha o huida.

Aunque percibimos el estrés como algo negativo, no lo es necesariamente pues le proporciona al organismo una mayor capacidad de respuesta más elevada ante agresiones externas o internas.

Cuando el estrés es agudo el estrés es favorable y dura poco tiempo. Pero en los tiempos actuales y más con la pandemia del COVID-19  el estrés se convierte en crónico y ejerce un efecto negativo sobre otros sistemas.

El organismo no puede mantener este estado de estrés durante largos períodos de tiempo y es aquí cuando el estrés se vuelve dañino. No todos nos estresamos por las mismas razones. Estas pueden ser cualquier tipo de situaciones y estímulos físicos, químicos, acústicos o somáticos como socioculturales. El nivel de estrés también dependerá de un grupo de factores como la personalidad, trasfondo cultural y la capacidad de la propia persona para combatirlo.

El estrés puede estar causado por diferentes causas pero la capacidad de respuesta de cada persona puede ser diferente acorde a diversos factores

Sin embargo, existen situaciones estresantes que son comunes para numerosas personas como:

  • El aislamiento, confinamiento y soledad.
  • El bloqueo a nuestros intereses.
  • La presión grupal o social.
  • La frustración y el resentimiento.
  • El fallar al conseguir los objetivos planeados.
  • Las relaciones sociales complicadas o fallidas.

A estas causas se le puede sumar los sentimientos de falta de apoyo social, ritmos acelerados impuestos y el carácter impersonal de los trabajos.

La relación entre el estrés y el sistema inmune

La respuesta al estrés se caracteriza por la liberación de hormonas para preparar al organismo para defenderse ante una agresión o amenaza. Ante ella se libera adrenalina y noradrenalina. Y junto con ella se libera cortisol. Esta es una situación muy favorable y un gran refuerzo de energía para sobrevivir.

La respuesta al estrés y el sistema inmune está también relacionada con el sistema nervioso y el sistema endocrino. Cuando el cerebro percibe que se enfrenta a una situación estresante produce una reacción inmediata y provoca una estimulación que activa el hipotálamo. Este a su vez a través de factores liberadores  es el encargado de manejar esta respuesta y estimular a la glándula pituitaria y esta, a su vez, envía la hormona a noradrenalina y adrenalina.

El estrés mantenido afecta el sistema inmune haciéndolas más vulnerables a adquirir diferentes enfermedades o afectando su capacidad para enfrentarlas

Cuando el período de estrés es corto, los niveles de estas hormonas en sangre no causarán problemas, al contrario ayudan a la respuesta ante un estímulo externo. Pero, cuando el estrés es prolongado, los niveles de cortisol en sangre comienzan a causar alteraciones sobre la capacidad de respuesta de los glóbulos blancos, que son los principales agentes que inician la respuesta inmune.

Cuando se produce un estrés crónico y hay una estimulación continua del eje neuroendocrino formado por el hipotalámico-hipófisis-adrenales, interfiere en la reacción del sistema inmune. Esto se manifiesta con una reducción de la capacidad de respuesta de las células defensoras frente a las infecciones y una tormenta de factores inflamatorios. Ambos factores contribuyen a una mayor vulnerabilidad a enfermedades infecciosas e inflamatorias.

De esta manera, podemos afirmar que la respuesta frente al estrés del sistema inmune se encuentra muy relacionada con los altos niveles de cortisol de forma mantenida.

¿Cómo sé qué mi estrés está afectando mi sistema inmune?

Cuando el estrés es mantenido se debilita la capacidad de defensa de nuestro organismo y aumenta el riesgo a las enfermedades infecciosas y repercute en la esfera psicológica y emocional. Entre los posibles efectos negativos se encuentran:

  • Dificultad para dormir.
  • Dolores de cabeza.
  • Menor resistencia a las infecciones.
  • Palpitaciones frecuentes.
  • Resfriarse con más frecuencia.
  • Sentirse muy cansado o fatigado.
  • Trastornos gastrointestinales relacionados con el estrés.

Si sufres estrés y también has presentado alguna de estas manifestaciones, lo más recomendable es que consultes a un médico, pues estas señales pueden ser confundidas con los síntomas de otras enfermedades.

Consecuencias de un estrés prolongado sobre el sistema inmune

Mientras más tiempo o más a menudo una persona se estrese y las concentraciones de cortisol en sangre sean mayores, más severas serán las consecuencias que tendrán para la salud.

Sin embargo, estas variarán de acuerdo con la personalidad, padecimientos médicos previos y la propia capacidad de la persona para lidiar con el estrés. Esto explica el por qué podemos conocer personas que hacen ejercicios, cuidan su salud, no se estresan con facilidad, pero que una vez lo hacen se enferman con facilidad.

De igual manera sucede lo contrario. Hay personas que han fumado toda la vida, no cuidan su salud, se la pasan estresados o tienen un ritmo de vida acelerado y que aun así disfrutan de una salud perfecta. El cómo nos afecta el estrés no sigue una regla exacta que se aplica de igual manera a todos.

Diversos trabajos demuestran las interacciones entre el estrés crónico y la capacidad de respuesta del sistema inmune, por lo que se debe establecer una estrategia para atenuar

Las consecuencias del estrés sobre el sistema inmune a largo plazo pueden reflejarse de diversas maneras, como las siguientes:

  • Una reacción reducida a las vacunas contra la gripe y otras enfermedades.
  • Un riesgo acelerado de contraer diversas dolencias relacionadas con la edad, tales como afecciones cardíacas, diabetes, osteoporosis, fragilidad y ciertos tipos de cáncer.
  • Una mayor susceptibilidad a los resfriados y las infecciones de las vías respiratorias altas.
  • Un mayor riesgo de obesidad.
  • Posible exacerbación de trastornos del sistema inmunitario: herpes, metástasis cancerosa, infecciones víricas, artritis reumatoide y ciertas alergias.

Formas de combatir los efectos del estrés sobre el sistema inmune

La mejor manera de prevenir estas consecuencias es en combatir el estrés y lograr que nuestro organismo regrese a condiciones fisiológicas más normales.

Los practicas de meditación, relajación entretenimiento e inversión inteligente del tiempo libre son muy importantes para atenuar los efectos adversos del estrés

Para lograrlo, los expertos consideran que se deben seguir las siguientes recomendaciones:

  • Identifica que te está estresando y como prevenir sus efectos tanto físicos como emocionales.
  • Practicar técnicas de relajación tales como la meditación, la relajación muscular o el yoga.
  • Hacer ejercicios, o mantener una actividad física regular.
  • Aprender mejores maneras de gestionar tu tiempo y disfrutar el tiempo libre desconectado de las preocupaciones.
  • Establecer un sistema de apoyo social, por medio de la familia, los amigos, los colegas, el trabajo voluntario o aficiones a los que puedas acudir durante las crisis de estrés.
  • Fijarse objetivos apropiados a nuestras capacidades, que sean realistas y que al lograrlos inspiren orgullo y aumenten la autoestima. Una de las principales causas del estrés se encuentra en el sentimiento de frustración de ser incapaz de lograr lo que queremos en la vida.

Ahora que conoces los efectos que tiene el estrés en el sistema inmune no dejes que se prolongue. Aplica las técnicas que señalamos anteriormente y mantén una actitud positiva, enfermarás menos y mejorarás tu calidad de vida.

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