Estrés por pandemia: ¿Cómo puedes evitarlo y qué consecuencias tiene?


A todos nos ha venido grande esto de la pandemia, ¿quién se lo iba a imaginar? La vida nos ha dado un golpe de realidad y solo nos queda resistir el envite y saber que vendrán tiempos mejores. Sin embargo, no siempre es tan fácil ser optimista. La cifra de fallecidos sigue aumentando y la vida cada vez es menos normal… Al menos, si pretendes esquivar los contagios. Todo esto, unido al creciente desempleo, al cierre de negocios, a las familias separadas en Navidad y a no poder hacer actividades que, hasta ahora, eran cotidianas, como tomar un café con una amiga o darle dos besos al cruzarte con un conocido por la calle están provocando que mucha gente sufra lo que se conoce actualmente como estrés por pandemia.

Por eso, si tú también te notas extraño y deseas saber qué te está ocurriendo y sobre todo cómo puedes solucionarlo, te contamos qué es el estrés por pandemia, cuáles son sus síntomas, qué consecuencias puede tener y cómo puedes evitarlo, para, así, poder salir de esta situación lo mejor posible y que la pandemia no afecte también a estos niveles.

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¿Qué es el estrés por pandemia?

El estrés por pandemia es la situación a la que se somete un individuo cuando existe un problema sanitario latente como el que estamos viviendo ahora. En estos momentos, surge una serie de síntomas, que pueden ir desde la desconcentración hasta la ansiedad o incluso la depresión y que condicionan el estado de salud físico y mental de quien lo sufre. Nadie está exento del estrés por pandemia, pero se puede reconocer, tanto desde dentro como desde fuera, con una serie de signos que emana el cuerpo en señal de alerta para tratar de compensar la situación.

El estrés por pandemia está condicionado por factores como la negatividad (todos los inputs que recibimos del mundo exterior son negativos), la pérdida de libertad (ya no podemos viajar, no podemos ir a sitios que antes frecuentábamos con normalidad, incluso, en muchas ciudades existe un toque de queda nocturno) y la sensación de soledad. No solo consiste en hacer menos vida social, si no que, incluso, la mayoría de las actividades que antes sí podíamos hacer acompañados, ahora las tenemos que hacer solos, desde entrar a la consulta del médico hasta ocupar el asiento en el autobús. A todo esto, se le une, no hay que olvidar, el propio miedo a la enfermedad y la muerte. Con todos estos datos, ¿cómo no íbamos a caer en una situación de estrés por pandemia?

estrés por pandemia

Cuáles son los síntomas de este mal de nuestros días

El estrés por pandemia, a quien se ha enfrentado a problemas mucho más graves, les puede parecer una tontería. Pero nunca, NUNCA, se deben menospreciar los problemas de los demás o hacerlos más chiquititos simplemente porque hay otras cosas peores. Siempre hay otras cosas peores, está clarísimo, pero como cada uno vive una situación es lo que hace que tenga más o menos importancia. Por lo que, si tú crees que estás viviendo una situación de estrés por pandemia, haz oídos sordos a lo que te digan los demás y permítete vivir las cosas como creas que tienes que vivirlas. No hay más. Solo tú puedes entenderte.

Si no tienes claro si lo tuyo es estrés por pandemia, atento a estos síntomas. Los más habituales incluyen tristeza y preocupación, tanto por el mundo en general como por la vida propia, especialmente si esto te está impidiendo conservar tus amistades, si has perdido tu empleo o si crees que pende de un hilo, etc. Además, también es habitual sentir dolores de cabeza y pequeños trastornos obsesivos con un tema concreto, ya que en realidad lo que está haciendo es provocar que nuestra mente se enfoque en algo que la mantenga entretenida en eso para no mirar lo que está ocurriendo en el mundo exterior. También pueden surgir ciertos dolores estomacales, ocasionados por los nervios principalmente, además de vaivenes emocionales muy complicados para el que los sufre.

Consecuencias del estrés por pandemia

Puedes pensar (y ojalá que fuera así) que el estrés por pandemia se “curará” cuando la situación vuelva a la normalidad y podamos retomar nuestra vida tal y como era antes. Pero ten en cuenta que, desde que comenzó todo hasta que la vacuna permita regresar a esa normalidad, van a transcurrir casi dos años. Habrá personas que lo superen rápido y sin ninguna consecuencia (como el propio covid), pero también habrá quienes necesiten más tiempo, incluso sus rutinas y su carácter cambien para siempre.

Como te decíamos, no todos nos tomamos las cosas de la misma manera y no todos tenemos las misma herramientas físicas y psicológicas para lograr superar rápido las situaciones. Por eso, se prevé una oleada de depresiones y personas con ciertos miedos sociales (temor a quedar con alguien en espacios cerrados, temor al contacto físico…) que puede derivar en una nueva sociedad más ermitaña, menos social y, por supuesto, con mucho menos contacto físico. Saludar con dos besos, tal vez, ya es cosa del pasado y quizás sí deberíamos empezar a asumir eso.

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¿Cómo puedes evitar el estrés por pandemia?

Sentimos decirte que no es algo que puedas evitar como tal, al menos no a estas alturas. Llevamos ya bastantes meses con esta situación y es innegable que ya hemos desarrollado ciertos comportamientos y patrones que, una vez adquiridos, es difícil que podamos soltarlos. Especialmente si te preocupa el tema (hay a quienes no les preocupa y están consiguiendo vivir con normalidad), ya tendrás estas acciones bien arraigadas, pero, no te preocupes, vamos a tratar de ayudarte.

Lo primero que tienes que aprender es a discernir lo que es un riesgo real de lo que es una situación que te preocupa en exceso. Es decir, si has llegado al punto de no poder salir a la calle, tal vez debas buscar ayuda psicológica. Pero si lo que no quieres es quedar para ir a un concierto a un lugar cerrado, eres tú quien está siendo responsable y no quien te propone el plan.

Te recomendamos que hables con alguien allegado, a quien también le preocupe el tema y tenga su propio punto de vista, para que puedas desahogarte y sacar todo eso que te pasa por la cabeza. También es importante que hables contigo mismo, que razones la situación y sobre todo te digas que todo pasa y que, por supuesto, esto también pasará y muy pronto. Cada vez te queda menos.

Intenta buscar apoyo en tus convivientes, son ellos con los que tienes menos riesgo ya que compartís todo, por lo que ellos pueden darte ese cariño que te falta en estos días y organizar planes seguros pero divertidos. Y por último, no olvides mantenerte en movimiento: si no tienes trabajo, fórmate, si puedes emprender, hazlo, si puedes tratar de buscar un nuevo empleo, ponte en marcha. Vienen tiempos difíciles (o, más bien, ya estamos en ello), por lo que es el momento de que te pongas el traje de tu mejor actitud y des todo lo mejor de ti mismo. Todo pasará, te lo aseguramos.

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