¿Es el coliving el aliado o el gran enemigo de nuestros días?


Hace unos días que se desató la polémica en las redes sociales tras la publicación de un artículo, procedente de un conocido medio de comunicación de España, en el que se afirmaba que españoles cada vez optan más por un nuevo modelo de vivienda denominado coliving. Este coliving, según dicha publicación, permitía vivir juntas a personas con intereses comunes y otras afinidades. Hasta aquí, podría parecer todo bastante lógico, pero no han tardado en aparecer los movimientos en contra del uso de esta expresión que, para ellos, disfraza la pobreza y la precariedad del empleo actual.

¿Quién lleva la razón? ¿Es el coliving un Ángel o un demonio? ¿Es posible que el coliving sea una opción deseada para algunos o es la única forma que tienen la mayoría de sobrevivir? Vivir solo se ha convertido en un lujo a la vista de la bajada de los sueldos y la subida del precio de acceso a la vivienda (tanto en alquiler como en compra), por lo que este término de coliving deja de manifiesta que una moneda, muchas veces, puede tener dos caras.

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Nunca defenderemos la precariedad laboral

Antes de comenzar, queremos dejar claro que este artículo, además de tratar de aportar un nuevo punto de visión a este polémico tema y de aunar posturas, ofreciendo las dos caras de la misma moneda, busca también ofrecer un enfoque de opinión por el que esperamos que nadie se sienta ofendido. También, antes de empezar, dejamos rotundamente claro que la precariedad laboral nunca será un argumento a defender. Todo el mundo merece tener un salario digno, un trabajo digno y una vivienda digna. En resumen, todo el mundo merece vivir con dignidad.

Es una evidencia que, actualmente y marcado fuertemente por la pandemia, el empleo en España se está resintiendo y que esta crisis afecta a todos. Los jóvenes tienen peores oportunidades para acceder al mercado laboral, aquellos que ya estaban inmersos en él están viendo cómo se destruye su puesto y los más mayores miran con miedo hacia una jubilación que cada vez se hace más complicada. ¿Puede ser el coliving un modo de salir adelante en esta situación? Sí y no. El coliving deseado puede ser una gran opción, pero un coliving impuesto exclusivamente por razones económicas no es plato de buen gusto, ni hoy, ni ayer, ni nunca.

Reunión de amigas tomando té

Entonces, ¿qué puede tener positivo el coliving y qué puede tener negativo?

Esta nueva forma de vivir y de “acceder” a la vivienda está causando mucha controversia. La parte negativa es evidente. Tener cierta edad y tener acceso solo a una habitación, compartiendo espacio con desconocidos, siempre y cuando no sea esto lo que deseamos y atendiendo exclusivamente a razones económicas, es una faena que no deseamos para nadie. Una vida digna va más allá de tener un techo y un plato en la mesa. Esto es fundamental, sí, pero la comodidad, el poder construir la vida que cada uno quiera, y que su futuro no se vea comprometido exclusivamente por razones de mercado son causas que siempre defenderemos.

Por tanto, un coliving elegido por no disponer de una nómina digna o por estar encadenando contratos temporales sin perspectiva a poder avanzar en el mundo laboral, no nos engañemos, no es el sueño de nadie. Y por tanto entendemos la fiebre que se ha desatado en las redes contra este artículo que, en palabras de sus mayores detractores, intenta vender de “sueño americano” un estado de pobreza y precariedad laboral que está sufriendo nuestro país y que cada vez se lleva a más personas a su lado.

Sin embargo, siempre es interesante darle la vuelta a la moneda y tratar de ver si realmente todos los casos son iguales. Hay personas que sí escogen el coliving. Por supuesto. Para gustos los colores. Hay quienes no quieren vivir solos, bien porque no les guste la soledad, bien porque necesitan un apoyo cerca o simplemente porque quieren enriquecerse de la experiencia de vivir con otras personas afines. Este concepto reivindica que se escojan compañeros de piso con gustos y aficiones en común para, de este modo, poder compartir experiencias y hacer la convivencia más agradable.

Un claro ejemplo es el de jóvenes estudiantes que prefieren vivir con otros compañeros en sus primeros años de carrera, cuando les resultaría más aburrido estar solos. O incluso a una edad más tardía, en la tercera edad, cuando la compañía de otra persona de características similares puede ser una buena opción para pasar esta etapa que suele estar marcada por una soledad no escogida. Otra opción para escoger el coliving es la de aquellas personas dedicadas a un sueño concreto que de otra manera no podrían acceder a tener ciertas características en su casa. Por ejemplo, un conjunto de nadadores profesionales que deseen por encima de todo una casa con piscina.

¿Es una buena opción el coliving para ti?

Tras la polémica desatada en redes sociales a raíz de la publicación de dicho artículo, parece que se ha vuelto a poner sobre la mesa la dificultad a la hora de acceder a una vivienda de manera digna. No cabe duda de que es un problema y que ya no son solo los jóvenes de veinte años quienes tienen dificultades para esto, si no que se trata de un reto muy difícil de asumir a cualquier edad. Por eso, insistimos en la idea de que un coliving impuesto por las circunstancias del mercado y no por el deseo del habitante nunca tendrá defensa.

Pero, mirando un poco más allá de esto, el coliving, en circunstancias en las que sí lo desee el habitante, es una opción fantástica para compartir experiencias, enriquecerse, poder acceder quizás a inmuebles que de otra manera no sería posible y esquivar esa soledad que no a todo el mundo le gusta.

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Por supuesto, hay caminos intermedios y esto es algo que también queremos que valores si te estás planteando la idea del coliving. Si realmente quieres compartir piso con alguien, puedes tratar de buscar entre aquellas personas conocidas que pueden estar en tu misma situación o, si prefieres a alguien desconocido, hacer una criba previa para buscar a alguien con características similares a las tuyas y así estar seguro de que encajarás en la convivencia.

Pero si de ningún modo quieres compartir espacio con desconocidos, no te plantees esta como la única salida. Hay mucho más, sin duda. Puedes mirar un inmueble más pequeño, con alquileres más bajos. Por ejemplo, el formato estudio (sin habitación independiente) está ganando cada vez más popularidad porque permite ofrecer espacios pequeños pero dignos a personas que deseen vivir solas. También puedes mirar en diferentes zonas y no quedarte exclusivamente en la que más te gusta o en la que está más céntrica.

De cualquier modo, conceptos como el coliving vuelven a poner sobre la mesa el eterno debate: ¿permite la situación laboral actual que podamos vivir de una manera digna, consciente y elegida?

¿Tú qué opinas? Nos gustaría saber tu opinión sobre este tema y saber cómo piensas en base a las experiencias que tú mismo has vivido y a la situación actual que tienes. Seguro que podemos crear un debate muy enriquecedor.

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