5 pasos para montar el spa en casa en tiempos de confinamiento


Llevamos unos meses de locura, de esos en los que parece que todo es una pesadilla y que, si te paras a mirar atentamente, nuestra vida ha cambiado bastante. Gestos como ir a un restaurante o pasar por casa de un amigo de forma espontánea se han convertido en un verdadero lujo, que muchas personas ni siquiera hacen para evitar un posible problema de salud. Mucho menos hablamos de ir a un spa o un balneario, lugares que están cerrados y en los que no podemos llevar la mascarilla. ¿Los echas de menos? Hoy te contaremos cómo montar el spa en casa y, oye, tal vez te animes a convertirlo en un planazo en pareja para estas fiestas.

Y es que, aunque no va a ser lo mismo que ir de verdad a un sitio profesional, montar el spa en casa te va a ayudar a pasar un día divertido y relajante y a salir un poco de la rutina. Que, sinceramente, falta nos hace a todos. ¿Te apuntas a una sesión de spa casera? ¡Toma nota de todo lo que necesitas!

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Lo primero que debes tener en cuenta para montar el spa en casa: ¿estás solo o en pareja?

Este puede parecer un dato sin importancia, pero para nada es así. Porque, depende de si estás solo o en pareja, podrás hacer una cosa u otra. Para no liaros, vamos a planificar esta forma de montar el spa en casa teniendo en cuenta que sois dos, pero si solo eres uno y te gusta este tipo de contenido, déjanoslo en los comentarios y haremos un nuevo artículo con planazos para montar el spa en casa solo para uno, aunque, por supuesto, puedes adaptar algunos trucos e ideas de este mismo artículo y aplicártelo tú también aunque estés solo en casa.

Dicho esto, lo primero es tener total predisposición las dos personas. Si solo le apetece a uno o si el otro no está dispuesto a colaborar, no servirá de nada, ya que no lograréis ese ambiente de paz que necesitas. Así que propón el plan como si se tratara de cualquier otro (ver una peli, salir a pasear…) y comprometeos los dos a cumplirlo y a poner todo de vuestra parte para que salga genial y que acabéis el día relajadísimos, como si hubieseis estado en un balneario.

Cuida los detalles del entorno

El segundo paso, después de tener predisposición y ganas de montar el spa en casa, es que la casa esté a la altura. Elimina todo desorden de tu alrededor y de todas las zonas por las que vayas a hacer el circuito. Te puede parecer una tontería, pero estar en estado de relajación y abrir los ojos y ver, por ejemplo, unos zapatos tirados en el suelo, te pueden fastidiar todo tu rollito zen. Así que ordena, recoge y pon a mano lo que te vaya a hacer falta para que no pierdas tiempo buscando cuando lo necesites.

Ahora, cuida las luces y la música. Lo ideal sería que apagaras todas las luces de casa y dejaras solo  un poquito de iluminación tenue, ya sea por las rendijas de las persianas o por velas, que sería la opción ideal. Si puedes, opta por velas LED, ya que son totalmente seguras y en caso de que tropieces y se caigan o que os quedéis dormidos, no van a provocar ningún accidente. Colócalas en sitios estratégicos, de modo que todo quede iluminado, pero de forma sutil. Y, por último, escoge la música. En Youtube, por ejemplo, tienes muchos vídeos con horas y horas de música de relajación, sonido de la lluvia, sonidos de la Naturaleza… Escoge uno que no tenga anuncios, para evitar sobresaltos, y ponlo como si fuera un hilo musical, que se escuche pero quede de fondo, sin molestar.

Ritual con velas para alejar la mala energía

Masaje con aceites y cremas

Para montar el spa en casa necesitas algunos productos de cuidado personal. Como sois dos, tenéis la ventaja de que podéis haceros masajes el uno al otro. Establece turnos de 15 minutos cada uno, es el tiempo ideal para relajarse, sin que el que lo está dando se aburra o se canse. Lo ideal sería ir por zonas, primero la cabeza, luego la cara y por último el cuerpo, terminando con un masaje final que incluya todas las zonas.

Para ello, utiliza aceites (poniendo una toalla o una sábana debajo, para no manchar) en el cuerpo y para el masaje de cara puedes usar productos tipo crema, utilizando poca cantidad, pero que permita que las manos resbalen por la cara. Ponle cariño al masaje y hazlo exactamente como te gustaría que te lo hicieran a ti, es el mejor modo de acertar incluso si es algo que nunca has hecho o si crees que no se te da demasiado bien.

Limpieza facial, el siguiente punto imprescindible para montar el spa en casa

Otra de las ventajas de los spas es que os suelen dejar bellos, además de relajados. Por eso, estaría muy bien que os hicierais una rutina completa de cuidado facial, incluyendo limpiador, tónico, mascarilla y crema hidratante. Si crees que no te va a gustar, abre la mente, porque verás que el proceso también puede ser relajante si lo hacéis con mimo (y con agua caliente, he aquí el truco) y además al finalizar se te quedará la piel impecable y te sentirás muy gustosito o gustosita.

Prepara los productos, que no hace falta que sean muy caros, pero sí que tengan una textura agradable y que huelan bien, y verás como empiezas a cogerle el gusto a esto incluso si no es algo que suelas hacer diariamente (y que, por otro lado, te tenemos que regañar porque deberías hacerlo). Ten en cuenta también el tipo de piel que tienes. Aunque lo ideal sería completarlo con una extracción de impurezas, somos conscientes de que esto es mejor dejárselo a un profesional y que puede doler un poquito, así que mejor no lo metemos en nuestra sesión de spa de hoy.

errores de belleza

Por último: el baño caliente con espuma

Y para terminar, llega el verdadero punto que te permite montar el spa en casa. Para ello, necesitas una bañera, llena con agua calentita y unas espumas de baño o bombas de las que llenarán tu bañera de espumita. Sumérgete, manteniendo fuera solo la cara, y cierra los ojos. Siente como tus brazos se mueven con el agua y como tu cuerpo te pesa por el efecto también del agua y relájate. Deja la mente en blanco y concéntrate en el sonido del hilo musical que has puesto, para este momento el sonido de la lluvia vendría genial.

Al salir, sécate bien y envuélvete en una toalla o un albornoz bien calentito (si tienes un radiador de pared puedes calentarlo ahí previamente, con cuidado de no quemar nada) y vuelve al sofá. No cojas todavía el móvil, quédate descansando un rato con la mente en blanco sin más estímulos. ¿A que te estás relajando solo con pensarlo? Pruébalo: no es lo mismo que ir a un spa de verdad, pero el objetivo de relajarte lo cumplirás seguro.

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