3 formas de empezar el día de la mejor manera posible


Empezar el día con alegría es mucho más importante de lo que nos pensamos. De nuestro estado de ánimo inicial puede depender, en gran medida, cómo afrontemos el resto de la jornada. Por ello, igual que te recomiendan tomar un buen desayuno para tener buenos nutrientes en el cuerpo el resto de la jornada, nosotros te vamos a recomendar una serie de rutinas que van a hacerte empezar el día más feliz… y seguir con esa sonrisa el resto del día.

Como decía una película muy famosa, la vida no es fácil, pero la vida es bella. Pon de tu parte para que siempre comiences tu día con una sonrisa.

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Formas de empezar el día feliz

Adelanta 15 minutos el despertador:

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Haz que el despertador sea tu aliado para empezar el día con más relax. Ponlo unos minutos antes y disfruta de un tiempo extra añadido

Sí, sabemos lo que estás pensando. Ya madrugas bastante y no te gusta. Si además tienes que adelantar la hora de levantarte otros 15 minutos, ¿cómo va a ser esta la solución para empezar el día más feliz? Sí, amigos, lo es. Con este pequeño gesto, tu cuerpo no va a notar que estás durmiendo menos, pero sí lo notarás a la hora de hacer las actividades de casa antes de salir: desayunar más tranquilo, tomarte tu tiempo para revisar el móvil, leer el periódico o darte una ducha más larga. ¿El resultado? Empezar el día sin estrés es un lujo que no te costará nada conseguir y que te va a reportar muchísimos beneficios. Pruébalo y nos cuentas, verás como notas el cambio.

Habla con alguien querido:

empezar el día
El desayuno en familia se está perdiendo… y es una pena

Y ya te sobran quince minutitos, ¿qué tal si los aprovechas para hablar con alguien querido? Puede ser para quedarte un rato más en la cama hablando con tu pareja, para desayunar y hablar con tus hijos o para llamar a tu mejor amigo/a. Sociabilizar desde primera hora te ayudará.

No reduzcas su círculo social solo a tus compañeros de trabajo. Recuerda que también tienes amigos, familia, vecinos… Abre tu círculo y no te cierres.

Plantéate un objetivo:

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Busca tener cada día una motivación: de esta manera conseguirás estar más feliz el resto del día

Por último, empieza el día con un reto, una meta o un objetivo te hará sentirte más fuerte y con más ganas. El único requisito es que sea algo a lo que realmente le tengas ganas: desde conseguir algún logro en el trabajo, hasta simplemente esperar a que llegue la noche para ver esa película que acaban de estrenar en Netflix y que tanto te apetece ver, con un buen bol de palomitas y una manta calentita. Teniendo un objetivo, tu día se hará menos cuesta arriba esperando la recompensa o si te acuestas feliz por haber conseguido un pequeño logro que te acerca a tu meta final.

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