Toxoplasmosis: ¡debes tener cuidado con los gatos!


Contenido

¿Qué es la toxoplasmosis?

Toxoplasmosis es la enfermedad causada por el protozoo Toxoplasma gondii. La infección humana es relativamente frecuente y se caracteriza por no producir síntomas. Con el incremento de la población de inmunodeprimidos, sean VIH o no, las formas graves están apareciendo con mayor frecuencia. Su distribución es de carácter universal.

¿Cómo se trasmite el toxoplasma?

Lo cierto es que el agente causal, el Toxoplasma gondii, es un protozoo intracelular obligado. Esto significa que para que exista la multiplicación del parásito tiene que existir una célula viva donde estén las condiciones necesarias para que se produzca esta proliferación.

Hago una declaración de principios. No tengo nada en contra de los gatos, lejos de eso utilizo frecuentemente un gato imaginario para hacerle cuentos a los niños de la familia. Pero no es el caso con la toxoplasmosis que si debes tener cuidado con los gatos.

El contacto con gatos puede convertirse en un vía para la infestación con toxoplasma gondii
Los gatos son los huéspedes definitivos de toxoplasma gondii

Un hecho relevante es que es capaz de afectar las células de todos los tejidos de los vertebrados con excepción de los eritrocitos (glóbulos rojos). En los gatos y otros felinos el ciclo de multiplicación ocurre en el intestino delgado y los convierte en los huéspedes definitivos de Toxoplasma gondii.

En tanto las aves, los mamíferos y el hombre, funcionan como hospederos intermediarios. En esta consideración se debe contemplar algunos invertebrados, como es el caso de la lombriz de tierra, que también actúa como huésped.

¿Cuál es el ciclo de este parásito?

Los huéspedes definitivos de Toxoplasma gondii son los gatos y otros felinos; en tanto las aves, los mamíferos y el hombre, son los hospederos intermediarios. El gato actúa como infectante por unas pocas semanas, pero los quistes sobreviven en el agua o suelo húmedo durante varios meses en tanto en el suelo seco persisten viables por días o semanas.

Así el suelo se convierte en la fuente de infección para el hombre y otros animales en los que no se desarrolla el ciclo de multiplicación. En estos, la infección se produce a través de la ingestión de los quistes procedentes de las materias fecales de los hospederos definitivos, es decir, gatos y otros felinos. En estos casos concurre en las etapas iniciales una infección aguda con multiplicación intracelular de algunas formas del Toxoplasma gondii.

A través de gatos y otros animales domésticos el toxoplasma gondii se puede convertir en un riesgo para el desarrollo de la toxoplasmosis en el hombre
El toxoplasma gondii necesita obligatoriamente de los gatos y otros felinos para utilizarlos como huéspedes definitivos; en tanto las aves, los mamíferos y el hombre, son los hospederos intermediarios de la toxoplasmosis

Esta forma se llama “infección primaria grave”, y su característica fundamental es que el paciente no estaba infectado, y la infección se desarrolla sin que la inmunidad la controle y es, generalmente, mortal.

Si el huésped desarrolla inmunidad, la infección se hace crónica y se forman los quistes en diferentes sitios de la economía. De forma general, los diferentes modos de transmisión en los hospederos intermediarios son:

  • Ingestión de los quistes procedentes del suelo contaminado con heces fecales del animal infectado con el Toxoplasma gondii.
  • Ingestión de quistes en carnes crudas o mal cocinadas, fundamentalmente de cerdos y ovejas, y con mucha menos frecuencia de res.

El daño producido por el parásito al humano está en dependencia de múltiples factores entre los que se encuentran:

  • número de quistes que proliferan en las células,
  • virulencia de las cepas,
  • estado inmunológico del huésped
  • reacción de hipersen­sibilidad que puede ocasionar la ruptura de los quistes,

La resistencia frente a este microorganismo se incrementa con la edad, de ahí que los niños son más propensos a desarrollar la enfermedad, en tanto, los adultos con el sistema inmunológico competente desarrollan anti­cuerpos contra toxoplasma, pero no presentan los síntomas relacionados a esta parasitosis.

¿Cómo afecta la toxoplasmosis al humano?

Al inicio de la infección hay una reproducción celular activa con destrucción de las células y liberación de gran cantidad de parásitos. En la medida que aumenta la respuesta inmunitaria, el parásito tiende a enquistarse en los tejidos. Los que quedan en el exterior son destruidos por diferentes vías entre las que están los anticuerpos

Este mecanismo da lugar a la formación de complejos, es decir, estructuras denominadas inmunocomplejos que pueden desencadenar daños en los ojos y el sistema renal. En la defensa contra el parásito, actúan tanto el sistema defensivo innato como el sistema defensivo adquirido, tanto el celular como el humoral.

La reactivación de la infección se produce cuando por motivos diversos se deprime el sistema inmunológico, y se desencadena un proceso inflamatorio celular que trae aparejado la muerte (necrosis) de los tejidos.

Los quistes pueden aparecer en cualquier tejido, pero, con mayor frecuencia, se localizan en el cerebro, retina, corazón y en músculos; en tanto aparecen los ganglios linfáticos aumentados de tamaño.

Cuando existe invasión de los pulmones, aparece la respuesta de los macrófagos alveolares y otras células que potencialmente pueden estar infectadas por el toxoplasma. Aparecen focos de muerte de tejidos (necrosis) sin que se formen abscesos o cavidades. En el hígado se ha descrito la llamada hepatitis toxoplásmica.

En el sistema nervioso de personas inmunodeprimidos se desencadena encefalitis. Los ojos son una localización frecuente de esta parasitosis.

Durante el embarazo, cuando existe diseminación a través de la sangre, se puede infectar la placenta, en donde se forman cúmulos de quistes en diversas estructuras que pueden desencadenar pérdida de la visión central del futuro recién nacido. A medida que la inflamación se resuelve, mejora la visión, pero no se recupera del todo la agudeza visual.

Factores de riesgo a la infección

Existe un conjunto de elementos que pueden inclinar al médico en sospechar que se trata de una toxoplasmosis. Entre estos factores de riesgo encontramos:

  • Tener gatos y estar en contacto con las heces de estos.
  • Lavado de las cajas de descanso de los gatos sin medios de protección como son los guantes.
  • Trabajos de jardinería en sitios donde abundan los gatos
  • Contacto frecuente con tierra.
  • Comer carnes crudas o poco cocinadas.
  • Pobre higiene personal y del hogar.

¿En qué países o áreas está presente el toxoplasma?

Se reporta que pueden existir situaciones donde el 90 % de la población mayor de 20 años ha estado en contacto con este protozoo.

Diagnóstico de la toxoplasmosis

Los procedimientos complementarios empleados para el diagnóstico de la toxoplasmosis son de dos tipos: directos e indirectos.

A su vez los llamados procedimientos directos pueden ser de tres tipos:

  1. Observación directa: observar el microorganismo sería lo ideal, sin embargo, esto solo se puede efectuar en un reducido número de casos. El germen se puede encontrar en sangre, y en otros líquidos biológicos y tejidos.
  1. Inoculación en roedores: se inoculan los líquidos o tejidos en los que pudiera estar contenido el parásito y al término de la primera semana ya se puede analizar el líquido del peritoneo de los ratones para buscar los parásitos. Si los animales sobreviven, se examinan pasadas 4 a 8 semanas para buscar quistes en el cerebro.
  1. Detección de componentes genómicos: habitualmente se aplica una reacción denominada la reacción en cadena de polimerasa (PCR) que se usa para amplificar el ADN del microorganismo potencialmente presente en líquidos o tejidos, incluso en el líquido amniótico.

Entre los procedimientos indirectos encontramos aquellos relacionados con la búsqueda de anticuerpos por diversos procedimientos. Los anticuerpos indican que hay infección, pero no necesariamente enfermedad.

Cuando clínicamente se sospecha una toxoplasmosis, el seguimiento por estos métodos denominados serológicos puede ayudar a aclarar el diagnóstico.

Las pruebas serológicas más usadas son:

  • Toxoplasmina: es una prueba de respuesta inmune aumentada. Realmente es de menos utilidad, salvo cuando se aplica en estudios y despistajes epidemiológicos para determinar contacto previo con el germen.
  • Inmunofluorescencia indirecta (IFI): es muy útil por su fácil ejecución y porque no requiere trabajar con parásitos vivos.
  • Toxoplasma Látex: es una prueba para la determinación de anticuerpos específicos que confirman que el paciente esta infectados por toxoplasma.
  • ELISA, ensayo inmunológico mediado por enzimas de alta especificidad y fácil ejecución si se cuenta con los recursos necesarios
  • Hemoaglutinación indirecta (HIA). Prueba poco practica en el momento actual
  • Inmunodifusión en agar. Es una prueba que consume mucho tiempo y reclama alta maestría para su ejecución.

¿Cómo se puede evitar la infestación por Toxoplasma gondii?

La prevención se logra mejor a través de la educación de estos embarazadas y en pacientes inmunodeficientes por sus médicos. El objetivo es evitar la ingestión y el contacto con quistes del parásito.

Existe un conjunto de medidas que por su carácter general podemos considerarlas válidas para evitar la contaminación con Toxoplasma gondii y de esa forma padecer de toxoplasmosis.

Entre estas podemos clasificarlas de acuerdo a la fuente de contaminación:

  1. Fuente de contaminación: gato:
  1. Evitar la contaminación de los gatos: impedirles cazar, no alimentarlos con carne cruda.
  2. Evitar la maduración de los quistes mediante el lavado frecuente de la caja.
  3. Evitar el contacto con los quistes: no manipular la caja del gato o la tierra potencialmente contaminada. Se debe garantizar el uso de guantes para la ejecución de estas tareas.
  4. Lavado de manos luego de estas actividades o de tocar frutas, verduras o flores en potencia contaminadas. Lavar con cuidado las frutas o verduras antes de comerlas crudas.
  1. Fuente de contaminación: las carnes:
  1. a) Cocinar bien las carnes. La ebullición o bien el calor seco a temperaturas superiores a los 66 º C los destruye.
  2. b) Lavado correcto de las manos luego de la manipulación de las carnes.
  3. c) Lavar las superficies o instrumentos que hayan estado en contacto con carnes crudas.

Como hemos visto la toxoplasmosis puede pasar desapercibida y evidenciarse en condiciones tan comprometedoras para el bienestar familiar como es el embarazo de la mujer. De ahí que es el caso: ¡cuidado con los gatos!