Sirope de ágave, ¿ángel o demonio?


El sirope de ágave, habitualmente aclamado como uno de los mejores sustitutos del azúcar, vive ahora su etapa más amarga por los dedos acusadores que le señalan como un lobo con piel de cordero, un ángel al que se le olvidó esconder el tridente… El debate está abierto y nutricionistas, doctores y consumidores en general emiten sus juicios de valor sobre un tema que aún no está del todo resuelto.

Hoy queremos que conozcas toda la información acerca del sirope de ágave, sus beneficios pero también sus puntos débiles para que puedas tener una opinión objetiva sobre el tema y decidir si incluir en tu dieta y en tu vida el sirope de ágave.

¿Qué es el sirope de ágave?

planta sirope de agave
El sirope de agave se extrae de la misma planta del tequila

El sirope de ágave es un jugo dulce de origen vegetal que se extrae de la planta tropical del mismo nombre (ágave). Tras un proceso de elaboración, adquiere la textura melosa característica del sirope de ágave que llega hasta nosotros.

Su función principal es endulzar nuestras comidas y sustituir a otros azúcares. Muy aplaudido por sus orígenes veganos, lo cierto es que el sirope de ágave acumula tantos seguidores como detractores.

Como curiosidad, comentar que la miel de ágave se extrae de la misma planta que el tequila.

Beneficios del sirope de ágave

Hemos seleccionado 5 de los principales beneficios del sirope de ágave:

sirope de agave
La textura del sirope de agave nos recuerda inevitablemente a la miel, de hecho, también es conocido como miel de ágave

Rico en vitaminas: Concretamente, el sirope de ágave es rico en vitaminas A, B y C, tres básicos para reforzar el sistema inmunitario, prevenir enfermedades y mantener nuestro organismo joven y saludable.

Rico en hierro: Como bien sabes, mantener unos niveles adecuados de hierro es más que imprescindible para nuestra salud. Esto nos ayudará a prevenir anemias y deficiencias que pueden comprometer nuestra vida.

Reduce el colesterol y los triglicéridos: Dos elementos que casi siempre van de la mano y que preocupan a una gran parte de la población. La búsqueda de ingredientes que ayuden a disminuir el colesterol y los triglicéridos es un tema habitual y el sirope de ágave se encuentra entre ellos.

Favorece la salud ósea: Mejora el crecimiento y desarrollo de los huesos, previene la osteoposis y reduce el riesgo de sufrir roturas óseas gracias a que tomar sirope de ágave a diario favorece la absorción de calcio.

Aliado contra la diabetes: El sirope de ágave está recomendado en la alimentación de las personas diabéticas ya que contiene un índice glucémico bastante bajo a pesar de ser un endulzante natural.

Pero no todo es tan bueno…

La calidad del sirope de ágave está muy condicionada a su tratamiento tras la extracción de las hojas de la planta, por lo que si su procedencia y manipulación ha sido de dudosa calidad, podríamos no solo no aprovechar sus beneficios, si no obtener efectos totalmente opuestos: aumento de colesterol, perjuicio sobre la diabetes e incluso hipertensión son algunos de los problemas asociados a un sirope de ágave que no ha experimentado el proceso adecuado.

Su capacidad de endulzar a pesar de tener un índice glucémico bajo se debe a que la cantidad de fructosa del sirope de ágave es tremendamente alta. Como ya vimos, la fructosa tiene ventajas e inconvenientes que en este caso se aplican igualmente al sirope de ágave. ¡Cuidado!

Cómo tomar sirope de ágave

Si te gusta su sabor y textura, un poco de sirope de ágave en contadas ocasiones no te va a hacer mal. Como ya sabes, se utiliza en la cocina como endulzante meloso, por lo que es perfecto para acompañar postres, bizcochos, galletas o incluso para darle un toque especial a tu café.

sirope de agave
El sirope de ágave se utiliza principalmente en repostería gracias a su dulce sabor y su textura fácil de incorporar casi a cualquier receta

Conclusiones

Como todo en esta vida, el sirope de ágave tiene sus beneficios pero también sus peligros, por lo que si se utiliza con el único objetivo de endulzar una receta es preferible acudir a otros ingredientes como la sacarina o la stevia. Si aún te decides por el sirope de ágave, comprueba en la medida de lo posible su procedencia, no abuses de él y si padeces algunos de los problemas mencionados a lo largo de este artículo (diabetes, hipertensión, colesterol…) consulta a tu médico antes de utilizarlo diariamente.

Mejor prevenir que curar.