Síndrome del shock tóxico y otros problemas de los tampones


Los tampones son una de las mejores soluciones que existen para sobrellevar mejor los días de la menstruación. Son cómodos, seguros, y nos dan unas posibilidades que no ofrecen las compresas tradicionales. No es ningún invento nuevo, ni te estamos descubriendo nada hablándote de ellos y de sus beneficios. De hecho, ya en el Antiguo Egipto, hace más de 3.5000 años, algunas mujeres de la alta sociedad usaban un producto similar a este.

Pero la primera patente de lo que se conoce como el tampón moderno surgió en el año 1929, de la mano del doctor Earle C. Hass, quien lo comenzó a vender bajo la marca comercial Tampax.

Historia aparte, hoy en día son uno de los productos de higiene femenina más vendidos. Hay diferentes formatos, según tamaño y cantidad de flujo que puedan absorber, con aplicador o sin él… Y, como decíamos, aunque los beneficios de los tampones son bastante conocidos, existen también algunos problemas asociados a su uso, como el síndrome del shock tóxico, una grande afección que, aunque no sea común, es de vital importancia que conozcas si utilizas este producto.

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¿Qué es el síndrome del shock tóxico y por qué puede ser tan grave?

Tal vez hayas oído hablar alguna vez del síndrome del shock tóxico o TSS, pero no sepas exactamente qué es. O, quizás, en base a tu experiencia con los tampones y a lo alarmante que parece este asunto, pienses que se trate de un mito.

Lamentablemente, no lo es. El síndrome de shock tóxico, aunque poco frecuente, es real. Y muy grave.

síndrome del shock tóxico

Se trata de una infección que se trata como una emergencia médica. Se provoca por dos tipos de bacterias, los estafilococos y los estroptococos. Se relacionan con el uso de tampones superabsorbentes y, aunque en los últimos años se ha reducido la cantidad de personas que han sufrido esta infección, aún es un tema que debes conocer para identificarlo rápido y ponerle solución.

Los síntomas de este síndrome de shock tóxico comienzan de forma repentina y suele manifestarse con fiebres altas, bajadas de la tensión arterial, dolor de cabeza, diarrea, vómitos, erupciones en la piel, cansancio, sed, dolor muscular… Evidentemente y como siempre sucede cuando hablamos de un cuadro clínico, no todo el mundo desarrolla los mismos síntomas, pero sí que estos se incluyen entre los habituales.

Para realizar el diagnóstico, el médico puede realizar una serie de pruebas, como análisis de sangre, pruebas de riñón o coger muestras de alguna zona que pudiera estar afectada por la infección.

Como tratamiento inicial se suelen administrar antibióticos y líquidos por vía intravenosa, incluso antes de confirmar el diagnóstico. La rápida actuación es fundamental, ya que si avanza la infección puede llegar a producir problemas tan graves como fallo de los riñones, hemorragias o insuficiencias cardíacas. Algunos pacientes han fallecido a causa de este TSS.

Por tu parte, si crees que puedes estar sufriendo este síndrome del shock tóxico, quítate inmediatamente el tampón o informa al doctor de que lo tienes puesto si no has podido hacerlo. Es importantísimo realizar este paso. Acude al hospital lo antes posible.

Para no llegar a este extremo, existen algunas recomendaciones que puedes llevar a cabo para prevenir el síndrome de shock tóxico provocado por el uso de tampones.

En este sentido, la higiene es fundamental. Lávate bien las manos antes y después de ponerte el tampón, cámbialos con frecuencia (máximo 4 horas) y evita su uso por la noche. Además, es importante que elijas siempre el de la absorción más pequeña que necesites. Utilizar un tampón ultra absorbente solo por sentirte más protegida es un error. Y, por último, aunque son muy seguros y cómodos, altérnalos con las compresas.

Por último, evita guardar los tampones en lugares húmedos y cálidos (el baño es el peor lugar, aunque sería lo lógico, mejor en un armario en tu habitación). Y, por supuesto, si en algún momento de tu vida has sufrido un síndrome del shock tóxico, no los vuelvas a utilizar nunca.

Otros problemas derivados de los tampones

Aparte del síndrome del shock tóxico, el uso de tampones puede provocar otros problemas o incomodidades que también es interesante que conozcas.

síndrome del shock tóxico tampones

Por ejemplo, al hilo de lo que hemos comentado de elegir mal la absorción, si optamos por tampones super absorbentes cuando no nos hacen falta (bien porque ya estamos terminando con la regla o bien porque nuestro flujo habitual no requiera de una absorción tan extrema), podemos sufrir algún tipo de herida provocada por el roce al tratar de sacar el tampón tan grande y casi seco.

También, con este tipo de tampones que no son de nuestra talla o si nos los colocamos mal (demasiado fuera) podemos sufrir incomodidades, especialmente al sentarnos, cuando podemos sentir que se clava en nuestro interior. Ten siempre en cuenta que el tampón no se debe notar, por lo que, si esto ocurre, lo has puesto mal o es demasiado grande para la cantidad de flujo que tiene.

Aunque son muy higiénicos, si los mantenemos más horas de lo recomendado por el fabricante no solo podemos sufrir pérdidas, debido a que hayamos pasado su límite de absorción, también es posible que contraigamos alguna infección por una higiene inadecuada.

Los tampones tienen muchísimos beneficios y son muy seguros

En vista a todo esto, tal vez estés pensando que usar tampones es un error, pero todo lo contrario. Tal y como hemos querido dejarte claro al principio de este artículo, algo que queremos recalcar de nuevo es que el uso de tampones es muy seguro e higiénico, pero, como todo, debes saber usarlos bien.

síndrome del shock tóxico tampones menstruales

Si utilizas una marca que esté aprobada ginecológicamente (suelen indicarlo en el envase), con la absorción que tú necesitas y lo colocas bien, verás que es un producto que te facilitará mucho la vida. No tendrás escapes, podrás hacer deporte, bañarte en la playa y te sentirás más limpia.

Además, otro de los beneficios asociados al uso de los tampones es que da la sensación de que la regla dura menos. Y no es que la corte, o que dure menos en realidad, la clave está en que, al recoger la sangre desde dentro de la vagina, esta se absorbe antes y realiza menos recorrido para caer, por lo que también en este sentido nos resultará mucho más cómodo.

Si hasta ahora no los habías utilizado nunca, pruébalos hasta que des con tu marca preferida y con el tamaño que mejor te viene según el día del mes. Utiliza aplicador para que te resulte más fácil ponértelos, incluso hay muchas mujeres que después de toda su vida usando tampones siguen optando por la opción con aplicador porque es mucho más cómoda y sencilla.

Y si ya eras una usuaria experimentada, ten en cuenta estos consejos de uso que te hemos dado y no olvides los síntomas del síndrome del shock tóxico. Lo normal es que nunca te suceda, ni que conozcas a nadie que le pase en toda su vida, pero, sabiendo que existe, mejor tener toda la información sobre la mesa para prevenir un problema mayor en caso de que suceda.

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