Cómo sentirte mejor contigo mismo: cosas que debes hacer desde YA


El objetivo final de la vida todos lo tenemos claro: ser feliz. Pero a veces algo que debería ser tan simple como eso nos cuesta mucho trabajo. No encontramos el camino, no encontramos el modo de sentirnos bien a pesar de “tenerlo todo” o hacer todo lo que es correcto y lo que desde pequeños nos decían que debíamos hacer. En este punto, es posible que te hayas planteado, ¿cómo puedes sentirte mejor contigo mismo?

Queremos ayudarte: sentirte mejor contigo mismo hará que logres encontrar la paz que necesitas, imprescindible para vivir cada día con ilusión, acostarte sin que los problemas martilleen en tu cabeza o sentir a diario que no merece la pena estar aquí. ¡Aléjate de todo eso!

Hoy debe ser el día del cambio. Hoy, después de leer este artículo, queremos que te convenzas que sí, que puedes y debes sentirte mejor contigo mismo, que vas a empezar a cambiar desde YA. No esperes a mañana o al lunes. Date estos minutos de lectura para que algo cambie en tu interior y puedas, por fin, ser la persona que quieres ser.

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Cómo sentirte mejor contigo mismo

Deja ir:

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Si hay algo que te reconcome la cabeza, si no puedes dormir pensando en cosas como “qué habría pasado sí…” o si los recuerdos, más que bien, te están haciendo mal, deja ir. Si no encuentras explicación a algo, no se la busques, no merece la pena. Simplemente debes entender que, a veces, hay cosas que no tienen explicación. Igual que lo bueno tampoco lo tiene, lo malo a veces simplemente no hay nada que explique por qué ha ocurrido. Tú lo has hecho lo mejor posible o al menos lo mejor que supiste en ese momento, y eso es lo que importa.

Eso es lo que eres, esa es tu historia, no la que quieres que sea. Eso es lo que debes entender para empezar a sentirte mejor contigo mismo y asumir que eso ya es pasado y que debes enfocarte en el presente para construir un bonito futuro.

Dejar ir el pasado es una de las cosas más difíciles de la vida y una de las lecciones que más tardamos en aprender, pero cuando lo consigas sentirás una paz que te ayudará a estar bien a partir de ahora. Lo vas a conseguir, solo debes no perder la paciencia y trabajar en ello día a día. Cada paso que des, por pequeño que sea, te hará estar más cerca de tu objetivo.

Perdónate:

¿Cometiste un error? ¿No siempre has sido la persona perfecta que te gustaría? No puedes volver atrás para cambiar ciertas cosas y, sinceramente, tampoco deberías querer hacerlo. Como te decíamos antes, esta es tu historia e incluso lo que te ha traído cosas negativas deberías agradecerlas por haber formado la persona que hoy eres.

Simplemente, antes de esperar que te perdonen los demás, debes aprender a perdonarte tú mismo. No es fácil, para nada, es lo que más te costará, pero con el tiempo verás como lo consigues y, de este modo, comienzas a sentirte mejor contigo mismo.

Quiérete tú, perdónate tú y hazte feliz tú. Tú eres lo único que sabes a ciencia cierta que vas a tener siempre, por lo tanto, aprende a ser feliz por ti y por nada ni nadie más. Quizás esta sea la verdadera clave de la felicidad, eso que tanto perseguimos y que, créenos, no es tan difícil como parece ahora.

Dedícate tiempo:

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No puedes sentirte mejor contigo mismo si no te dedicas tiempo, si te pasas el día haciendo lo que debes hacer, si no escuchas tus deseos más intrínsecos.

Escúchate a ti, deja de hacer lo que quieren los demás y deja de hacer de tu vida una sucesión de obligaciones y rutinas que no te llevan a nada. Dedícate tiempo, dedícate a hacer aquello que te llena y dedícate a complacer tus deseos. A veces, lo mejor que podemos hacer por uno mismo es vivir conforme a aquello que queremos en cada momento.

Ni más ni menos que el típico carpe diem que se queda olvidado en un tatuaje o en la frase de nuestro estado de Whatsapp. Vive el momento, disfruta aquí y ahora, no pienses en mañana, no pienses en lo que vendrá. ¿Te hace feliz? Merece la pena. A fin de cuentas, la vida está hecha de momentos y nuestro propósito debería ser acumular momentos felices.

Cuando hablamos de esto, puede ser tan sencillo como regalarte una hora para leer un libro o tan complicado como poder sentarte con alguien de verdadera confianza a hablar sobre aquello que no te deja descansar por las noches. Tan fácil como cocinar un postre o tan complicado como comértelo sin remordimientos porque la báscula te dice que hace tiempo que te pasaste un poco de tu “peso ideal”. Recuerda: nadie es perfecto.

Aprende a decir no:

Un poco relacionado con lo anterior es este nuevo punto. Aprende a decir no. A menudo, basamos nuestros días en complacer lo que nos piden los demás, olvidándonos totalmente de nosotros. No eres un niño al que le deban poner actividades extraescolares. Una vez cumplidas tus obligaciones laborales, intenta repartir el tiempo libre entre lo que debes hacer y lo que quieres hacer.

No siempre podrás, evidentemente, pero si puedes prescindir de algo y dedicar ese tiempo a algo que realmente tú quieras, ha llegado el momento de aprender a decir que no. También aplica incluso en el entorno laboral. ¿Hay algo que no concuerda con tu ética profesional? ¿Tu jefe te pide que eches horas de más y estás cansado de esa situación? ¿Tus compañeros te sobrecargan con trabajo que realmente no te pertenece? Una cosa es ayudar a los demás y otra no saber decir nunca dónde está el límite.

Practica más el no. Si te cuesta, puedes empezar a hacerlo con personas de confianza y poco a poco ir ampliando el círculo.

Recuerda que la vida es solo una:

Por último, este pensamiento estamos seguros que te va a ayudar a sentirte mejor contigo mismo. Hay quienes, al pensar que solo hay una vida (al menos es la certeza que tenemos, lo que venga después ya se verá) se agobian. No debes enfocarlo así. Enfócalo a que si estás mal, algún día acabará, y si estás bien, debes disfrutarlo y sobre todo debes trabajar en hacer que cada día de tu vida sea especial y puedas sentirte mejor contigo mismo.

Sentirte bien es la clave. Es urgente. Es necesario. Trabaja en ello, aunque hoy no te apetezca, haz que valga la pena estar vivo. De lo que sí podemos estar seguros es de que cuando todo termine, te gustará irte con la tranquilidad de que has sido feliz y has aprovechado el tiempo.

Toma las riendas de tu vida, haz lo que de verdad te guste, trabaja en tu paz, interior y exterior, rodéate de personas que hagan tu mundo bonito y busca aquello que quieres, lucha por ello por difícil que sea y simplemente persigue un único objetivo: ser feliz. Tú decides cómo y por qué. Pero sé feliz. Nunca te olvides de eso y entonces, solo entonces, conseguirás sentirte mejor contigo mismo.

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