Un nuevo enfoque sobre las terapias alternativas y complementarias


La medicina alternativa, medicina complementaria, medicina integrativa son términos que en muchas ocasiones son empleados como sinónimos y cada uno tiene sus propias particularidades, pero todos tienen algo en común: abarcan una serie de procedimientos y terapias alternativas con el objetivo de lograr la curación de un paciente, pero no pertenecen a la llamada medicina convencional o medicina occidental.

Numerosos son los debates y las interrogantes sobre la utilidad, ventajas y desventajas de estas prácticas, en unos casos niegan absolutamente su validez y sin embargo otros le atribuyen efectos milagrosos, únicos y en muchos casos sin el adecuado respaldo con datos y resultados sobre su uso.

Las terapias alternativas y las convencionales se complementan
Las terapias alternativas y las convencionales se complementan

No obstante cada día son más las personas que recurren a estas terapias alternativas y defienden sus posibles beneficios. El principal riesgo de estas prácticas no convencionales está en que la fe ciega que deposita el paciente en ellas puede retrasar que acuda a la medicina convencional. En el caso de las dolencias progresivas, esta demora puede resultar fatal o conllevar complicaciones que se pueden evitar con una acción oportuna.

Conoce lo común y diferente sobre las terapias alternativas

Medicina alternativa

Se le denomina así al conjunto de prácticas, métodos y procedimientos que no están incluidas en el arsenal terapéutico de la medicina convencional bajo los conceptos de la medicina occidental.

Medicina complementaria

Esta es la modalidad más empleada porque en ella se combinan los métodos más adecuados para el bienestar y salud del paciente sin importar si se enmarca en las prácticas convencionales o no convencionales.

Medicina integrativa

Es una vertiente que se abre paso en la cual se incorporan métodos de la medicina no convencional y una concepción más integral de la atención al enfermo y a su bienestar. Es una combinacion de terapias médicas convencionales y de la medicina complementaria y alternativa.

En muchas ocasiones los límites de cada uno de estos tipos de medicina se pierden con el tiempo y lo que era considerado no convencional pasa a formar parte de las guías terapéuticas occidentales.

De hecho prestigiosas instituciones como la Clínica Mayo de los Estados Unidos, en la información online dirigida hacia los que desean conocer si es posible aplicar prácticas alternativas ha incorporado una sección donde se agrupan las recomendaciones más probadas.

Lamentablemente en numerosas prácticas no convencionales faltan evidencias experimentales que fundamenten el uso de las mismas.

La medicina convencional y las terapias alternativas

La diferencia fundamental entre la llamada medicina convencional y las prácticas alternativas no está en su eficacia, sino en su regulación. Mientras que para practicar la primera es obligatorio estar avalado por una institución de enseñanza de salud, la medicina alternativa en numerosos países puede ser practicada en un ámbito privado por personas que no poseen ningún título oficial.

No obstante, es innegable que en muchos casos las terapias alternativas resultan eficaces, en especial cuando está sustentada por la sabiduría popular y la práctica empírica histórica.

No por gusto han aparecido ramas dentro de las ciencias de la vida como la etnobotánica, a partir de la cual se han “descubierto” principios activos que se vienen empleando desde tiempos inmemoriales y ahora se presentan en forma de medicamentos.

Un caso similar ocurre con prácticas tradicionales como la acupuntura, la digitopuntura, el masaje, los sistemas de ejercicios terapéuticos y otras técnicas procedentes de Asia. Aplicadas durante milenios como formas de conservar la salud, fueron en su momento subestimadas, pero ahora forman parte de los sistemas de salud de numerosos países.

Numerosas terapias alternativas tienen efectos comprobados, otras necesitan mayores evidencias experimentales
Numerosas terapias alternativas tienen efectos comprobados, otras necesitan mayores evidencias experimentales

Un cambio de enfoque

La medicina convencional adoleció durante buena parte de los siglos XIX y XX de un enfoque reduccionista, en el que el médico se enfocaba en el análisis de cada órgano de forma aislada.

Surgieron así una multitud de especialidades dentro de la práctica médica, que si bien constituyó un gran avance en cuanto a la comprensión de la anatomía y fisiología del ser humano y el tratamiento de muchas enfermedades, dejó de enfocar al paciente como un sistema holístico.

Hoy en día se aboga por una integración de ambos esquemas, donde se analiza al paciente como un sistema completo y complejo, que tiene además características individuales.

Este cambio de mentalidad conlleva a una práctica donde ni se rechaza las verdades de la ciencia médica convencional, ni se adoptan terapias alternativas sin un sentido crítico.

Por un enfoque integrador…

La tendencia predominante de enfoque integral en la atención a los enfermos y al diseño de los sistemas de salud cada día gana más adeptos. Ya es abrazado por una gran parte del personal especializado, los proveedores de salud y los propios pacientes.

Muchas facultades de medicina a nivel mundial están incorporando a su plan de estudios ramas que hasta hace pocos años pertenecían a las terapias alternativas.

Además del demostrado efecto positivo para la salud de muchas de ellas, resulta evidente la necesidad de que el médico conozca de las fortalezas y debilidades de las terapias alternativas para poder informar a sus pacientes.

Queda claro que la distinción entre medicina convencional y medicina alternativa es un artificio, pues en realidad el criterio de medicina se aplica a aquellas terapias que conllevan a la sanación del paciente. Si se comprueba científicamente que un método no es eficaz para aliviar una enfermedad este debe ser descontinuado, sea cual sea la casilla en que se enmarque.

plantas
En las plantas encontramos una importante fuente de medicina alternativa

Pero siempre recuerda…

  • El mayor interesado por cuidar tu salud eres tú mismo, no creas en charlatanerías, ni resultados sensacionalistas y milagrosos.
  • Infórmate adecuadamente de las terapias alternativas que vayas a emplear. Busca diferentes criterios y revisa cuidadosamente donde hay resultados reales y comprobados.
  • Evalúa detenidamente la relación entre el riesgo y el beneficio y de acuerdo a la complejidad de tu enfermedad toma la decisión más indicada.
  • Selecciona cuidadosamente el lugar, las referencias y la calificación de las personas a las cuales vas a acudir para que te apliquen una terapia alternativa.
  • El hecho de que un producto sea natural no quiere decir que sea seguro, revisa sus posibles efectos secundarios y la interacción con otros medicamentos.
  • Siempre mantén informado a los médicos que te atienden habitualmente sobre las terapias alternativas que vayas a emplear, él es quien mejor te puede aconsejar y recomendarte su posible eficacia.

El siglo XXI se debe caracterizar por la unión de las terapias alternativas con las de la medicina convencional para crear una nueva medicina: la que realmente necesita el ser humano para vivir una existencia próspera y saludable.