Luchar contra la obesidad infantil, ¿cómo lo podemos lograr?


Probablemente lo que más preocupa a los padres respecto a sus hijos es cualquier asunto relacionado con la salud. Es cierto que queremos que sean felices, que les vaya bien en el colegio y que tengan una vida social sana. Que desarrollen buenas habilidades como personas y como estudiantes y que nunca les falte de nada. Pero sobre todo, siempre pedimos que tengan salud y hacemos todo lo posible para que así sea, en la medida en que puede estar en nuestras manos: vacunas, revisiones periódicas, consultas médicas si son necesarias… Hay un factor que también influye en la salud de nuestros niños y es la obesidad infantil. Si no luchamos contra ella, si dejamos que nuestros niños estén gorditos, podría acarrearles serios problemas a futuro.

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Consecuencias de la obesidad infantil: un problema que debemos evitar

obesidad infantil

La obesidad infantil, como decimos, le puede acarrear problemas a nuestros niños, a presente y a futuro. Los problemas de salud asociados a la obesidad infantil son los mismos que se asocian a la obesidad de los mayores: problemas de corazón, hipertensión, problemas óseos en zonas como las rodillas especialmente…

Pero además, en los niños tiene otro factor aún más importante y es el factor psicológico. Si cuando somos adultos nos gusta sentirnos bien con nosotros mismos, cuando somos niños más aún. A esta edad, no solo los otros niños pueden mofarse del “diferente”, lo que puede desembocar en que sean personas introvertidas e inseguras, si no que además el verse gorditos les puede hacer que psicológicamente sufran más problemas que un niño delgado.

Por salud, física y psicológica, debemos hacer todo lo posible para que nuestro hijo no sufra de obesidad durante la infancia.

¿Cómo podemos luchar contra la obesidad infantil?

verduras niños

El deporte, un juego:

Si le preguntas a un adulto cómo adelgazar, seguro que te dirá que las dos claves son el deporte y la alimentación. En los niños el tema es exactamente igual, pero es cierto que nos cuesta más concienciarles. Tienen menos resistencia a ser constantes con algo que nos les gusta y además son más impacientes. El hecho de adelgazar es un objetivo a largo plazo, por lo que debemos darles pequeñas recompensas para que vayan viendo cómo alcanzan sus logros antes de tiempo.

Con el tema del deporte lo tenemos relativamente fácil en la infancia. ¿A qué niño no le gusta jugar? Si no es bueno en actividades deportivas como tal, como fútbol o baloncesto, busca aquellas en las que sí se le den bien. Hay muchos deportes (de raqueta, de balón, de correr…) o simplemente juegos en los que deba moverse. En el colegio os ayudarán gracias a las clases de Educación Física pero tú también debes colaborar cuando acaben las clases y pase la tarde en casa. ¿Le sientas frente al televisor a comerse la merienda? Error. Salid al parque, quedad con otros amiguitos y dejadles que jueguen entre ellos o, si no tienen mucha imaginación, proponed juegos. Lo importante es que estén en movimiento.

Buena alimentación, no cedas:

Y si hablamos de merienda o de cualquier otro tipo de comida del día, esto también está en tu mano. Es muy importante que los niños aprendan la importancia de comer bien, de comer sano. Verduras, frutas, hortalizas, legumbres… No las apartes de la dieta de tus hijos aunque no les gusten. Deben aprender a comer de todo. Sí que puedes echarle imaginación y combinarlos con otros alimentos para que poco a poco puedan acostumbrarse a este tipo de sabores, hasta que finalmente no les importe tomarse un plato de espinacas.

El paladar, como todo en la vida, solo necesita entrenamiento, acostumbrarse, y somos nosotros los que debemos hacerlo. Si no le gusta un tipo de verdura, prueba con otras. Hay mucha variedad de comida sana y es a la que debemos acostumbrarles.

Si te pide dejarse el plato, nunca cedas. Debe saber la importancia de terminarse todo lo que empieza y de disfrutar con los sabores. Si que puedes acompañárselo con otra cosa que le guste o dejarle elegir el menú un día a la semana. Pero el resto del tiempo, propon una dieta que realmente sea sana y nos ayude a luchar contra la obesidad infantil y a hacer de él un adulto que sepa comer bien.

Charlas para un buen estilo de vida:

Además de ponerlo en práctica, es importante que hables con tu hijo a menudo sobre la importancia de comer sano y eliminar un estilo de vida sedentario. Si lo comprende, es más fácil que ponga de su parte a si simplemente se lo impones sin explicarle el por qué.

Para ello, una serie de charlas le vendrán muy bien. Aprovecha momentos en los que no se pueda desconcentrar, como el rato de la cena o si vais en coche a algún sitio. Por supuesto, todos los miembros del hogar tenéis que poner de vuestra parte y tomar conciencia del mismo tema si veis que vuestro hijo o nieto está cayendo en la obesidad infantil.

Predica con el ejemplo:

Y hablando de tomar conciencia, no sirve de nada que le hables de lo importante que es llevar un estilo de vida saludable o de que debe comer espinacas si mientras tanto tú estás comiendo algún precocinado o un bollo industrial y él merienda fruta.

Los niños se miran en nuestro espejo, por ello, tenemos que ser el más fiel ejemplo de aquello que queremos que ellos también sean. Seguro que a ti también te viene muy bien llevar un estilo de vida saludable, tanto a nivel de comida como en rutinas.

Además, puedes aprovechar también para eliminar futuras conductas que no te gustaría que tu hijo tuviese, como fumar a diario o beber demasiado los fines de semana. Si  no quieres que el día de mañana hagan algo, no lo hagas tú hoy.

¿Y si la obesidad infantil ya está muy avanzada?

alimentacion infantil

Por supuesto, estos trucos solo son efectivos en caso de que el niño simplemente esté rellenito o para evitar que engorde en el futuro, no solo por una cuestión estética como te hemos dicho anteriormente, si no por evitar problemas físicos y psicológicos.

Pero sí tu hijo ya es obeso, es evidente que con un poco de buenos hábitos no vas a lograr reconducirle. Necesitarás ayuda profesional, quizás algún tipo de tratamiento, pero en cualquier caso solo puede ser un médico o un nutricionista quien os ayude.

No le transmitas miedo: ir al médico no es nada malo, simplemente es una forma de conseguir la ayuda que necesitamos. Enfócaselo como un profesional que ayuda a las personas a vivir mejor y más felices y que va a conseguir que él también, el día de mañana, sea un niño sano y feliz.

La obesidad infantil es uno de los mayores problemas de salud que afectan a los niños y somos precisamente los adultos quienes debemos detectarlo a tiempo y tratar de corregir o eliminar los hábitos que están haciendo que nuestros hijos no gocen de una buena salud.

Y tú, ¿te has enfrentado a algún caso de obesidad infantil? ¿Cómo estás afrontándolo para acabar con él y mejorar la salud de nuestros niños?

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