Ganas de vomitar: qué hacer en los distintos casos de náusea


Las ganas de vomitar o náuseas son la sensación de que los alimentos contenidos en el estómago subirán a través del esófago y saldrán por la boca. Muchos problemas de distinta gravedad pueden causar náuseas y ganas de vomitar.  De hecho, las náuseas o ganas de vomitar y los vómitos son una de las causas más frecuentes de consulta en los servicios de urgencia y tienen importantes costos económicos.

Realmente las causas de las ganas de vomitar pueden ser muchísimas. Si con algunas estrategias caseras la náusea no desaparece te recomendamos consultar con tu médico ya que sólo él podrá determinar las causas y pasos a seguir.

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Las ganas de vomitar
Las ganas de vomitar tienen diferentes causas y tratamientos

Algunas definiciones sobre las ganas de vomitar

Una interesante cartilla de la Sociedad Española de Gastroenterología  nos ayuda a entender mejor esto de las ganas de vomitar. En síntesis es la sensación de que, en forma inminente, el contenido del estómago será expulsado enérgicamente por la boca mediante contracciones involuntarias de los músculos abdominales y torácicos.  Estos movimientos se denominan arcadas y pueden finalizar o no en el vómito.

Las ganas de vomitar deben diferenciarse de la regurgitación, que es el retorno del contenido gástrico a hacia la boca sin participación de los músculos abdominales, y la rumiación que consiste en regurgitar, masticar y deglutir nuevamente el alimento.

Para que se produzca el vómito, es necesario que varios músculos y órganos coordinen sus movimientos y contracciones a fin de lograr la expulsión del contenido gástrico y evitar que se aspire o pase a la nariz o faringe.

Otro dato interesante es que el vómito puede o no estar asociado a la náusea; es decir que pueden ocurrir vómitos sin haber tenido ganas de vomitar, o aparecer las ganas de vomitar sin que se desencadene el vómito.

Por otra parte, sin intenciones de magnificar lo que pueden ser unas simples náuseas o ganas de vomitar, es importante mencionar que las causas de las ganas de vomitar son muy amplias.  No se trata sólo de problemas gastrointestinales, sino que la náusea puede ser causada también por problemas cerebrovasculares y alteraciones hormonales o endocrinológicas.

Qué hacer ante las ganas de vomitar

En la consulta médica ante las ganas de vomitar, los profesionales investigarán acerca de la duración, frecuencia y gravedad de los síntomas, su relación con las comidas, características del vómito y síntomas asociados.

La nausea
Las nauseas matinales son sintoma de embarazo

También, si se trata de una mujer en edad fértil, los médicos se verán obligados a considerar la posibilidad de un embarazo.

Sin embargo tú puedes probar en casa algunas estrategias. Si se trata de unas simples ganas de vomitar causadas por alimentos, estrés, nervios en el estómago u otras causas relativamente pasajeras, con estas estrategias las ganas de vomitar deberían ceder.
Una vez más y sin temor a ser reiterativos: si no pasan, no dudes en concurrir al médico cuanto antes.

Quienes han aprendido a conocer su organismo son capaces de reconocer sus propias ganas de vomitar. En general los síntomas de la náusea son:

  • Estómago pesado.
  • Mareos.
  • Arcadas.
  • Acidez.

Las náuseas leves o que no responden a causas patológicas, en general se deben a mala digestión, comidas inadecuadas, nervios del estómago, excesos de alcohol o tabaco, viajes, por supuesto el embarazo, y algunos medicamentos o tratamientos.

Se supone que vomitar es malo; sin embargo en muchos casos la náusea o ganas de vomitar nos está indicando que algo está produciendo daños en nuestro organismo y que lo mejor es dejar que el proceso se desarrolle naturalmente y se activen los centros del vómito.

Sin embargo, si sientes ganas de vomitar y no tienes nada en el estómago, puedes intentar algunas de estas estrategias:

  • Recostarse y relajar los músculos del estómago.
  • Realizar fricciones con aceite esencial de manzanilla o melisa.
  • Beber medio vaso de agua helada a sorbitos muy pequeños.
  • Si el estómago lo tolera, beber una infusión liviana de hierbas como menta piperita, manzanilla (recordemos que la manzanilla en dosis concentradas es vomitiva), jengibre, limón, salvia o albahaca. Otras plantas con efectos antieméticos es decir controladores del vómito son la melisa, la violeta y el clavo de olor.
  • En el caso de mujeres embarazadas las náuseas se presentan mayormente por la mañana. Los médicos no prescriben medicamentos antes de las 12 semanas de gestación y en algunos casos pueden indicar algunos antieméticos pero en general las náuseas matinales desaparecen solas. Mientras tanto, recomendamos beber líquidos para evitar la deshidratación y tomar comidas más frecuentes de porciones más pequeñas.
  • Otro remedio casero muy utilizado es el agua de arroz o bebida de arroz. Es simplemente el agua de cocción del arroz endulzada con miel o edulcorante.

Ganas de vomitar de los niños cuando viajan

Nausea ninos viajes
Si viajas con ninos previene las ganas de vomitar durante el viaje

Una causa muy frecuente de ganas de vomitar, especialmente en los niños, son los viajes. El vehículo en movimiento causa un tipo de mareo llamado cinético que se produce por un desequilibrio del líquido del interior del oído.

Si viajas con niños te recomendamos ir preparada para que este evento no se convierta en un problema capaz de arruinar el viaje.  Consulta con tu médico acerca de la posibilidad de suministrar a los niños algún medicamento preventivo de la náusea causada por el viaje y sigue estos consejos:

  • Evita las comidas copiosas antes de viajar.
  • Si llevas comida para el viaje, procura que sea liviana y fácil de digerir.
  • Trata de que los niños no consuman muchos líquidos, masquen chicle o estén en constante movimiento durante el viaje.
  • Procura que los niños no estén demasiado abrigados o el vehículo excesivamente calefaccionado.
  • Si aparecen las ganas de vomitar durante el viaje, sugiere a los niños quedarse quietos, respirar profundamente, quitarse alguna prenda para refrescarse y fijar la vista en un punto determinado del interior del vehículo. Esta técnica permite coordinar la mente y la vista y recuperar el equilibrio.

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