Dieta del alcohólico, eliminando el alcohol del organismo


Una vez diagnosticado el alcoholismo en la persona, comienzan los profundos cambios para logar que desaparezca la adicción al alcohol. Aparte de un tratamiento psicológico, se promueven cambios en los hábitos cotidianos y la alimentación.

En este artículo, abordamos las primeras carencias nutritivas que tenemos que subsanar, alimentos que tenemos que evitar, reacciones del adicto a los cambios, etc. Todo lo necesario para logar recobrar a la persona que hay detrás del alcohólico.

Consejos para superar alcoholismo
El alcohólico tiende dejar de comer o consume alimentos poco saludables. Esto provoca carencias nutricionales y por ello necesitan una alimentación específica.

La dieta del alcohólico

Para vencer los primeros días, los más difíciles, el ejercicio físico será de gran ayuda para calmar la ansiedad que puede producir la ausencia del tóxico. En lo que la dieta se refiere, deberá ser abundante y muy rica en alimentos crudos para potenciar las tareas de regeneración del organismo y evitar la sensación de vacío en el estómago y calmar la sed.

Las grasas se tomarán en poca cantidad para no sobrecargar el hígado, por lo general bastante dañado, y favorecer su revitalización. Las personas acostumbradas a tomar grandes cantidades de alcohol suelen estar sin apetito, ya que éste proporciona muchas calorías y produce una sensación de lleno, aun a costa de un importante déficit de otros nutrientes.

El aporte de calorías necesarias se hará con una elevada proporción de hidratos de carbono, que se tomarán en cantidades repartidas a lo largo de cinco comidas diarias. La presentación y el sabor deberán ocupar un lugar importante en la preparación de las comidas, para estimular el apetito y la secreción de jugos gástricos. El paladar de una persona habituada a las bebidas alcohólicas está normalmente embotado por los sabores fuertes de éstas y por la constante repetición de sus tomas. Por este motivo, al principio será difícil la habituación a los sabores suaves de las comidas que se les proponen.

Para favorecer el encuentro con el placer de las comidas naturales, no debe en absoluto usarse condimentos fuertes o muchos fritos, sabores generalmente asociados al consumo de alcohol durante las comidas. Por el contrario, las comidas poco condimentadas disminuyen la necesidad de alcohol, por el simple mecanismo psicológico de que no están socialmente asociadas a éste.

Condimentos como el ajo, la cebolla y el perejil, de sabores dominantes, especialmente crudos, serán los más recomendables no sólo para quitar la sensación de dieta que puede producir un cambio en los hábitos alimenticios, sino también por su riqueza vitamínica y por sus propiedades terapéuticas de las cuales ya hemos hablado en Alimentos Ricos. Éstas son eficaces en la regeneración del epitelio del estómago dañado por el alcohol, y producen un efecto sedante sobre el organismo, que resultará sumamente beneficioso para combatir la angustia que produce toda abstinencia de un tóxico al que se ha estado habituado durante años.

zumos verduras hortalizas
La dieta deberá ser abundante y muy rica en alimentos crudos para potenciar las tareas de regeneración del organismo y evitar la sensación de vacío en el estómago y calmar la sed. Los zumos de frutas y caldos de verduras permiten purificar un hígado muy maltratado por el alcohol.

La reacción del organismo

Debe insistirse en la mejoría que producirá paulatinamente este cambio en la dieta y, sobre todo, el abandono del alcohol. Al principio puede parecer lento,e incluso engorroso, pues no es extraño que aparezcan molestias, debidas en parte a la reacción de defensa del organismo para liberarse de los productos tóxicos, una vez iniciada la regeneración.

Pueden ser frecuentes los ardores de estómago, los dolores de cabeza, las diarreas las palpitaciones o el insomnio debido a estos mecanismos del cuerpo al normalizar su estado y también al cambio psicológico tras dejar de beber; pueden aparecer cuadros de estrés y ansiedad, que causarán, a su vez, ciertos episodios problemáticos.

Ésto será normal en las primeras semanas; para paliarlo y evitar la recaída serán suficientes infusiones sedantes de tila, pasionaria, valeriana o lúpulo, principalmente antes de acostarse, para promover un buen descanso. Desde luego, también debe prescindirse del café, por dos motivos. Por un lado, éste es un estimulante y puede incrementar la ansiedad, y por otro, puede estar asociado a las bebidas alcohólicas; se despertará así la necesidad de éstas, lo cual, a su vez, contribuirá a incrementar la angustia.

La colaboración de los otros miembros de la familia, de compañeros de trabajo o amigos suele ser muy positivo, y no deben faltar los halagos y gratificaciones para valorar el esfuerzo que sin duda alguna está realizando quien abandona la bebida. El medio familiar, principalmente, es el más importante, tanto para reforzar psicológicamente el cambio realizado como para soportar el inevitable mal humor durante los primeros días o semanas.

En cuanto a los alimentos que deben componer la dieta, no hay ninguno que esté prescrito, salvo en casos de lesiones graves del hígado. Una dieta rica y variada es lo conveniente, sin usar, como se ha dicho, los condimentos fuertes y un exceso de grasas. Desde luego, para la recuperación del peso y de la salud no es imprescindible comer carne, sino que bastará aportar las proteínas de las legumbres, los frutos secos, los productos lácteos y huevos, sin llegar a abusar de éstos.

Los principales déficit que presenta el alcohólico son de vitaminas y minerales, que serán compensadas por la presencia en la dieta de abundantes alimentos crudos, ensaladas variadas, macedonias de fruta, pescados, macedonias de fruta, zumos naturales de hortalizas y de frutas.

Aparte de las reacciones del organismo al cambio de dieta, el cuerpo también sufre drásticos cambios en el caso de que se le recete medicación al enfermo. La medicación se basa principalmente en depresores del sistema nervioso central, hay que tener especial cuidado en aquellos que puedan padecer hipertensión.

Bebidas alternativas

Si se está habituando a una vida social activa y resulta muy difícil o imposible evitarla, lo cual en realidad no es imprescindible, debe hacerse una lista de bebidas alternativas para tomar en estas situaciones, según las preferencias individuales. Estos momentos pueden ser los más difíciles de soportar durante las primeras semanas de deshabituación, pues no sólo la falta de alcohol se hará más patente, sino que además se puede tener que soportar comentarios o burlas que hagan más difícil la abstinencia.

Lo cierto es que estos comentarios deben cortarse de raíz y contundentemente desde el primer día, a fin de evitar que se repitan, y lo cierto es que resulta preferible parecer grosero una vez, que recaer de nuevo en el alcoholismo para toda la vida.

En la lista de bebidas alternativas se incluyen los zumos de frutas, las infusiones, bebidas no alcohólicas como el mosto de uva y, como último recurso, la cerveza o el bitter sin alcohol. Esta última alternativa no es la más recomendable, pero puede ser la que origine menos comentarios por parte de otras personas que todavía siguen tomando alcohol.

Las bebidas de cola, por ser estimulantes y excesivamente ricas en azúcares refinados, es mejor no tomarlas.

Beber fuera de casa
Existen muchas bebidas que se pueden consumir aunque sea fuera de casa, el alcohol no tiene por qué ser la única opción.