De cómo el Coronavirus nos ha cambiado la vida (para mal)


Llegó sin avisar. Cuando el pasado 31 de diciembre hacíamos la cuenta atrás hacia el nuevo año, nadie a este lado del planeta podía imaginar la que se nos venía encima. En Asia, las cosas empezaban a complicarse, pero ya se sabe aquello que dice el dicho “cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”. No hicimos caso y, si nos hubiesen puesto un resumen de lo que sería nuestro 2020, se nos habrían atragantado las uvas. No sabíamos qué era un Coronavirus y, sin embargo, nos iba a cambiar la vida a todos.

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Pandemia, confinamiento, ERTEs, hoteles medicalizados, pabellones de ferias y congresos convertidos en hospitales de campaña, pistas de hielo que fueron una morgue y un planeta con serios problemas. El 2020 era una cifra muy bonita y, sin embargo, se ha quedado marcada a fuego. Un año que pocos podrán dar por positivo y del que me arriesgo a decir que todos queremos despedirnos. Un año que ha traído caos, enfermedad, muerte, pérdidas de empleo y de oportunidades, un futuro más gris, se mire por donde se mire.

La vacuna aún no está lista, la educación pende de un hielo y muchos empleos ya se han perdido. Echar la vista atrás es triste; mirar hacia adelante es una incógnita, una incertidumbre poco o nada esperanzadora.

El mundo cambió de un día para otro… y no supimos verlo a tiempo.

En este artículo queremos invitarte a la reflexión y que repases con nosotros todo lo que ha cambiado a causa del Coronavirus. Porque la vida ya no existe tal y como la conocíamos, pero no podemos olvidar que en el cambio también hay un nuevo comienzo.

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Mascarillas a diario

Actualmente, en España es obligatorio llevar mascarilla fuera de casa. En los países en los que no es una imposición que emana directamente del Gobierno también debería ser recomendable llevarla por una cuestión de prevención del virus y de su contagio.

Hasta hace poco, llevar mascarilla era algo más habitual de los países asiáticos y desde Occidente veíamos rara esta acción. Hoy en día, la mentalidad nos ha cambiado tanto que a muchos de nosotros nos cuesta vernos en fotografías de hace apenas unos meses paseando por la calle sin la mascarilla.

Incluso, gracias a los modelos personalizados, se han convertido en una moda y una nueva forma de expresar nuestra personalidad.

No parece que las mascarillas vayan a dejar de usarse dentro de poco y de hecho apostamos a que la mayoría de nosotros seguiremos llevándola un tiempo más, incluso cuando ya no sean obligatorias.

Abrazos pospuestos

Los españoles somos muy de dar abrazos, de besarnos, de tocarnos… Ahora, impera la distancia social, saludar a distancia y evitar tocar a los demás. No nos hemos vuelto más fríos, si no que son los abrazos los que se han convertido en un arma de destrucción masiva para nosotros.

Y esto también ha cambiado el mundo, porque ahora, cuando vemos en una película una gran concentración de gente o incluso abrazos o besos entre amigos, un escalofrío nos recorre la espina dorsal.

No sabíamos lo peligroso que podía llegar a ser una simple muestra de afecto.

Cuestión de Educación

Ir a clase era algo mundano, simple, rutinario y básico. Hoy en día, es casi un lujo. La forma de dar clase también ha cambiado, impera lo virtual y lo online en la medida de lo posible. En los niveles de los más pequeños, ante la necesidad de socializar, los niños acuden a las aulas con un millar de recomendaciones y la incertidumbre de que su colegio quede cerrado si surge un brote.

La Educación, mientras tanto, lucha por imponerse en un mundo complicado para todos, pero que podría dejar una generación perdida si no tienen acceso a lo más básico de todo. ¿Pueden los niños perder años de vida escolar? ¿La enseñanza online es, a día de hoy, equiparable a la presencial? Este es, sin duda, uno de los asuntos más importantes a los que tenemos que adaptarnos.

Viajar, ese gran lujo enemigo del Coronavirus

Viajar siempre ha sido un lujo. Se requería tiempo y dinero. Ahora, se requiere muchas dosis de valentía. Las empresas turísticas se esfuerzan por transmitir seguridad y ofrecer un entorno totalmente seguro para los viajeros. Sin embargo, el hecho de estar en espacios públicos supone, para muchas personas, un reto.

Por supuesto, hay zonas mucho más complicadas que otras, aquellas donde el virus ha atacado con más fuerza o donde comienzan a surgir brotes, precisamente, debido a la mayor concentración de gente y a la despreocupación de aquellos que no han comprendido aún la capacidad de transmisión que tiene el maldito virus que tanto está castigando al planeta.

Todos hemos reducido nuestros viajes, tanto los personales como los profesionales, que se encuentran ahora en stand-by hasta que todo esto pase. Y aunque no es una primera necesidad, no cabe duda que viajar ahora se ve como un gran lujo que teníamos en nuestras manos (en mayor o en menor medida) y que también nos ha arrebatado el Coronavirus.

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Incertidumbre laboral

Todo lo que ha traído consigo la crisis del Coronavirus ha desembocado en la mayor crisis económica que hemos vivido. La de 2008 se queda en nada comparado con lo que se viene (y lo que ya se está viviendo en muchos ámbitos). Negocios que no han resistido tantos meses de confinamiento, empresas que, incluso ahora, no pueden retomar su actividad con normalidad y un largo etcétera de motivos que han provocado que la incertidumbre económica y laboral esté a la orden del día, no solo para los más jóvenes, también para aquellos que llevan toda su vida luchando por sacar adelante su puesto de trabajo.

Los negocios se están adaptando a esta nueva situación, algo no siempre sencillo ni barato. Estudiar, como hemos visto en puntos anteriores, también se ha complicado, por lo que tampoco es la “salida fácil” mientras todo se arregla. Los ERTES se están cebando con muchas empresas y, mientras la economía individual baja, también lo hace la del país.

En resumen… el Coronavirus nos ha castigado, pero hay futuro

No hace falta escribir ningún artículo para saber que el Coronavirus es una realidad negativa, se mire por donde se mire. A una pandemia no se le puede ver el lado positivo, por respeto a los fallecidos, en primer lugar, y por todo el caos que trae consigo.

Hemos cambiado a nivel social, pero también laboral, económico e incluso educativo. Estamos desarrollando nuevas conductas, nuevos miedos y nuevos desafíos que antes ni siquiera podíamos imaginar.

No creíamos que esto nos pudiera pasar a nosotros y míranos, nos ha pasado. Ahora, te invito a la reflexión. Ya sabemos que el Coronavirus ha cambiado el mundo, pero, ¿cómo ha cambiado TU mundo? Echa un vistazo atrás y mira tu presente. Posiblemente haya muchas cosas que ya no son iguales, pero no debes de olvidarte de algo: tú sigues siendo tú. No dejes que ninguna situación exterior te arrebate lo que de verdad importa: ser feliz y ser tú mismo. Protégete, cuídate a ti y a los demás, pero aprende a adaptarte a las nuevas circunstancias. Ahora toca luchar, mañana, tocará de nuevo disfrutar.

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